LA LUCHA CONTRA EL CRIMEN ORGANIZADO

Narcos sin escrúpulos 'implantan' 1,4 kilos de cocaína en los pechos de una mujer

Los traficantes abrieron los senos a una mujer panameña para introducirle la droga y que burlase los controles del aeropuerto barcelonés de El Prat. La joven fue detenida  tras descubrir la Policía los vendajes ensangrentados que cubrían las incisiones que le habían practicado.

Los dos implantes de cocaína recuperados del cuerpo de la mujer.
Los dos implantes de cocaína recuperados del cuerpo de la mujer. POLICÍA

La imaginación de los narcotraficantes para introducir droga a través de los aeropuertos no tiene límita. Su crueldad, tampoco. El Cuerpo Nacional de Policía detuvo el primer fin de semana de diciembre en El Prat (Barcelona) a una joven panameña de 28 años que transportaba ocultos en su cuerpo 1,4 kilos de cocaína. La organización que la había contratado como correo habían ocultado la droga en un lugar nunca visto hasta ahora: sus senos. Le habían colocado en los pechos el estupefaciente en sendas bolsas como si se tratara de implantes mamarios, según detallaron a Vozpópuli fuentes policiales.

Los vendajes ensangrentados del pecho delataron que la joven había sido operada muy recientemente para introducirle la droga

La joven, que procedía de uno de los vuelos de la compañía colombiana Avianca procedentes de Bogota que en el argot policial se denominan 'calientes' por ser utilizado frecuentemente por pequeños traficantes para intentar colar cocaína en España, consiguió sortear los primeros controles sin despertar las sospechas de los agentes. Sin embargo, el mal aspecto de su rostro llamó la atención de un policía, que procedió a darle el alto. En un primer momento, la joven cayó en imprecisiones cuando se le preguntó por el motivo de su viaje a España, por lo que los agentes la trasladaron a las dependencias y procedieron a rvisar su equipaje y cachearla en busca de sustancia adosada al cuerpo.

La sorpresa surgió cuando los policías descubrieron que tenía gran parte del pecho cubierto con un vendaje manchado de sangre. La joven aseguró que le habían operado hacía dos meses para colocarle unos implantes de mamas. Sin embargo, el estado reciente de las heridas y que a través de ellas se observase que la joven llevaba sendos cuerpos extraños de color blanco, llevó a los agentes a someterla a un examen radiológico que reveló la existencia en su interiror de dos bolsas con un líquido blanquecino sospechoso. Trasladada rápidamente a un centro médico de Barcelona, allí le extrajeron los dos falsos implantes mamarios, que contenían 1.377 gramos de cocaína. Fuentes policiales apuntan que "difícilmente" la joven hubiera sobrevivido muchas más horas con el alijo en su cuerpo y que, muy posiblemente, su detención le salvo la vida. 

Método nunca visto

Fuentes de la Poicía y la Guardia Civil coinciden en señalar a este diario que es la primera vez que detectan un alijo de droga oculto en los pechos de una mujer. Hasta ahora, el ingenio de los narcotraficantes había dado lugar a artimañas tan originales como camuflar la droga en líquidos, empapar ropa con ella o utilizarla para hacer falsas escayolas con las quea inmovilizar la pierna de personas con los huesos fracturados. Los controles en las aduanas también han detectado cargamentos ocultos en productos tan variopintos como muebles, chatarra, fruta, gambas, flores, botes de cerveza o sillas portabebés, sin olvidar escondrijos en los lugares más insospehados de maletas y vehículos.

También común es la presencia decorreos o mulas, personas a las que las redes de narcotraficantes contratan para que adhieran a diferentes partes de su cuerpo el estupefaciente o lo ingieran en pequeñas bolas hechas con preservativos. Cuando llegan a su destino, estos últimos, conocidos como boleros, expulsan el fraccionado alijo con la ayuda de laxantes bajo el control de los narcos que le contrataron. Pueden tardar dìas y algunos son capaces de 'cobijar' en su interior hasta 177 bellotas con estupefaciente, como un joven rumano detenido el pasado mes de enero en Madrid. Estos pequeños traficantes corren el riesgo de que una de esas cápsulas se rompa por culpa de la acción de los jugos gástricos y el estupefaciente liberado en su organismo les ocasione la muerte. En ese caso, los narcos tampoco tienen escrúpulos para abrir el cadáver y extraerle la droga antes de deshacerse del cuerpo sin vida. A la joven de El Prat se lo habían hecho en vida.


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