Sociedad

660 plazas de maestro para un sistema educativo muy alejado del modelo finlandés

Esta semana miles de personas buscaron una plaza para profesor de Secundaria o maestro para el próximo curso. Recortes, aumento de tasas, supresión de becas, cambios legislativos... todo ello son condicionantes que lastran la Educación en España. 

Varios alumnos en un colegio público español
Varios alumnos en un colegio público español Europa Press

Un total de 30.103 aspirantes se han presentado en Madrid la pasada semana a las opocisiones para entrar a formar parte del sistema educativo español. 580 plazas son para el cuerpo de maestro y 80 para el de profesor de Secundaria. 22.185 docentes lucharán por las primeras, y 7.918 por las segundas, una oferta claramente insuficiente desde el punto de vista de los sindicatos y que resucita el debate sobre la calidad del sistema educativo español, muy lejos del primer puesto del ranking, que ocupa Finlandia. 

En España el sistema educativo parece lastrado, además de por los recortes que se han agudizado en los últimos años, por una marcada falta de consenso y un constante cambio legislativo, que suele coincidir con cada cambio de Gobierno. Recientemente ha vuelto a ponerse el foco en las horas que los alumnos pasan en clase o el número excesivo de deberes que tienen q llevar a cabo en casa a diario. La subida de tasas, la rebaja del número de becas, los cambios de asignaturas o del modo de evaluar impuestos con cada nueva ley orgánica, el abandono escolar, los malos resultados en los informes Pisa o la reducción del número de profesores son algunos de los rasgos de un sistema educativo muy cuestionado

En Finlandia los profesores están mejor formados, apenas hay exámenes, las jornadas escolares son más cortas y los deberes, escasos. La educación se centra en el aprendizaje y no tanto en los resultados

En cuanto a los profesores, el sindicato CSIF cifra en 7.000 los puestos perdidos en cuatro años, mientras que UGT los eleva a 10.000 desde 2011, con una tasa de reposición del 50%. Junto con Anpe y CCOO denuncian que lo que se consigue de este modo es mantener trabajando a un amplio número de interinos sin pagarles trienios ni sexenios ni poder consolidar antigüedad, y lamentan que en los baremos pese más la nota de la oposición que la experiencia docente, "un valor inapreciable en cualquier profesión. Los mejores dicentes son los que saben manejar a los niños de manera empática, motivadora y sacando el mayor rendimiento a su dedicación en las aulas", explicaba esta semana Francisco Melcón, de Anpe

La situación en España sale perdiendo si se compara con la del sistema considerado como número uno en lo que a educación se refiere: el finés, donde, por ejemplo, los profesores tienen un estatus mucho mayor. Para dar clases en una escuela ordinaria se cursa una carrera de cinco años -o seis para una escuela especial- y además deben hacer un master. Son considerados la pieza clave del éxito educativo, elegidos entre quienes obtienen las notas más altas en Secundaria. La docencia en Finlandia es una de las profesiones más prestigiosas y atrae a casi un 25% de los estudiantes. Los sueldos de los profesores salen del dinero que el Estado destina a cada colegio según su número de alumnos. 

La envidia de Europa

Las características del sistema finés actual proceden de la reforma que se introdujo en los años 70 en el pais, aboliendo una especie de diferenciación que existía entre los niños "inteligentes" y los que no lo eran, algo que suponía que más de la mitad no completaran la escolaridad. En ese momento se instauró una educación primaria obligatoria, gratuita e integrada para los niños entre 7 y 16 años. En 1999 también se aprobó una ley que descentralizó el sistema e introdujo cambios funcionales. Especialmente diferencial es, por ejemplo, el sólido acuerdo político sobre la educación, intocable para gobiernos formados hasta por siete partidos políticos, como hasta ahora. 

Pero además en Finlandia el sistema funciona de manera que en España parecería una locura aplicarlo. La educación se basa en la confianza, en la orientación al aprendizaje y no en los resultados, a que cada alumno desarrolle sus potencialidades en aquello en lo que es mejor. De ahí que apenas tengan exámenes -salvo alguno general al finalizar Secundaria-. No hay inspectores, y aspectos como el material escolar, el comedor o el transporte son gratuitos, algo que no significa que el gasto por alumno sea de los más altos de Europa. De las 2.800 escuelas que hay, apenas 50 son privadas, y la mayoría de los padres eligen la escuela pública por su altísima calidad. 

Las autoridades locales y los ayuntamientos tienen mucho peso en las decisiones sobre educación. Ellos deciden cuántas escuelas hay en la localidad, cómo se distribuyen los alumnos, contratan a los maestros y asignan una plaza a cada chico en una escuela cercana a su casa, aunque luego los padres pueden decidir dónde quieren que estudien sus hijos. 

Las clases suelen ser de 25 alumnos y material, transporte y comida son gratuitos. El abandono escolar es de un envidiable 0,3%, lejos del 21,9% español

También se busca que la escuela no llene todo el día, de manera que las jornadas escolares no van más allá de cuatro o cinco horas en el colegio para los más pequeños. Las clases suelen ser de unos 25 alumnos y el horario medio en primaria acostumbra a ser de 9.00 a 15.00 horas. El colegio facilita los libros de estudio y cubre un 30% de las necesidades nutricionales, además de ofrecer apoyo escolar para los que lo necesiten. Para no afectar a la autoestimas de éstos, no se les obliga a repetir cursos ni a separarse de sus amigos. De hecho, más del 90% de los alumnos sigue estudiando, con un abandono escolar cercano al 0,3% - en España alcanza el 21,9%- y más del 50% de la población participa en programas de educación para adultos. Sólo el 10% de las tareas se hacen en casa y el año escolar suele ser más corto que en la mayoría de países. 

Mentalidad finesa... en España

Sim embargo, también existe alguna gota de agua en el oasis del sistema educativo español. Ejemplos de iniciativas que se salen de la norma, de centros que apuestan por un aprendizaje diferente y personas que lo llevan a cabo. Este podría ser el ejemplo de César Bona, un profesor del colegio público Puerta de Sancho en Zaragoza que en el pasado mes de diciembre fue candidato a obtener el Global Teacher Prize, una especie de premio Nobel de los profesores de la Fundación Varkey Gems dotada con un millón de dólares. Elegido como uno de los 50 candidatos entre 5.000, su método consiste en lograr implicar a todos los alumnos y fomentar el respeto, la empatía y el esfuerzo para que los niños dejen volar su imaginación. 

Este zaragozano de cuyos medios se han hecho eco una gran cantidad de medios de comunicación, apuesta por los pocos deberes, por incluir la educación emocional o por el escaso uso de los libros de texto, estructurando mejor los contenidos de todo un curso, según él mismo ha declarado. En sus clases busca una función o cargo a cada niño e intenta que ellos se integren y se impliquen en el aprendizaje. Son métodos nada tradicionales pero que, a juzgar por las opiniones de antiguos alumnos y de padres hacen pensar que otra forma de educar es posible también en España


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