Desastre del 98

Canibalismo, erotismo... El documental sobre los verdaderos últimos de Filipinas

El largometraje 'Los últimos de Filipinas: regreso a Baler' se estrena en 2017 de la mano de Jesús Valbuena, bisnieto del cabo Quijano, uno de los integrantes del destacamento español que quedó sitiado en Baler.

El primer homenaje cinematográfico a los últimos de Filipinas, llegó en la posguerra de la mano del director gallego Antonio Román. Corría 1945 y habían pasado 46 años desde que los únicos 33 supervivientes del destacamento sitiado en Baler regresasen cadavéricos a España. La película, un drama bélico en tiempos de Franco, se estrenó cuando solo ocho de ellos continuaban vivos y narraba cómo un heroico bando español luchó hasta el final por mantener el último resquicio colonial que quedaba de aquel Imperio donde en su día no se ponía el Sol. El filme sobre la gesta fue reconocido con los premios a mejor película, mejor director y mejor actor por la interpretación del actor Armando Calvo. Este año, el director madrileño Salvador Calvo, que comparte apellido -pero no parentesco- con el protagonista de la obra de 1945, retomó la hazaña con la cinta 1898: Los Últimos de Filipinas, que comparte con la anterior el nostálgico bolero Yo te diré, pero no el enfoque, pues se trata de una versión "humanista" más centrada en abordar la psicología de los personajes que participaron en aquel episodio histórico enmarcado en el Desastre del 98. Protagonizada por Luis Tosar y Eduard Fernández, en el papel del teniente Martín Cerezo y del capitán Enrique de las Morenas, respectivamente, la película de Calvo cuenta con nueve nominaciones en la 31ª edición de los Premios Goya.

Sin embargo, a finales de enero del año que viene se estrenará una de las producciones más interesantes sobre los últimos de Filipinas. Se trata de un documental con guion de Jesús Valbuena, bisnieto de uno de los tres cabos que integraron el escuadrón asediado durante 337 días: el palentino Jesús García Quijano. "Los últimos de Filipinas: regreso a Baler pretende recabar el testimonio de los descendientes de ambos bandos, por un lado, de los supervivientes españoles y, por otro, de los sitiadores filipinos", explica Valbuena a Vozpópuli. En 1993, cuando viajó por primera vez a Baler a la edad de 21 años, comenzó un amplio trabajo de campo que ha terminado recientemente. "Hemos estado allí intentando entender qué quedó de aquel episodio, por qué estuvo enterrado durante más de 100 años dentro del pueblo y planteando algunas de las dudas que hay sobre si los filipinos usaron el erotismo como arma de guerra, si pudo o no haber canibalismo, cómo fue la noche última del sitio cuando se fusila a los dos últimos españoles muertos en combate del Imperio español y, en definitiva, divulgar una historia universal que va más allá de la época en la que ocurre", añade. En la cinta, Valbuena -que cuenta con la narración de Luis Eduardo Aute- propone una reflexión universal sobre la condición humana, a partir de la resistencia de un grupo de jóvenes al encierro militar más duradero del la historia moderna hasta conseguir el reconocimiento por parte del bando enemigo.

En la familia parecía que eran las batallitas del abuelo, no se le creía y luego se demostró que lo que contaba era cierto"

-¿Quiénes fueron realmente los últimos de Filipinas?

-En el destacamento había 54 personas. Quedan enterradas 19, 15 murieron por enfermedad, dos por disparos enemigos y dos que fueron los fusilados en la última noche, que fueron los dos últimos muertos en combate del Imperio español. Como los últimos de Filipinas se les conoce a los 33 supervivientes que regresaron a Barcelona el 1 de septiembre de 1899. 

-¿Qué misión tiene su documental Los últimos de Filipinas: regreso a Baler?

- El documental busca recoger el testimonio de los descendientes de ambos bandos. Por un lado, hemos entrevistado a más de la mitad de los familiares de los supervivientes y, por otro lado, a los descendientes de los sitiadores filipinos. Hemos estado grabando en Baler en dos ocasiones para intentar entender planteando alguna de las dudas que hay sobre si realmente los filipinos usaron el erotismo como arma de guerra, si pudo o no haber canibalismo, cómo fue la noche última del sitio cuando se fusila Vicente González Toca y a Antonio Menache, y bueno, divulgar una historia que pensamos qué es universal que va más allá de la época en la que ocurre y va más allá de la historia española y filipina.

-¿Por qué un episodio ocurrido en el remoto Baler le parece universal?

