Sociedad

Ocho de cada 10 inmigrantes son felices en España pese a ser rehenes de la crisis

Es una de las conclusiones de un estudio llamado 'Claves de la integración de los inmigrantes en España 2013', que desvela que la mayor parte de la inmigración reside en las provincias de Madrid (33,7%) y Barcelona (21,4%). Los que más viven en guetos son los británicos, americanos y noruegos, mientras que los más pobres se integran más.

Reunión de inmigrantes ecuatorianos en Madrid
Reunión de inmigrantes ecuatorianos en Madrid FLICKR / Presidencia de Ecuador

Ocho de cada diez inmigrantes están satisfechos con la vida que llevan en España a pesar de la crisis y de ser conscientes de que su situación laboral es inferior a la del resto de los ciudadanos de este país. Es una de las conclusiones del estudio "Claves de la integración de los inmigrantes en España 2013", basado en 2.349 entrevistas a población extranjera residente en España y que han presentado hoy en rueda de prensa sus autores Ileana Ligie, experta en relaciones interculturales, y Antonio Gutiérrez, sociólogo.

Del informe se desprende que el 88% de los inmigrantes que viven en España están satisfechos con las relaciones con los demás, con su vida familiar (80%) y con su trabajo y estudios (63%). El estudio revela que la mayor parte de los inmigrantes en España (rumanos, 19%; marroquíes, 18,8%; ecuatorianos, 9,4%; subsaharianos, 6,3%; colombianos, 6,1%; bolivianos, 5,5%) tiene entre 25 y 49 años y reside en las provincias de Madrid (33,7%) y Barcelona (21,4%), informa Efe.

Gutiérrez ha definido la situación de la integración en España como "razonablemente buena" y ha añadido que "espera que dure la contribución de los inmigrantes al país". La mayoría de los entrevistados lleva más de seis años viviendo en España y un 57 % quiere quedarse definitivamente. El 83,5 % considera que su aportación cultural, económica y demográfica es "positiva" y cree que su vida en España es compatible con sus tradiciones civiles y religiosas, y con el mantenimiento de su lengua.

La mayoría, alquilados

Siete de cada 10 viven en alquiler, destinan sus salarios a pagar la casa y mantener la familia, y ocupan su tiempo libre viendo la televisión, con amigos, escuchando música y la radio y reuniéndose en bares, "un estilo de vida similar al de los autóctonos", ha dicho Gutiérrez. Lo que más valoran es el funcionamiento de los servicios públicos, especialmente la sanidad, la educación y los servicios sociales, aunque este experto ha señalado que "los utilizan menos que los españoles, principalmente porque son jóvenes en su mayoría".

Un 69 % de los entrevistados no disponía de tarjeta de residencia en el momento en que fueron preguntados, especialmente porque renovarla exige presentar un contrato de trabajo y, según ha explicado Ligia, "muchos lo han perdido durante la crisis". Los problemas que destaca este colectivo son el paro, la calidad del empleo y la vivienda, seguidos del idioma autonómico y el idioma español.

La reivindicación principal es disfrutar del derecho de vivir con su familia, seguido de cobrar un subsidio de desempleo después de haber cotizado a la Seguridad Social, obtener la nacionalidad española y votar en las elecciones municipales. Ligia, inmigrante rumana que se ha definido como "una de los millones de personas desplazadas en busca de nuevos horizontes", se ha centrado en la situación del colectivo inmigrante procedente de su país, mayoritario en España.

Rumanos, los que más

Ha señalado que para los rumanos la visibilidad es la reivindicación principal en el ámbito "del corazón" o sentimental y votar en las elecciones lo es en el ámbito político. "Los rumanos no mendigan", ha sentenciado, aunque ha reconocido que hay "ciertos problemas" con la minoría étnica gitana, que no se deben "generalizar".

Ha afirmado que los rumanos llegaron en busca de trabajo y de "dignidad", y ha criticado que "suelen trabajar en un nivel más bajo al de su formación", que contempla estudios primarios y secundarios obligatorios, y con contratos eventuales en su mayoría. Además, ha explicado que en España, "afortunadamente", no se puede hablar de racismo, aunque sí de ciertos "brotes de xenofobia", por miedo a lo desconocido.

"Los inmigrantes que viven en guetos son los ingleses, americanos y nórdicos, con sus escuelas, gimnasios y supermercados. Los que se mezclan con los españoles son los inmigrantes sin recursos", ha concluido Ligia. Según datos del INE difundidos por los autores del estudio, el 12,2 % de la población en España es extranjera (5.730.667 a 1 de enero de 2011) y, en su gran mayoría, son inmigrantes económicos, que llegan buscando trabajo y mejores condiciones de vida.


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