Sociedad

Ignacio Pérez: “No hace falta ser un superhombre, cualquier persona puede ser solidaria”

Este informático de profesión, viajero de vocación y enamorado de la India propone dedicar las vacaciones a disfrutar de nuevos rincones del mundo mientras colaboramos con proyectos de desarrollo. Así funciona el turismo solidario, una alternativa en constante crecimiento.

Ignacio Pérez y Laura Ortega descubrieron el turismo solidario en Fitur mientras buscaban una forma de viajar diferente. En aquella ocasión fueron a Namibia y Botsuana. Vivieron una experiencia muy enriquecedora, cuenta Ignacio, pero “nos dimos cuenta de que no había casi información sobre este tipo de turismo”. Por eso decidieron crear la web Viajeros Solidarios, para poner en contacto a ONG que operan en países en desarrollo con personas que, como ellos, querían probar un turismo sostenible, más respetuoso con el medio ambiente, acercarse a las costumbres del lugar, empaparse de una cultura desconocida, involucrarse en los proyectos de desarrollo social y económico locales...

El turismo solidario es sostenible y permite acercarse a las costumbres, empaparse de la cultura o participar en el desarrollo social y económico del país

Al principio, concibieron la página como una comunidad en la que quien quisiera pudiera aportar consejos, proponer rutas o alojamientos y compartir experiencias, hasta que decidieron “dar el salto” y organizar ellos mismos los viajes. “Mucha gente no se atreve a hacer este tipo de rutas por su cuenta”, explica Ignacio. Ahora ofrecen dos formas de hacer turismo solidario: los viajes que ellos mismos supervisan y organizan y las propuestas de rutas que pueden realizarse de forma independiente.

¿Cómo funciona el turismo solidario?

Salvo los gastos estrictamente del viaje (traslados, visados), todos los demás repercuten directa o indirectamente en el desarrollo económico de los lugares incluidos en itinerario. Incluso el alojamiento y las comidas son parte fundamental del turismo solidario; no encontrarán hoteles de cinco estrellas ni restaurantes de lujo en este tipo de rutas.

Además de Viajeros Solidarios, otros muchos portales promueven esta forma de viajar, como Turismo solidario y sostenible en África y en Latinoamérica, cuyo “principal objetivo es el apoyo a la iniciativa empresarial de la mujer en el sector turístico y hotelero”, o la web Riki Tiki Tabi, que anima, con su lema “Travel with a purpose”, a viajar con un propósito.

"Lo importante no es si repiten, sino que la experiencia valga para que conozcan las ONG y al volver a casa hagan voluntariado, donaciones… Ese es el verdadero valor de lo que hacemos"

La oferta es variada porque el interés es creciente, asegura Ignacio, y reconoce que hay países que están más “de moda” que otros, “la mayoría de la gente pregunta por Nepal y siempre cubrimos las plazas. Llama más la atención que India, que están muy cerca y son destinos muy parecidos, pero a la gente le da más miedo que Nepal”.

Cree que una vez que se ha probado la gente le pierde el miedo y se va animando a hacer más viajes por su cuenta. “Pero lo importante”, dice, “no es si repiten, sino que la experiencia valga para que conozcan las ONG y al volver a casa hagan voluntariado, donaciones… En los viajes a India hay mucha gente que después se apunta a mercadillos solidarios, apadrina niños… Ese es el verdadero valor de lo que hacemos”.

Solidarios por el mundo

 “Estuvimos tres meses viajando por India y Nepal entrevistando a españoles que trabajan allí cooperando en proyectos de desarrollo con la población local”

La web se les queda pequeña a Laura e Ignacio. A este informático enamorado de la India le gustaría poder dedicar más tiempo a lo que ahora se resigna a considerar un hobby y quiere emprender un nuevo proyecto. Han empezado a grabar una serie de reportajes en diferentes destinos para dar a conocer la labor de los cooperantes anónimos. Primera parada: Asia, por supuesto. “Estuvimos tres meses viajando por India y Nepal entrevistando a españoles que trabajan allí cooperando en proyectos de desarrollo con la población local”. Mientras encuentran una cadena donde emitirlos nos enseñan un avance.

Entre las personas que participan en el documental es fácil reconocer a Moncho Ferrer y el eterno mensaje de su padre: “Es posible erradicar la pobreza”. Ignacio reconoce que él “lleva la solidaridad en los genes”, pero asegura que “no hay que ser un superhombre ni alguien muy religioso para hacer una gran labor, cualquiera puede ser solidario”. Es el caso de María Bodelón, fundadora de la ONG Semilla para el Cambio. Después de emprender un viaje en solitario por Asia asegura que el “choque emocional” que sintió en India “supuso un antes y un después” en su vida.

El “choque emocional” que sintió María Bodelón en India “supuso un antes y un después” en su vida y decidió quedarse

“Viendo a tantos niños y niñas despojados de una infancia, obligados a colaborar con el trabajo familiar sin más esperanza que el de una mísera subsistencia, sentí una llamada a la acción”, explica. Por eso se quedó allí, para trabajar “por una educación de calidad como medio para romper la espiral de pobreza y lograr su pleno desarrollo”.

Ignacio admira la valentía de personas como María y cree que si todos recibiéramos a lo largo de nuestra vida una mayor sensibilización hacia los problemas y las necesidades de nuestro entorno habría más solidarios por el mundo.


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