-Por varias razones. Primero porque no se tiene constancia de un asedio militar tan duradero en la historia moderna. 337 días con sus noches, pues es realmente el sitio militar más largo. En segundo lugar, por cómo acaba, por ese reconocimiento tan vehemente y tan sincero por parte del vencedor hacia el vencido, un reconocimiento que no tiene parangón en la historia militar, haciéndoles un pasillo y no declarándoles prisioneros de guerra, sino amigos, facilitándoles un salvoconducto para regresar a España. Y el tercer motivo por el que creo que el sitio de Baler es universal es porque en más de 100 años de aquello un país colonizado como Filipinas ha declarado unilateralmente un día de amistad con España, basándose en el decreto de Emilio Aguinaldo. Me parece realmente extraordinario que una historia de guerra haya servido para tender puentes entre España y Filipinas y para mirar hacia el futuro.

-¿Cuál es la sensación general de los descendientes de ambos bandos?

-Los descendientes españoles tenemos un sentimiento común de que no se les ha hecho justicia. Vuelven realmente como perdedores de una guerra en una época muy compleja como es el Desastre del 98, el Vietnam español, y cada uno vuelve a su pueblo y a sus labores cotidianas, no se vuelven a reunir en vida y cada uno reivindicando a su manera una pensión un poco más digna de la que les queda y si no fuera por la película de Los últimos de Filipinas de 1945, donde debutan Toni Leblanc y Fernando Rey, entre otros, que se convierte en uno de los clásicos del cine español, pues no estaríamos hablando de esta historia. Entre los descendientes hay una sensación muy presente de que hay que resucitarles del olvido, de que se merecen un reconocimiento, una calle en el pueblo... Algo que también pensaron los supervivientes y algunos de los que fallecieron allí, como el capitán Enrique de las Morenas, que sí recibió la Cruz laureada de San Fernando, pero es verdad que si esto hubiera ocurrido, por ejemplo, en EEUU, pues habría un conocimiento popular mucho más amplio del que hay, varias películas... Algunos descendientes pensamos que una laureada colectiva hubiese sido más propicia puesto que todos lucharon por igual.

-¿Y por parte de los familiares del bando filipino?

-En ese aspecto hemos descubierto una historia bastante curiosa sobre por qué estuvo este episodio enterrado más de 100 años en el pueblo de Baler. Un poco antes del asedio, en el mes de mayo de 1898, Luzio Quezón, el maestro de español de Baler, una localidad con unas 2000 personas, fue acusado de colaboracionista con los españoles y es ajusticiado por los insurrectos del Katipunan. Su hijo, Manuel Quezón, que llega a ser el presidente de la mancomunidad de Filipinas en los años 30, dedicó toda su vida a perseguir e investigar quiénes mataron a su padre, así que cualquier balereño que hubiese estado involucrado en el asedio de Baler, corría el riesgo de ser acusado del asesinato de Luzio Quezón y, por tanto, entre las familias de allí esta historia se mantuvo oculta. Hasta que un senador llamado Edgardo Angara, nieto de dos de los insurrectos que asediaron la iglesia, promueve la ley de amistad con España, basándose en el decreto de Emilio Aguinaldo con afán de reconstruir la relación con España.

-¿Qué piensa de la película de Salvador Calvo estrenada en 2016?

-1898: Los últimos de Filipinas me parece una gran película española, producto de nuestra época. Igual que la de 1945, en plena campaña del cincuentenario, fue un alegato a los valores del Régimen en aquel momento. En aquel momento ocho de los 33 todavía estaban vivos, tres fueron promocionados a tenientes honorarios, cinco fueron represaliados por haber tenido relación con el bando separatista, como decía un decreto firmado por el propio general Franco. La de Salvador Calvo me parece muy positiva porque divulga una parte de nuestra historia. Todo lo que tiene que ver con el 98 realmente no se ha tocado y creo que debe de conocerse porque es en aquel momento cuando los nacionalismos afloran en España y buena parte de lo que hoy ocurre viene del Desastre, incluso la Guerra Civil pudo ser un desencadenante de aquello. Por otra parte, me parece que está muy bien hecha como película de guerra, tiene mucha acción, tiene una fotografía estupenda y creo que los actores hacen un trabajo digno de mención. Lo mejor que ha conseguido es dar un enfoque humanista y de sentimientos y miedos a lo que se podía vivir en aquellas cuatro paredes.

-¿Encontraste algo negativo o que mejorar?

-Digamos para los que querríamos que se hubiera basado más en los hechos reales es verdad que hay cierta ficción en algunos personajes en algunas escenas, pero en todo caso yo tengo una lectura positiva porque creo que quien vea esa película se puede hacer una muy buena idea de lo que ocurrió en Baler, de cómo era España en aquel momento. 

-¿Qué rol jugó su bisabuelo en el destacamento?

