Al dente

La procesión de San Griñán por las calles de Sevilla

De procesión va a tener que sacar Alfredo Pérez Rubalcaba a José Antonio Griñán por las calles de Sevilla esta Semana Santa mientras las huestes del PSOE le gritan "guapo, guapo" y le cantan saetas. Porque aquel por el que no se daba ni un duro ni medio ha conseguido salvar los muebles a pesar de haber padecido por el camino una sangría de 700.000 votos y la vergüenza del escándalo de los ERES. No se trataba tanto de ganar como de impedir que el popular Javier Arenas consiguiera la mayoría absoluta, y ambas cosas se han cumplido contra todo pronóstico frente a unos sondeos que, una vez más, nos dicen que la gente miente, y mucho, sobre sus intenciones.

Y ahí está Griñán. Presto a un pacto parlamentario con Izquierda Unida como hicieron los socialistas en 1994, 1996 y 2000, cuando la mayoría absoluta les fue esquiva, todo ello, eso sí, con el permiso de Juan Manuel Sánchez Gordillo, siempre llamando a las barricadas y a las revoluciones pendientes y al que se le ha hinchado la boca de que eso de dar por hecho el acuerdo, nada de nada. Otra cosa es la capacidad de arrastre que pueda tener el sempiterno alcalde de Marinaleda, localidad en la que IU ha arrasado con el 67 por ciento de los votos.

Mal haría en todo caso el PSOE si creyera que ya está todo hecho, que ya no se necesitan más reflexiones internas sobre la situación del partido. Porque otra lectura podría ser la de haber perdido por vez primera las elecciones a pesar de a reforma laboral y de la subida de impuestos del Gobierno de Mariano Rajoy. Mal haría si pensara que las cicatrices internas ya no supuran y Griñán y Rubalcaba pueden ir de la mano hasta la victoria final. Es más, cabe recordar que el candidato de Griñán a la secretaría general del PSOE no fue Rubalcaba sino Carme Chacón y todavía queda ese capítulo del socialismo por escribir.

La paradoja es que el PSOE tiene todas las de gobernar donde ha perdido y todas las de no hacerlo donde ha ganado, que es en Asturias, con un mapa postelectoral tanto o más endiablado que el que salió tras las elecciones del 22 de mayo. No, no les ha salido mal a los socialistas la cita electoral tan ayunos como estaban de buenas noticias. Gobierno y PP admiten que esperaban mayoría absoluta pero sin olvidar el hito histórico, que lo es, de que se ha ganado a pesar de todo, pero en política, las cosas se acaban midiendo en términos de poder y, una vez más, la potentísima maquinaria de los socialistas andaluces ha podido con todo. ¿Habrá una quinta vez para Arenas?

(Twitter: @delahozm)


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