Sociedad

El rey Juan Carlos I quiso casarse con Corinna unos meses antes de su abdicación

En agosto de 2013, a pocos meses de su abdicación, dado de lado por la sociedad y por su familia, privado de sus vicios y de sus divertimentos, Juan Carlos de Borbón planteó a su ‘amiga entrañable’ un plan que implicaba aguantar un año más en el trono y luego retirarse con ella a un país extranjero.

El rey y Corinna, en una foto de archivo
El rey y Corinna, en una foto de archivo

El rey Juan Carlos I discutió con Corinna zu Sayn-Wittgenstein la posibilidad de contraer matrimonio y proporcionarle así el título de su alteza real Corinna de Borbón. En agosto de 2013, a pocos meses de la abdicación del monarca, dado de lado por la sociedad y por su familia, privado de sus vicios y de sus divertimentos, se encontraba sumido en una crisis de prestigio y popularidad. Entonces, en casa de Philip Adkins en Sussex, planteó a su ‘amiga entrañable’ un plan que implicaba aguantar un año más en el trono, llegar hasta la celebración del 40 aniversario de su proclamación y luego retirarse con ella a un país extranjero, con un apartamento en el Palacio Real al que acudir cuando los ánimos de los españoles se hubieran calmado respecto a los hechos que le hicieron perder su popularidad. Este deseo, recurrente en el ánimo del rey era de difícil encaje en el marco político y constitucional de España y así se lo hicieron ver, un paso de otros tantos que le llevó a la abdicación en los primeros días de junio.

El monarca llegó a tal desesperación que le dijo a un amigo: "Mándame una pistola para que me suicide"

En una información publicada este domingo por el diario El Mundo, en el que se traslada el último capítulo del libro Final de Partida, de la periodista Ana Romero, y que aborda las causas que llevaron al monarca a renunciar al trono, se explica cómo tras los últimos hechos que acabaron con el agrado de los españoles hacia el monarca, sus salidas de tono y su poca permeabilidad frente a la crisis económica por la que pasaba el país llevaron a que poco a poco le fueran quitando todo cuando él quería. Según relata una persona que conoció estos episodios en la vida del rey, le quitaron “el poder, la mujer que amaba, su capacidad para disfrutar de la vida. No le dejaron nada, excepto la soledad de un viejo león que se retira solo a morir".

En aquellos trágicos momentos para el monarca, en el que su entorno inmediato le abandonó, Juan Carlos de Borbón recurrió a Corinna para sobrellevar la carga, con conversaciones diarias sobre su estado de salud, la ‘amiga entrañable’ del rey crispó los ánimos del entorno político y social del rey, que veía a Corinna con muy malos ojos. La familia del monarca había desparecido, podía pasarse meses sin ver al heredero, que se situaba políticamente a favor de su madre. "Incluso sin ver a la infanta Elena, de la que siempre se dice que es la que más unida está a él. A veces venía a verlo cuando iba a montar a caballo a La Zarzuela, pero ellos no saben lo que es el amor familiar, nadie les ha enseñado. No fue el caso Urdangarin el que descompuso a la familia: esta simplemente no existió nunca", relatan fuentes conocedoras de la relación a Romero.

La situación del monarca llegó a tal punto que el rey le pidió a uno de sus amigos después de que el Gobierno, el jefe de la Casa y hasta el director del CNI le hubieran obligado a cancelar el viaje a Abu Dabi: "Mándame una pistola para que me suicide". Así, el monarca decidió entregarse a Corinna, al que su entorno tuvo que frenar, dado que temían el desprestigio internacional que la ‘amiga entrañable’ del monarca podría causar a la Corona Española y a la imagen del país.


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