Biología

Un anillo de luz ultravioleta para dominarlos a todos

El secreto de las plantas para atraer a las abejas y otros polarizadores está en un patrón de estrías nanoscópicas que produce un halo de luz ultravioleta. Y la misma solución ha aparecido de forma independiente en distintas especies.

Un anillo de luz ultravioleta para dominarlos a todos
Un anillo de luz ultravioleta para dominarlos a todos Edwige Moyroud

Igual que nosotros tenemos un código de circulación y carreteras llenas de señales, la naturaleza posee un código propio que resulta invisible a nuestros ojos. Uno de los más interesantes y llamativos es el que producen las diferentes plantas para llamar la atención de los polarizadores y avisarles de que allí hay un “área de servicio” donde tomar un poco de polen que después trasladarán a otro sitio. El equipo de Beverley Glover acaba de mostrar que una de las señales más frecuentes es común entre distintas especies y consiste en un anillo de estrías nanoscópicas que refleja la luz ultravioleta.

Los insectos encontraron mucho mas rápido aquellas que poseían el patrón e ignoraron las otra

En un trabajo publicado este miércoles en la revista Nature, Glover y su equipo describen el análisis de estos patrones en distintas flores y explican que, aunque cada patrón de estrías presenta niveles diferentes de desorden, todas terminan produciendo la misma señal de luz ultravioleta que los polarizadores interpretan como un reclamo. Indiferentemente del color de fondo de la flor, estos halos se producen cuando esta es iluminada por el sol, y cada planta ha llegado al mismo resultado por diferentes caminos.

Un abejorro sobre una flor artificial durante los experimentos
Un abejorro sobre una flor artificial durante los experimentos Edwige Moyroud

Que las abejas se sienten atraídas por la luz azul es ampliamente conocido, pero para determinar si esta señal visual del halo ultravioleta era atractiva para los insectos, los autores hicieron un experimento. Fabricaron flores sintéticas y a unas les pusieron el patrón nanoscópico que aparece en las flores y a otras no. El resultado fue que los insectos encontraron mucho mas rápido aquellas que poseían el patrón e ignoraron las otras. Los autores concluyen que aunque estas nanoestructuras han evolucionado de forma diferente, todas han convergido en producir las mismas señales visuales que resultan atractivas a los ojos de los polinizadores.

Referencia: Disorder in convergent floral nanostructures enhances signalling to bees (Nature) DOI 10.1038/nature24285


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