-Jesús García Quijano fue uno de los tres cabos del destacamento cazadores número 2 y fue el primer herido el día que se encierran en la iglesia porque salen a hacer un reconocimiento cuando ya el pueblo ha quedado desierto y le disparan en el pie izquierdo y se encierran el 30 de junio de 1898. Nació en Viduernay tenía24 años cuando a su hermano Benancio le tocó por sorteo ir a la guerra, así que la familia decidió que fuese él, que era el hermano pequeño. Sin embargo, era mayor que el resto de soldados de Baler y tenía más experiencia porque antes de ir a Baler, ya estuvo en Manila. Por lo que he podido documentarme, fue un contemporizador entre el mando y la tropa incluso dentro de la tropa de los que eran partidarios de salir huyendo a la desesperada y los que eran la guardia pretoriana del teniente Martín Cerezo y querían resistir a toda costa. Mi tesis es que el hecho de que tuviese una bala en el pie le hizo convencer a los demás de aquello de 'no corráis que es peor', pero en todo caso jugó un papel de unión importante dentro del grupo en la iglesia.

-¿Cómo fue su vida al volver?

-Posteriormente, vuelve a la montaña palentina y dedica varios años de su vida a reivindicar la pensión de invalidez junto con alguno de los supervivientes, una pensión un poco más digna que las dos pesetas diarias que les daban. He encontrado cartas donde él y Marcelo Adrián plantean cómo presionar a las autoridades para que se les haga justicia como tropa. En el pueblo contaba lo que habían pasado en Baler, el hambre, el miedo, la extrema dureza, el convivir con 19 cadáveres dentro de 50 metros cuadros, el terror a que la iglesia fuese incendiada, y en la familia se transmite como las batallitas del abuelo, no se le creía, parecía que fantaseaba y luego se ha demostrado que todo lo que contaba era cierto. Fallece dos años después del estreno de la película en el anonimato y cae en el ostracismo. Recuerdo una cruz muy humilde en el cementerio de Viduerna y un cierto lamento en la familia porque no se le había hecho justicia. Hoy este pueblo palentino sí es conocido por ser la cuna de uno de los héroes de Baler.

-Su familiar no aparece en la película de Salvador Calvo, ¿qué otros personajes echa de menos?

-Creo que el capitán De las Morenas no sale excesivamente bien parado para lo importante que fue sufigura en el asedio, era realmente el padre de todo el destacamento y su pérdida, en septiembre, fue muy dramática. En cuanto a Martín Cerezo, que queda al frente del destacamento tras la muerte de De las Morenas, uno puede comprender el porqué de su desconfianza sobre las noticias que le llegaban, es una máquina de mandar... Y creo que no se hace justicia al médico Rogelio Vigil de Quiñones que fue crítico y clave en todo el episodio de Baler porque aparece como una persona aislada de la realidad bélica y creo que su peso fue muy importante. Además hay dos personajes del asedio que no aparecen en la película, son los padres López Guillén y Minaya, dos parlamentarios enviados por los filipinos para que los españoles se rindiesen y que se quedan dentro por orden del capitán De las Morenas. Me llama la atención que no estén en la película porque jugaron un papel fundamental en dar ánimos y mantener la cohesión del grupo.

-¿Fueron víctimas o héroes de la Patria?

-Bueno, creo que fueron las dos cosas. Fueron víctimas porque fueron reclutados por la fuerza la mayoría de ellos no tenía las 2000 pesetas que costaba redimirse del servicio militar, fueron enviados a una guerra en las antípodas de su lugar de origen y tuvieron que sobrevivir a una situación tremenda. Es verdad que no se explica muy bien que durante 11 meses fuesen dejados al azar, aunque si que se mandaron a tres emisarios españoles en tres momentos distintos y por un lado creo que fueron víctimas los 19 que fallecieron allí y los 33 que volvieron en unas condiciones pésimas de salud. Creo que hay una parte dramática de sus vidas y de hecho la mayoría no quiso hablar de sus vidas, volvieron traumatizados queriendo superar unos hechos terribles. Al mismo tiempo creo que fueroin héroes porque sobrevivir en unas condiciones tremendas a cientos de filipinos asediándoles la iglesia... Consiguieron una supervivencia que se estudia en los manuales bélicos de West Point [la Academia Militar de los Estados Unidos] como ejemplo desde el punto de vista militar de cómo se puede sobrevivir a un asedio.

-¿Debería haber más cine sobre episodios de la Historia de España?

-Creo que la historia española, tanto por la parte más negativa como por la parte más positiva, es importante que se divulgue entre las generaciones más jóvenes y que superemos un poco nuestra historia en clave de clichés, en clave de unos contra otros, en clave de 'guerracivilismo', en clave de 'autoderrotismo', y que nos hagamos un poco los ciudadanos del mundo que durante muchos siglos ha sido España.


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