Sociedad

De la extraordinaria salvación de Belén Esteban a las nuevas ficciones 'made in Spain'

El pueblo evita la expulsión de su princesa ante cuatro millones de españoles que incendian las redes sociales. Aluvión de series creadas aquí, como 'Bajo sospecha', 'Los nuestros', 'El Príncipe', etcétera...  

Ares y Belén, las dos mujeres que tuvieron en vilo a media España.
Ares y Belén, las dos mujeres que tuvieron en vilo a media España. GOYO CONDE (MEDIASET)

A falta de películas interesantes para visionar, un servidor se topó esta semana por casualidad con uno de esos filmes absurdos que emitían en un canal de cuyo nombre prefiero no acordarme. Se trata de Con Air, convictos en el aire, una cinta plagada de tiros y despropósitos en la que Nicolas Cage, ese actor, interpreta al tópico héroe yanqui que salva a los buenos de las perversidades de un villano malísimo, en este caso representado por John Malkovich en uno de los peores papeles que ha protagonizado. 

En una secuencia impagable el bueno de Cage, un dechado de virtudes que fue encarcelado de forma injusta, le espeta a un psicópata: "Tú estás loco". Y el desequilibrado, un vil descuartizador interpretado magistralmente por Steve Buscemi, contesta algo así: "Es una cuestión semántica, ¿y si te dijera que loco puede ser alguien que trabaja cincuenta horas a la semana durante cincuenta años para que luego le envíen a la mierda?". Aún no salía de mi asombro y hasta se podría decir que estaba reflexionando mientras observaba el rostro cadavérico de Buscemi cuando, de pronto, sonó el teléfono. Rápidamente imaginé lo peor y, por desgracia, acerté. Era mi amiga enfurecida. 

-¡Alberto! ¿Lo estás viendo? ¡Es el mejor momento de la historia de la televisión! Belén Esteban va a ser expulsada de Gran Hermano Vip en unos minutos. Tienes que poner Telecinco. 

-Vale, tranquila, ya voy -me resigné porque tampoco merecía la pena la película que me estaba tragando. 

Ahí estaba ella otra vez. La supuesta princesa del pueblo andaba nerviosa, como descompuesta, hablando con una tal Ares de su posible expulsión del programa. Era interesante saber cómo reaccionaría Belén a su final anunciado. Y ahí me quedé, enganchado, totalmente embelesado, acaso poseído, sin poder escapar al instante que parecía avecinarse. Colgué a mi amiga sin darme cuenta y asistí al milagro. Los españoles salvaron con sus votos a Belén in extremis. Antes del último corte publicitario del espacio que presenta Jordi González, ella, la mujer tan querida por la ciudadanía, encabezaba la votación para ser expulsada, aunque la ventaja era exigua. A la vuelta de publicidad, había habido un vuelco extraordinario

Unos cuatro millones de españoles estábamos presenciando uno de los momentos televisivos más impactantes de los últimos tiempos. En Twitter se vertieron 440.000 comentarios sobre lo ocurrido

Nada más enterarse de que Ares era la expulsada y, por tanto, ella se quedaba en el manicomio de Guadalix, Belén estalló en un llanto similar al de semanas atrás, cuando la audiencia echó a uno de sus amigos. Paradojas de la vida, la mujer que abandonaba el concurso se dedicaba a consolar a quien se quedaba, y no al revés. Unos cuatro millones de españoles estábamos presenciando uno de los momentos televisivos más impactantes de los últimos tiempos. En Twitter se vertieron 440.000 comentarios sobre lo ocurrido. Muchos acusaron de "tongo" a los responsables de Telecinco.

Llegó otro bloque publicitario y yo, todavía anonadado, cavilé, por aquellos caprichos de la mente, acerca de la paradoja que se está viviendo en las pantallas en los últimos días. Como siempre, lo más visto y comentado por la gente es Gran Hermano Vip, pero, al mismo tiempo, se están estrenando unas cuantas ficciones españolas de factura bastante solvente y con una calidad superior a lo habitual. Pensé en la intriga bien narrada de Bajo sospecha (Antena 3), en la problemática yihadista que volverá pronto en la segunda temporada de El Príncipe (Telecinco), en la audacia en los guiones y los acertados decorados de El ministerio del tiempo (TVE), en el triunfo en audiencia de Velvet (Antena 3) o en lo interesante que parece Los nuestros (Telecinco).  

¿O no será que estos programas frívolos son solo una vía de escape porque nos atontan mucho más esos políticos corruptos que debaten pensando en las encuestas y sin reparar realmente en nuestros problemas?

¿Cómo es posible que en el país donde se idean, crean y producen estas series triunfen, sin embargo, subproductos como este reality o como Mujeres y hombres y viceversa? ¿Por qué los mandamases de las televisiones no apuestan cada día más por aprovechar y explotar el talento made in Spain en vez de exportar estos espacios de telerrealidad que idiotizan al personal? ¿O no será que estos programas frívolos son solo una vía de escape porque nos atontan mucho más esos políticos corruptos que debaten pensando en las encuestas y sin reparar realmente en nuestros problemas? ¿Pierden más el juicio quienes disfrutan con Belén Esteban o quienes no pueden dormir pensando en Rajoy y Pedro Sánchez?

Las preguntas, contradictorias y venenosas, se repetían, pero el teléfono volvió a interrumpir mis cavilaciones. 

-¡Increíble! ¡Genial! ¡Tremendo! ¡Apoteósico! ¡Histórico! -se desgañitaba ella.  

-Tranquila, tranquila, que te va a dar algo. 

-¿Pero es que no lo has visto? ¡Belén se queda en la casa! ¡Ha sido una auténtica locura! 

-La locura, querida amiga, es una cuestión semántica. 

Colgué sin dejar tiempo a su respuesta y continué viendo a Belén Esteban hasta que mi cuerpo dijo basta. 


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