Cultura

¿Quién fue Olivia Sabuco, la mujer a quien Lope de Vega apodó Musa Décima?

Sobre eso trata la nueva novela de José María Merino

Un detalle de la portada de la novela 'Musa Décima', de José María Merino.
Un detalle de la portada de la novela 'Musa Décima', de José María Merino.

En la biblioteca del padre del escritor José María Merino un libro captó la atención del entonces adolescente - el académico de la Lengua tenía apenas 13 o 14 años-. Encuadernado en piel, aquel legajo de pergaminos ejerció un poderoso influjo sobre Merino, quien comenzó a hojearlo a pesar de no ser capaz de entenderlo. Era el libro más antiguo de todos los que poseía su padre. Se trataba de la cuarta edición, impresa en 1728, de Nueva filosofía, un tratado en forma de diálogos científico-teóricos sobre las pasiones, sentimientos y la medicina de su época. Lo había escrito Oliva Sabuco (1562-1622), natural de Alcaraz (Albacete) y la que se considera hoy una de las plumas más brillantes del Siglo de Oro y a la vez una de las más ignoradas. Lope de Vega llegó incluso a referirse a ella como Musa Décima.

Oliva Sabuco, natural de Alcaraz (Albacete) es una de las plumas más brillantes del Siglo de Oro y a la vez una de las más ignoradas. Lope de Vega la llamó Musa Décima.

"Era un ejemplar antiguo. Tenía unas letras muy grandes. Era ininteligible. Recuerdo, eso sí,  haber leído la carta de Doña Oliva al Rey Felipe II, y ya entonces cautivó mi atención. Años después, cuando me vine a estudiar a Madrid, en la cuesta de Moyano, conseguí una colección editada en la República, sobre los grandes escritores españoles olvidados. Estaba Oliva Sabuco. En el prólogo decía que a comienzos del siglo XX se había descubierto el testamento de su padre, el bachiller Miguel Sabuco, quien afirmaba que el libro lo había escrito él y no su hija. Aquello me pareció que era un enigma para escribir algo, pero en aquel entonces no tenía capacidad de afrontar un reto como aquel. Tuve que cumplir 75 años para volver a ese libro”, asegura Merino.

Fue así como muchos años más tarde José María Merino dedica a Doña Oliva Sabuco su novela Musa Décima (Alfaguara), un libro que se vale de la historia de la escritora del Siglo de Oro para poner en marcha una historia ambientada en el presente y cuyos protagonistas reflejan el catálogo de los sentimientos recopilados por ella en Nueva filosofía. La historia central es la de Berta, una mujer que sufre un cáncer incurable y que, subyugada por el libro de Oliva Sabuco,  decide agarrarse a sus páginas como quien se acoge a la vida. A pesar de sus dolores y enfermedad, Berta se vuelca en la escritura de la biografía de la olvidada autora. "Será mi primer libro. O mi único libro", se debate Berta, quien libra su guerra contra  la enfermedad blandiendo aquel libro como su mayor escudo. Es su mayor conexión con la vida. "Quise hacer un cierto homenaje a la lectura y el mundo de los libros porque para Berta ese libro misterioso es una tabla de salvación, la ayuda a vivir más y más gusto. Es una novela sobre el poder de la literatura y la alegría de la lectura”, explica Merino.

'Quise hacer un cierto homenaje a la lectura y el mundo de los libros porque para Berta ese libro misterioso es una tabla de salvación, la ayuda a vivir más y más gusto', dice Merino

Resuena con especial énfasis Rai, el hijo de Berta, un joven abogado en paro que pondrá en marcha una venganza contra su padre: un filósofo a quien no perdona que haya abandonado a su madre por una joven doctoranda. Rai servirá a Merino para mostrar las inconsistencias y la acritud de algunos sentimientos. La venganza -también a su manera la cobardía- y el aniñamiento. La verdadera vocación de Rai, dibujante y viñetista, se convierte en uno de los puntos de reflejo de la historia: la de quienes arrojan a los demás la culpa, incluso de aquello que ni ellos mismos han sido. “De sentimientos, Rai  escoge los peores:  la venganza, el aborrecimiento y odio hacia su padre. Lo que quise dejar claro es que los afectos de los que hablaban en el Siglo de Oro siguen siendo los mismos, las mismas deslealtades, las mismas apropiaciones indebidas”

