Sociedad

La juez cree que el expresidente del CV Murcia participó en el asesinato de la pareja holandesa

Evedasto Lifante, propietario del club de voleibol en el que jugaba Ingrid Visser, preparó el encuentro con el matrimonio para resolver "unos problemas de negocios" que tenía con ellos, según los últimos datos conocidos tras la apertura del sumario.

El Juzgado de Instrucción de Molina de Segura (Murcia) que investiga el asesinato de la jugadora holandesa de voleibol Ingrid Visser y de su pareja, Lodewijk Severein, ha encontrado "indicios bastantes" de la participación en los hechos de Evedasto Lifante, propietario del club para el que jugó la mujer. La resolución judicial en la que se recogen esos indicios ha sido conocida ahora, al levantarse el secreto de sumario, lo que ha permitido saber que también ha sido imputada María Rosa Vázquez, amiga de Juan Cuenca, exgerente del club y que se encuentra en prisión por estos hechos desde finales del pasado mayo.

En el auto en el que se acordó la puesta en libertad de Lifante, que prestó declaración como imputado el pasado 1 de agosto, la juez indica que esos indicios se derivan de la declaración de Cuenca, quien aseguró que el encuentro con la pareja de holandeses fue preparado por Lifante para resolver "unos problemas de negocios" que tenía con Severein. Otras sospechas se derivan del hallazgo de una fotografía del propio Lifante en el registro de la vivienda que ocupaba en Valencia uno de los ciudadanos rumanos considerados autores materiales del doble crimen.

También juega en su contra un informe policial en el que se considera que debía una importante cantidad de dinero a la jugadora y que, asimismo, Cuenca y Lodewijk habían realizado gestiones en los meses previos al doble asesinato -ocurrido el pasado mayo- para conseguir la venta de una cantera propiedad de Lifante, ubicada en el municipio murciano de Fortuna.

El levantamiento del secreto ha permitido conocer también que en las diligencias ha prestado igualmente declaración, como imputada, la amiga de Cuenca María Rosa Vázquez, quien se supone que tuvo conocimiento de los hechos y que realizó diversas gestiones por encargo del exgerente del club en los momentos inmediatamente anteriores y posteriores al crimen. Así, fue ella la que alquiló la casa rural ubicada en un paraje de Molina de Segura donde perdieron la vida la jugadora y su pareja, y la que devolvió las llaves a sus dueños cuando fueron retirados los cadáveres y limpiadas las diferentes estancias de la vivienda para borrar huellas.

También fue ella la que recibió el encargo de Cuenca de "comprar bolsas de basura grandes, sosa cáustica y una radial", según el contenido del mensaje que le envió éste. En las diligencias judiciales figura igualmente el contenido de otro mensaje en el que Juan Cuenca le preguntaba "si tenía una motosierra en casa". La Policía interceptó además una conversación telefónica entre ambos, en la que Vázquez se quejaba de la situación en la que la había colocado y añadía que "aquí todos tenéis muy bien atados los cabos menos yo; aquí soy la última, el último mono".

En la actualidad permanecen en prisión, junto con Cuenca, los presuntos autores materiales del asesinato, Valentin Ion y Constantin Stan, así como Serafín de Alba, el propietario del terreno donde fueron enterrados los cuerpos sin vida, ubicado en la pedanía murciana de Alquerías.


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