Sociedad

El pijama de Belén Esteban, el cabreo de Pérez-Reverte y la salida televisiva de Bárcenas

La vestimenta de 'la princesa del pueblo' marca tendencia. El escritor ataca a Telecinco ante el fracaso de 'Alatriste'. Los periodistas casi asfixian al extesorero del PP a las puertas de la cárcel... 

Los periodistas casi asfixian a Bárcenas a su salida de prisión.
Los periodistas casi asfixian a Bárcenas a su salida de prisión. EFE

Pocas palabras habría que añadir al hecho, tremebundo por cierto, que ha arañado la conciencia de cualquier ser humano no alienado por Sálvame. Nos referimos, claro está, al brutal aumento de ventas del pijama de leopardo que viste Belén Esteban, la princesa de algún pueblo, en las noches tórridas de Gran Hermano Vip. Es decir, la exnovia de Jesulín de Ubrique, solo famosa por ello, no se olvide, marca tendencia. No es sorprendente. Miles de españoles ya evidenciaron su apoyo sin ambages a esta mujer cuando gastaron su tiempo y su dinero -unos 20 euros- en adquirir el libro presuntamente escrito por ella

Esta semana en 'GHVIP' la audiencia, masiva, decidió echar a Olvido Hormigos, la concejala del vídeo porno que se ha erigido en antagonista de la Esteban

En una de sus trepidantes obras, el bueno de Petros Markaris, sin duda estos días preocupado ante el negro futuro de su Grecia natal, escribe acerca de cómo en la televisión todo se ha convertido en espectáculo, incluido el suicidio de un personaje famoso. Ese es el único límite que todavía, tiempo al tiempo, no se ha sobrepasado en las pantallas españolas. Porque las fronteras de lo obsceno, lo chabacano y lo absurdo, ya franqueadas en España hace mucho tiempo, se quedan muy lejos, allá atrás, casi sin poder siquiera imaginarlas con cada emisión del reality mentado.

Esta semana los espectadores decidieron con su voto echar a Olvido Hormigos, la concejala del vídeo porno que en este espacio se ha erigido en gran antagonista de la Esteban. El momento en que Jordi González comunicó a la casa que Hormigos era la expulsada pasará a la historia del mal gusto televisivo (demasiadas enciclopedias de esa historia se han escrito ya) no por lo trágico de la situación, ni por las lágrimas de la afectada, ni por la sorpresa de sus compañeros. Nada de eso. Lo que ningún fanático de la tele olvidará nunca es cómo Belén se saltó cualquier asomo de decoro, respeto o educación al empezar a celebrar demencialmente la expulsión, a un metro de la expulsada, con gritos salvajes y agradecimientos constantes a la audiencia. Vergüenza ajena.  

El fracaso sin paliativos de la serie 'Alatriste', basada en el personaje esculpido por Pérez-Reverte, solo crece y crece. No lo hará hasta el infinito, porque antes en algún despacho de Mediaset se decidirá fulminarla

Lo cierto es que la mera existencia de este espacio tan divertido como innecesario enfurece cada día a personajes más ilustres. Resulta que, como era de esperar, Arturo Pérez-Reverte ya no puede más. El fracaso sin paliativos de la serie Alatriste, basada en el personaje esculpido por este escritor, solo crece y crece. No lo hará hasta el infinito, porque antes en algún despacho de Mediaset se decidirá, si es que no se ha decidido ya, fulminar este producto cuyos flagrantes errores ya narramos con pormenores. No le acompaña la audiencia porque carece de calidad, así de sencillo. El caso es que este exreportero de mil guerras peligrosas se ha quejado amargamente en twitter, como pueden ver, de la cercanía de la ficción a las citadas Esteban y Hormigos. Normal que esté horrorizado, claro.

Y terminamos esta crónica semanal deprimente por naturaleza con algo presuntamente más serio, pero aun más lamentable. Nos referimos, seguro que lo han adivinado, a la censura en Televisión Española a la salida de prisión de Luis Bárcenas. Una salida de la cárcel muy televisiva y en la que, como ustedes vieron, la integridad física del extesorero del PP llegó a correr peligro debido a la asfixia a que le sometieron los periodistas allí presentes. De la repulsiva manipulación en pleno Telediario solo puede decirse que no ha sorprendido a nadie.

De lo segundo, en cambio, toca pararse y reflexionar, aunque solo sea durante veinte segundos -no merece la pena hacerlo más tiempo-, acerca del comportamiento buitrero e irracional en que solemos incurrir todos los periodistas, a los que solo cabe disculpar, aunque sea en parte, porque es fácil concluir que andarán presionados por algún jefe perverso. El caso es que hubiera sido una pena que le pasase algo a Bárcenas. Un hombre que promete momentos televisivos tan inolvidables como los de la Esteban. Por lo pronto, con cuatro declaraciones ya se ha cargado la convención nacional del PP. 


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