Llevan meses en situación crítica

Las farmacias de Valencia cerrarán sus puertas hasta que se les de una solución

La Generalitat les adeuda 480 millones de euros en facturas impagadas desde enero. La ministra de Sanidad, Ana Mato, les propuso incluirles en el plan de pago a proveedores en las próximas dos semanas. El viernes decidieron aplazar la huelga al día 23, pero si no reciben al menos la mitad de la deuda las farmacias cerrarán. 

Los farmacéuticos valencianos llevan meses acumulando facturas adeudadas sin que la Generalitat les ofrezca una salida razonable que permita aliviar su complicada situación. Cansados de esperar sin novedades, la semana pasada decidieron convocar una huelga indefinida y las farmacias cerrarán sus puertas en la comunidad mientras no se les facilite ejercer su profesión. Ante el órdago, la ministra de Sanidad, Ana Mato, les ofreció incluirles en las dos próximas semanas en el plan de pago a proveedores a cambio de desconvocar la huelga. 

Esa fue la propuesta del ministerio que recibió María Teresa Guardiola, presidenta del Consejo Valenciano de Colegios de Farmacéuticos de Valencia: con su inclusión en los pagos podrían ver regularizada su situación y saldar así la deuda por las facturas acumuladas desde el mes de febrero, que suman 480 millones de euros. La respuesta de Guardiola fue que lo quería por escrito, y que se convocaba una nueva asamblea urgente el viernes a las 20.30 horas donde se decidiría si posponían el cierre o continuaban en huelga si no recibían al menos los 240 millones de euros correspondientes a febrero y marzo. 

Tras un largo debate entre partidarios y detractores del cierre, finalmente los cerca de 600 boticarios de la Comunitat Valenciana decidieron, casi por unanimidad (sólo ocho votos en contra) aplazar el cierre de sus oficinas al día 23. Pretenden así dar tiempo a la ministra para que busque la manera de incluirles en el plan de pago a proveedores. En caso de no recibir ningun ingreso en concepto de las facturas adeudadas la huelga se llevaría a cabo tal como se ha previsto. 

Han decidido aplazar la huelga al día 23 para ver si Mato puede incluirles en el pago a proveedores. Si no reciben al menos dos meses, las farmacias cerrarán. 

La propia presidenta del Consejo de Farmacéuticos confía en que en un plazo de 7 u 8 días, se les abone al menos dos de los meses pendientes. "Queremos darle un voto de confianza, es la última baza que nos queda. Si el Gobierno central no asume el pago, nos quedamos sin medicamentos", concluía  Guardiola.

Acumulan meses de impagos

La situación es complicada para los farmacéuticos desde hace meses, pero lejos de mejorar parece haberse convertido en su particular vía crucis. "Es un tema muy delicado, porque la huelga no le viene bien a nadie. Nosotros dependemos del paciente y con esto se da muy mala imagen, pero vivimos un momento crítico para el sector", explican desde el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Valencia

De hecho muchas oficinas se plantean si echar el cierre es la mejor solución para su ya complicada economía, y son especialmente reticentes los farmacéuticos de la costa alicantina, quienes ahora mismo viven una afluencia de turistas que les permiten facturar en un día lo mismo que las boticas de interior en dos semanas. 

La propia Conselleria Valenciana no se pronunciaba sobre la decisión de echar el cierre en las boticas, pero el conseller Luis Rosado sí declaraba que tanto el Gobierno central como el autonómico están por la labor de conseguir que los farmacéuticos cobren lo antes posible las cantidades pendientes. Además anunció una reunión en la próxima semana con los representantes de los tres colegios valencianos a la que también acudirá el conseller de Hacienda, José Manuel Vela

Reconocimiento a su profesionalidad

Era el propio Vela quien admitía que "cuatro meses de impagos son muchos. Reconozco el extraordinario esfuerzo que están haciendo", declaraba, a la vez que se mostraba cauto en cuanto a poner fechas para materializar el plan de pago a proveedores. Las farmacias no pudieron entrar en el primero ya que no contabilizaban las deudas pendientes del ejercicio en curso ni entraba el concepto de gasto farmacéutico. 

Precisamente la semana pasada, en la que tanto se habló de medicamentos, del copago sanitario y de las nuevas medidas del Ejecutivo, la Presidenta de la Real Academia de Farmacia, María Teresa Miras aprovechaba los Cursos de Verano de la Complutense para criticar la situación que atraviesa el sector, llamando "profesión de alto riesgo" a la labor ejercida por los farmacéuticos. "Al boticario se le está diciendo que ponga él los medicamentos, la farmacia, su trabajo, y ya se le pagará cuando se pueda, como se pueda y si nos da la gana. Hay que empezar a hacer bien las cuentas y respetar a los profesionales", defendía Miras. 


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