Muchas otras historias se suman a la de Berta y su hijo Rai: la de Raimundo, ex marido de Berta, y Holga, la joven académica que siembre la discordia;  Marina, una ambiciosa autora de novela histórica dispuesta a todo, incluso la deslealtad para repuntar en el éxito literario, o Yolanda, hermana mayor que servirá de contrapunto noble a las pasiones de los principales personajes secundarios. El poder transformador de la literatura, al posarse sobre Berta, ilumina el resto del libro, convirtiéndolo en un alegato en favor de la creación y los libros.

Una de las líneas que atraviesa esta historia, que prácticamente la conduce, es la figura de una mujer a su manera excepcional. Una joven que, en pleno Siglo de Oro, con apenas 25 años fue capaz de escribir una obra cuya vigencia alcanza nuestros días. En la Nueva filosofía, Oliva Sabuco escribe entregas tan fascinantes como el Coloquio de los auxilios o los coloquios sobre el Conocimiento de sí mismo; sobre la Compostura del Mundo  o las Cosas que mejoran. Todos estos textos, además de ejercer un influjo de resistencia a Berta en su lucha contra la muerte, están provistas de una mirada contemporánea que reflejan la precoz sabiduría de aquella mujer a la que Lope se refirió como la Musa Décima en su libro Representación moral del viaje del alma.  

Si aceptamos que Don Marcelino Menéndez Pelayo fuera doctor a los 18 años y catedrático a los 22 por qué nos parece raro que Doña Oliva pudiese escribir esto entre los 18 y los 25

"¿Por qué tiene que extrañarnos que ella lo escribiese? ¿Por qué tendríamos que pensar en verdad que su padre si durante 300 años se ha traducido al inglés y al francés? Si aceptamos que Don Marcelino Menéndez Pelayo fuera doctor  a los 18 años y catedrático a los 22 por qué nos parece raro que Doña Oliva pudiese escribir esto entre los 18 y los 25. Incluso, si buscamos Nueva Filosofía en la Biblioteca Nacional, para poder conseguirlo por autor tenemos que buscarlo por su padre, Miguel Sabuco. A ella, la borraron”, según Merino, el hallazgo del testamento de su padre como supuesto autor no es del todo concluyente como para concluir que la obra no sea de Doña Oliva. "Es un testamento que no tiene nada más que esa alusión. No hay más argumento que ese. Si en el pueblito donde Doña Oliva vivía hubiese sido una niña normal, que jugaba a las muñecas, ¿no habría un pequeño escándalo que ella hubiese escrito aquella obra? Si el libro pasó, se aceptó, se asumió y tuvo sucesivas ediciones con su nombre, por qué tenemos que asumir que no es suya".

En Musa Décima, José María Merino (Premio Nacional de Narrativa) indaga sobre sus temas -imaginación, mito, fantasía- a la vez que pone en marcha una novela que ocurre en dos perspectivas: una histórica y otra actual. Nacido en Coruña pero leonés de corazón,  el escritor y miembro de la Real Academia José María Merino es autor de una amplia obra en la que destacan la poesía, la novela, el relato y el ensayo. También ha publicado narrativa infantil y juvenil. De hecho, en 1993 fue distinguido con el Premio Nacional de Literatura Juvenil, por No soy un libro, Los trenes del verano. También ha sido reconocido con el Premio Miguel Delibes de Narrativa, por Las visiones de Lucrecia, en 1996; también con el Premio de Narrativa Ramón Gómez de la Serna, por El heredero, en 2003; el Premio Gonzalo Torrente Ballester, por El lugar sin culpa, en 2006 y el Premio Castilla y León de las Letras, 2008.


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