Alberto Espelosin

Retos de China

Uno de los motores para las grandes compañías europeas en los últimos años ha sido la fuerte demanda procedente de los de los países emergentes, tanto de los llamados “nuevos ricos” como de la creciente clase media, nuevos consumidores que están acogiendo las ciudades y que, hasta hace cuatro días, tenían una vida más tranquila en el campo.

Gran parte de la estrategia de China pasa por llegar a ser una economía de demanda y por reducir la dependencia tan importante de la inversión, que sobrepasa el 40% del PIB. Un entorno de exportaciones más débil hace necesario que la demanda interna sea el motor del crecimiento, pero las dudas del mercado, en este sentido, son elevadas, ahora que las compañías chinas se enfrentan a un claro exceso de capacidad que pone en entredicho la capacidad de tener un fuerte crecimiento de salarios que alimente, de manera sostenible, el consumo.

A la Bolsa de un país con objetivos de crecimiento del 7.5% anual constante debería llegar grandes cantidades de dinero, pero esto no sucede debido a la caída de rentabilidad de las compañías chinas, sometidas a una contracción de márgenes. Ante la falta de dinamismo exterior, los gobernantes se han embarcado en una locura expansiva de inversiones, cimentadas en deuda, que se une a la ya conocida burbuja inmobiliaria que asola el país. Las cifras de Déficit Público parecen brillantes, pero si tenemos en cuenta los gastos de las corporaciones locales, los guarismos saltan hacia la zona del 8%.

China se enfrenta a retos extraordinarios, en un entorno global cada vez más complicado para llevar a cabo sus políticas de crecimiento. A tenor del nivel de bolsa, idéntico que a principios del 2.009, los inversores internacionales, no terminan de creérselo. El envejecimiento poblacional, un sistema bancario sumergido, el exceso de inversión y de capacidad, la poca protección social y una divisa apreciada, son razones para pensar en que el objetivo del 7.5% se convierte en ambicioso y que el PIB de China debe dirigirse en los próximos años hacia la zona del 4/5%.

Uno de los temas que más me preocupa es la fuerte caída de la balanza por cuenta corriente desde niveles de superávit del 10% en 2.007 hasta sólo 2% en la actualidad y es que la guerra de divisas está empezando a pasar factura. Si todo el mundo deprecia su divisa y China sube salarios, la competitividad, motor de crecimiento de los últimos años, cae a una velocidad de vértigo que pone de manifiesto la dificultad de vivir con una divisa apreciada.

Para los americanos ya no compensa tanto producir en China, sobre todo por el avance de la robótica, en comparación con el crecimiento de los salario asiáticos de los últimos años, con lo que la posibilidad de que el yuan deje de apreciarse frente al dólar puede ser uno de los grandes temas en el 2.014 y, a buen seguro, generará volatilidad en el mercado. Es absolutamente necesario mejorar la balanza por cuenta corriente para evitar los problemas que los países con déficit (Brasil, India y Turquía) ya están sufriendo y que conlleva fuertes subidas de tipos de interés. Si China es capaz de hacer estos ajustes necesarios puede que el dinero de los inversores vuelva a la Bolsa China ahora que Estados Unido parece haber agotado su ciclo de beneficios.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba