Sociedad

La semana de Zaida Cantera: de ignorada en el Congreso a oír el perdón del ministro

La historia de acoso sexual y laboral que ha sufrido la capitán del Ejército de Tierra ha ocupado prácticamente toda la semana a raíz de su aparición en televisión, la publicación de su libro y su visita al Congreso. El ministro, que en la Cámara ignoró su presencia, terminó pidiéndole perdón y solidarizándose con ella. 

Zaida Cantera acudió a la sesión de control al Gobierno donde la diputada de UPyD Irene Lozano trasladó su caso al ministro de Defensa
Zaida Cantera acudió a la sesión de control al Gobierno donde la diputada de UPyD Irene Lozano trasladó su caso al ministro de Defensa Efe

Hasta el pasado domingo la historia de la capitán Zaida Cantera era desconocida para el público en general. Su aparición en el programa de LaSexta 'Salvados', la publicación de su libro No, mi general, y su presencia en el Congreso de los Diputados en la sesión de control al Gobierno han hecho que a día de hoy pocos hayan escapado a la realidad que ella misma ha relatado: la historia de un feroz acoso sexual y también laboral dentro del Ejército que han terminado con su carrera militar y que han supuesto un calvario que todavía no ha terminado. 

Hija de un simpatizante comunista con algunos años de militancia clandestina, excelente nadadora y casi cabeza de familia cuando su madre falleció a causa de un cáncer, Zaida entró en las Fuerzas Armadas con una clara vocación por ayudar allí donde se necesitase. Durante sus años en el Ejército fue condecorada en numerosas ocasiones y supo ganarse el respeto y el afecto de sus compañeros por su profesionalidad, teniendo siempre en mente los principios que rigen la vida castrense. O al menos, los que creía que la regían, hasta que empezó a chocar contra un muro de miedos e inactividad por parte de quienes podían tomar cartas en el asunto.  

"¿No deberían reaccionar? ¿No debería contar yo con el amparo de algún superior?? [...] Es este desamparo frente al poder absoluto lo que tanto me duele", relata

Como ella misma cuenta en el libro, de la mano de la diputada de UPyD Irene Lozano, su calvario comienza a la vuelta de su misión en Líbano en 2008, cuando se cruza en su vida el coronel Isidro José de Lezcano-Mújica. Pronto comprobaría que la mala fama de este superior respecto de su trato con las mujeres era cierta, y tras vivir en sus carnes un incómodo acoso sexual que siempre topaba con el rechazo de la capitán, comenzó un feroz acoso laboral que derivó incluso en agresiones físicas y en una auténtica persecución contra ella por parte del coronel. De todo ello estaban convenientemente informados desde el minuto uno los superiores de Zaida, que amargamente sigue lamentando, a día de hoy, que ninguno de ellos tomara cartas en el asunto. 

Durante seis años intentó que sus superiores acabaran con la tensa situación que le afectaba no solo a ella sino también a sus compañeros. "¿Por qué nadie hace nada? comprendo que las soldados le tengan miedo e incluso puedo comprender que busquen su favor; también entiendo a los suboficiales y oficiales. Pero ¿y el coronel? ¿Y los tenientes coroneles? Claro que lo saben. ¿Qué temen? A ellos no puede acosarles, ni arruinarles la carrera, ni amenazarles. ¿No deberían reaccionar? ¿No debería contar yo con el amparo de algún superior? Lo cierto es que aquí un teniente coronel o un coronel se comportan en sus bases como señores feudales. Esto es así y no podré cambiarlo. No todos actúan como tiranos, pero si uno quiere serlo, no hay nada que lo frene. Esto es su cortijo. No hay control de ningún tipo. Es este desamparo frente al poder absoluto lo que tanto me duele. Todos los militares no encontramos desprotegidos frente al abuso de poder", escribe ella misma en su libro. 

Una aliada con prejuicios

Cerca de 260 páginas ha necesitado Zaida para relatar su calvario, articulado de la mano de Irene Lozano, quien admite desde los primeros párrafos que antes de conocer la historia se enfrentaba a los militares con ciertos prejuicios. Todo cambió tras el primer encuentro cara a cara con la capitán, que le contaba "cuánto amaba su profesión y cómo la había tratado la institución por la que ella estaba dispuesta a dar la vida", algo que le hizo identificarse con ella. "Tuve que hacer esfuerzos para mantenerme fuera de la historia, pues era lo que Zaida me pedía desesperadamente: no deseaba que me afligiera con ella, sino que desde mi posición de diputada la ayudara a combatir a los malnacidos que la habían hundido en un pozo, así como a lograr el apoyo de quienes podían evitarle peores consecuencias", explica Lozano en el prólogo. 

Morenés ha pasado de negar las acusaciones y criticar el oportunismo de Lozano a lamentar el sufrimiento que ha sufrido Zaida y declarar que ha tenido y tiene el apoyo de Defensa

La manera de ayudar a la capitán del Ejército de Tierra se ha visto esta semana al transmitirle al ministro de Defensa públicamente la situación actual de Zaida y pedirle explicaciones sobre por qué no hizo nada cuando ella misma le pidió ayuda, al igual que al jefe del Estado Mayor de la Defensa. Con la militar presente en la tribuna de invitados de la Cámara baja, el titular de Defensa negó las acusaciones, mandó callar en un polémico gesto a Lozano y la acusó de oportunista y de "bajeza moral" al pretender sacar rédito personal por la notoriedad de esta historia. 

Morenés rectifica

Con el transcurso de la semana, Pedro Morenés ha modificado su postura, admitiendo que no se reunió con Zaida -como ella le pidió- "por no interferir en el proceso administrativo abierto" pero desvelando que sí lo hizo su director de Gabinete, y ha llegado incluso a "lamentar profundamente el sufrimiento" que provoca y ha provocado en la comandante Zaida Cantera la "desgracia de gran calibre" que ha soportado. "Cantera tiene y ha tenido siempre el apoyo del Ministerio de Defensa en su causa", decía, añadiendo que es el primer interesado en eliminar de raíz esos comportamientos porque "afectan a las personas y a la moral de la institución". 

Para mostrar su compromiso, anunciaba esta semana un protocolo de actuación que "consiste en un proceso de aceleración" ante cualquier denuncia de acoso sexual en las Fuerzas Armadas, algo que haría que se pudieran atender este tipo de denuncias cuanto antes, evitando el "sufrimiento" a quienes las pudieran padecer. Sin embargo, no aclara nada más concreto ni entra en una de las principales quejas de Zaida: para denunciar a un superior, tienes que hacerlo ante los propios superiores, y en estos casos tiene mayor credibilidad quien tenga mayor rango. 

Zaida, de baja médica, está pendiente de una evaluación de sus capacidades para determinar si puede seguir en el Ejército, algo que Defensa ha anunciado que se producirá a finales de abril, 9 meses después de pedirla

Otro de los avances que ha conseguido esta semana mediática de Zaida ha sido el compromiso de Defensa de resolver a finales de abril su situación. La capitán, actualmente de baja médica, solicitó el 14 de julio de 2014 que se incoara un expediente de insuficiencia de condiciones psicofísicas para determinar si todavía posee las facultades para continuar en el Ejército. Su situación a lo largo de estos seis años han acabado mermando a una persona que vio cómo su presente y su futuro volaban por los aires por no ceder a un chantaje que, reflexiona, muchas otras soldados pueden haber sufrido del mismo modo. 

Víctima repudiada y acosador 'premiado'

La absoluta indefensión que narra Zaida Cantera bien podría ilustrarse con los caminos que han seguido sus trayectorias desde que ella tomó la decisión de interponer la denuncia contra Lezcano-Mújica. 

Él era teniente coronel jefe del I Batallón en la base de Marines cuando se produjeron los hechos. Tras ser denunciado recibió la cruz al mérito militar con distintivo blanco en 2010, ascendió a coronel en 2011 y realizó un curso para ascender a general estando imputado. En marzo de 2012 fue condenado a 2 años y 10 meses por abuso de autoridad en su modalidad de trato degradante y maltrato de obra a una inferior -el acoso sexual no estaba tipificado en el Código Penal Militar-. Cumplida la pena podrá volver a solicitar el mando de un Regimiento del Ejército de Tierra. Entró en prisión el 19 de marzo de 2013 y su condena debería haber finalizado en enero de 2016, aunque está en libertad condicional desde febrero de 2015. 

Cantera, por su parte, perdió el mando de la compañía, sufrió cambios de destino y ha terminado renunciando a la que defendía como su vocación y dando por perdida su carrera militar. Además, también su marido, José Lóbez, ha abandonado la carrera militar al defender sin condiciones a Zaida. 

"No, mi general"


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