Al dente

Vascas, gallegas, catalanas... la triple pesadilla de Rubalcaba

Mientras Mariano Rajoy intenta hacer frente a la megacrisis sin achicharrarse demasiado, o sin hacerlo demasiado pronto, si es que ya no está más quemado que la tetera del Virginiano (guiño a los de mi generación), el líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, transita como de puntillas esperando ver pasar el "cadáver" de su enemigo. Pero no nos engañemos, porque a efectos de liderazgo, para el inquilino de la Moncloa sería una tragedia no refrendar la mayoría absoluta en Galicia, pero para el secretario general socialista las perspectivas en la triple cita electoral que hay de aquí a finales de año se le presentan desoladoras.

Y es que la única carta que tiene para poder presentar un balance algo solvente es, no ganar las gallegas, que a tanto no aspira, sino que el popular Alberto Núñez Feijóo no sume los suficientes escaños como para poder gobernar con tranquilidad los próximos cuatro años. Es una empresa difícil, no imposible, que le obligaría a repetir un bipartito de memoria perfectamente descriptible, pero le permitiría sumar un ejecutivo autonómico a su maltrecho balance de poder regional. Y es que en el País Vasco todo apunta a un triunfo holgado del PNV y de los abertzales que imposiblitaría un nuevo ejecutivo socialista con apoyos populares. Las cuentas no salen. La artimética electoral y los votos son tozudos. Los sondeos dicen que el PSE de Patxi López puede darse un batacazo de tal calibre que se le anda buscando algún hueco por Madrid.

Pero si hablamos de Cataluña, el panorama es tanto o más desesperanzador para un PSC que no ha encontrado su hueco ni su discurso y ha tenido poco menos que improvisar un candidato. Eso sin contar con que está a punto de estallar internamente (a eso se le llama implosión) con las más que probables deserciones de ex dirigentes históricos como Ernest Maragall --que a día de hoy dice que no sabe si votará a los suyos-- o del ex consejero de Economía Antoni Castells.

Si no consigue el gobierno de Galicia, se ve apeado de la Lendakaritza y en Cataluña --la misma que dio a Rodríguez Zapatero su segundo triunfo electoral--, se despeña en las urnas, mucha pedagogía interna tendrá que hacer Rubalcaba para convencer a su partido que van por el buen camino.

Al final, la única carta será esperar que la crisis se lleve por delante al Gobierno de Rajoy, si es que eso pasa y el líder del PSOE resiste hasta entonces.


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