El número de animales abandonados no aumenta en verano, pese a lo que desde hace muchos años se ha venido creyendo. Así lo explican varias protectoras de animales, que señalan que, desgraciadamente, la cifra se mantiene demasiado alta durante todo el año y el fenómeno de deshacerse de animales de compañía no es algo intrínseco de la época estival. 

"Siempre se dice que en verano se abandonan más animales pero en realidad no es cierto, desgraciadamente se abandonan durante todo el año. Sin embargo, la experiencia que tenemos en El Refugio desde hace casi veinte años es que nuestro índice de adopciones crece en esta época todos los años. Está claro que hay que continuar luchando contra el abandono, pero también hay que animar a la gente a que aporoveche el verano para adoptar, porque es un momento perfecto para ello", señala Nacho Paunero, presidente de la protectora El Refugio

Las protectoras coinciden en que la concienciación social ha aumentado muchísimo, aunque el goteo de abandonos es constante durante todo el año

Para ellos, es un hecho constatable que la sensibilidad de la sociedad hacia la necesidad de adoptar animales abandonados en lugar de comprarlos ha crecido en los últimos años, al igual que lo ha hecho la sensibilización del sector hotelero, que ha permitido que muy poco a poco los dueños de animales hayan podido ir encontrando cada vez más alojamientos donde se les permite acudir con sus mascotas. Matizan, sin embargo, que aún la demanda sigue siendo mucho mayor que la oferta. 

Desde la protectora sí que explican que han notado que en verano lo que sí que aumentan son las adopciones de animales, motivadas por los días más largos, la jornada intensiva o las vacaciones, que dejan mayor tiempo para poder empezar a convivir con el nuevo inquilino del hogar. 

En la misma línea respecto a los abandonos se manifiesta Arancha Sanz, portavoz de la Sociedad Protectora de Animales y Plantas, que niega que los abandonos crezcan en verano, ya que siempre se mantienen en porcentajes muy altos durante todo el año. "Es un goteo constante, las excusas son de lo más variado: una alergia, que van a tener un bebé, que se cambian de piso, que ya no les sirven para el fin para el que los tenían, también por desahucios y la crisis... Pero pese a esto sí que hemos notado que la concienciación social ha aumentado muchísimo. La gente ya no tolera tanto el abandono o el sufrimiento del animal, nos llaman, se indignan. Cada vez hay más gente que se para y avisa de un abandono, se molestan, se preocupan, y es la forma de que la administración rectifique modos de actuar o tome medidas", declara Arancha. 

La protectora para la que trabaja como portavoz y abogada es de las más antiguas, y en sus instalaciones de unas tres hectáreas tienen casi 400 perros y cerca de 100 gatos, cuya situación es aún peor que la de los canes. En el centro trabajan a diario dos veterinarios todos los días de la semana y cinco cuidadores, de los que tres de ellos viven allí y vigilan a diario que las condiciones de los animales sean las mejores posibles. Y todo se mantiene sin ningún tipo de subvención ni estatal ni de la Comunidad de Madrid ni del Ayuntamiento. "Vivimos de los socios, de lo que se recauda con la clínica veterinaria y de cuando nos entra alguna herencia que nos dejan. Tenemos déficit cada año, yo no llevo las cuentas pero nos dicen que según estamos podemos subsistir sólo dos años más. Aún no hay suficientes donaciones para esto", explica la portavoz de SPAP. 

15 adopciones en un mes bueno

Desde su experiencia, señala a Vozpópuli que al menos en su protectora las adopciones no aumentan en verano sino quizás más en los meses posteriores, entre septiembre y navidades. Para ellos un mes bueno de estos supone que haya entre 10 y 15 perros y/o gatos adoptados, aunque en verano esa cifra se reduce muchísimo. 

Para quienes desean adoptar un animal, los requisitos son bastante asequibles. "Aquí se hace una entrevista al adoptante y se les asesora sobre qué animal se adaptaría mejor a la familia. Quienes superan la entrevista pasan a elegir el animal que desean, aunque a veces ocurre que vienen con una idea y se acaban llevando a uno completamente diferente, suelen ser flechazos. Ellos deben sufragar los gastos de chip, vacunas y esterilización y dejar un donativo para el albergue. Aguí la esterilización es la mitad que en la calle, unos 150 euros, o si son cachorros firman un compromiso de hacerlo luego en la misma protectora o en otro lugar, tras lo cuál deberán enviarnos el certificado. El chip y las vacunas rondarían los 70 euros, y si el animal ya está esterilizado los costes serían únicamente estos últimos y el donativo voluntario", afirma Arancha. 

En SPAP, como en la mayoría de las protectoras, sólo tienen capacidad para perros y gatos, aunque Sanz reconoce que el boom de los exóticos está dejando en la calle a animales como iguanas, cerdos vietnamitas, cotorras, mapaches, etc, todos con unas necesidades específicas y de difícil mantenimiento en estos centros. "Para todos ellos, además de para perros y gatos, es obligatorio que los ayuntamientos de más de 5.000 habitantes cuenten con un servicio de recogida de animales que casi ninguno tiene. Por no tener, no tienen ni un lector de chip para pasárselo al animal abandonado para saber si tiene dueño o no", critica la portavoz de la protectora. 

Pese al difícil día a día con el que se encuentran quienes trabajan en estos centros, Arancha Sanz admite cierto optimismo porque el panorama "ha cambiado mucho en los últimos 6 o 7 años", especialmente con la administración, que ahora les toma algo más en serio. Aún así, se resisten a perder la esperanza de que en un futuro la situación para los animales sea notablemente mejor, especialmente por una mayor concienciación y por un trabajo más delimitado de las administraciones públicas. 


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