Sociedad

Fugas de la cárcel: cuando la realidad supera a la ficción

Los dos presos que se fugaron esta semana de la cárcel de máxima seguridad de Clinton, en Nueva York, han batido un récord histórico al llevar más de 24 horas sin ser capturados. En España también tenemos ejemplos de huidas de prisión míticas, que parecen sacadas de un guion de cine y que, de hecho, han inspirado alguno.

Esta semana se conocía una noticia de esas que dejan un cuerpo extraño tras leerla, porque genera a la vez rechazo y fascinación, o quizá porque supone una aventura que todo aquel más o menos adicto a la adrenalina querría vivir. Dos presos que cumplían condena en la cárcel de máxima seguridad de Clinton, en Nueva York, lograron fugarse a través de un túnel que fabricaron en una de las paredes de sus celdas contiguas.

Hasta aquí ya es llamativo, pero si además se le añade que los presos, David Sweat y Richard Matt, burlaron la vigilancia de los guardias con dos muñecos creados con sus almohadas y vestidos con sus ropas, y que dejaron una nota de color amarillo con la cara de un asiático y la frase “¡Que tengan un buen día!”, esto empieza a tener tintes de leyenda.

Los fugados de EEUU dejaron un mensaje con la frase: "¡Que tengan un buen día!"

Y así continúa, ya que este viernes los ex convictos por "méritos propios", ya han protagonizado la fuga más larga de la historia de Nueva York, dado que hasta ahora, en la historia reciente del país, todos los presos fugados habían sido capturados pasadas las 24 horas de su búsqueda.

Casos de fugas en España, el primero, un clásico: "El Lute"

Hablar de huidas de cárceles en España, no se entendería sin mencionar uno de los fenómenos sociales del post franquismo, Eleuterio Sánchez Rodríguez, el caso de "El Lute". El delincuente más famoso de esta etapa de la Historia de España, consiguió llevar a cabo dos huidas, tan espectaculares que inspiraron varias películas. La primera, en 1966, la realizó saltando de un tren en marcha, mientras era trasladado de Santander a Madrid, donde le aguardaba una condena a muerte.

La segunda, la protagonizó en la Nochevieja de 1971, cuando llevaba más de cuatro años encarcelado en el penal del puerto de Santa María (Cádiz). Allí logró convencer a otro grupo de presos para perforar un agujero en una de las celdas por el que se colaron hasta los tejados del comedor. Después tenían que atravesar el muro exterior ¿cómo? Deslizándose con una especie de cinturón hecho con sábanas, a través de un cable.

Fue entonces cuando la Guardia Civil del puesto exterior le vio y dieron la alarma. El resto de reclusos que no cruzaron fueron capturados, pero ‘’El Lute’’, que les había convencido para que le dejaran ir primero, sí lo consiguió. Lo demás, ya es historia.

1976, la fuga más famosa de ETA

El 5 de abril de 1976, tuvo lugar una de las fugas más multitudinarias que se recuerdan. 29 presos, entre ellos, 24 miembros de ETA, lograron huir de la cárcel de Segovia, mediante una cuidada operación, organizada por la banda terrorista.

El fenómeno de la "niebla negra" entorpeció la huida de ETA en 1976

Estudiaron detenidamente varias paredes y terminaron llegando a la conclusión de que tras los retretes que había al fondo de uno de los patios, había un cuarto ciego. Ahí empezaron a picar hasta construir un túnel, con la ayuda de otros presos que hacían ruido para que no se oyera la obra, y colocando a base de baldosas y cemento, una puerta disimulada que tapaba el agujero.

La planificación duró un mes. Finalmente, la mañana del día 5 huyeron atravesando el colector de aguas fecales por el túnel que habían construido. Fuera les esperaba el comando de apoyo exterior de la banda con una furgoneta, en la que partieron hacia Navarra. Según sus cálculos sobre las 2 de la madrugada debían llegar a territorio francés, su objetivo último.

Pero la llamada por los lugareños "niebla negra" fue el imprevisto con el que no contaban. Un denso manto de niebla, que se produce dos o tres veces al año, les despistó, hasta que vieron el fogonazo de una linterna al que siguieron los disparos de la policía. Les habían visto. En ese momento el grupo se dispersó, quedándose algunos por el camino, aunque la mayoría consiguieron huir y se refugiaron en un chalet deshabitado.

Finalmente, cuatro de ellos lograrían llegar a la Oficina Francesa de Refugiados Apátridas, en París, desde donde les confinaron a la isla de Yeu. En 1977, España aprobó la Ley de Amnistía y pudieron regresar.

Este no fue el único intento de fuga de ETA, ya que un año antes, en 1975, ya habían planificado una huida que se truncó porque la policía supo que tenían los planos y fotografías del alcantarillo del penal, gracias a la colaboración del infiltrado en la banda por aquel entonces, Mikel Lejarza, más conocido como ‘’El  Lobo’’, quien tras esta operación, quedó al descubierto.

2013, Barcelona: un preso se intercambia con su hermano

Una de las fugas más recientes, tuvo lugar en la cárcel Modelo de Barcelona. El interno en cuestión, de origen pakistaní, se encontraba pendiente de juicio por presunto maltrato y aprovechó una visita de su hermano, con quien guardaba un gran parecido físico, para intercambiarse con él.

El gran parecido físico entre los hermanos, hizo posible el intercambio

La fuga ocurrió por la noche, una vez terminada la comunicación con su hermano. Se intercambiaron las ropas y su parecido hizo el resto. El preso salió tranquilamente por la puerta por donde salen los familiares, quedándose dentro su hermano.

Las visitas de los familiares se realizan en una sala en la que están solos, a la que pueden acceder un máximo de cuatro personas, sin la presencia de funcionarios de la prisión ni ningún miembro de seguridad.

Sin embargo, los nervios del suplantador le delataron y los guardias de seguridad se percataron de la artimaña, que se saldó con la detención del hermano fugado. Para entrar, los familiares deben estampar su huella dactilar en una hoja y volver a hacerlo a la salida, para comprar si se trata de la misma persona que entró. El fallo le costó al penal la apertura de un expediente disciplinario por parte del ministerio de Justicia.

Quienes protagonizaron huidas míticas (Alcatraz, 1962), gestaron una versión propia de la figura del antihéroe

Esta última fuga, recuerda inevitablemente a la exitosa serie de televisión "Prison Break", en la que el hermano de un preso ingresa en la cárcel con el mapa de la misma tatuado en su cuerpo, para tratar de liberarle. Se trata de un ejemplo más de cómo las fugas de la cárcel han inspirado cientos de obras cinematográficas, series de televisión y han llegado a elevar a la categoría de mito a quienes lograban huir de este modo de la Justicia.

Ésas figuras, más propias de los tiempos de Alcatraz (1962), o de ingeniosos bandidos, que gestaron una versión propia de la figura del antihéroe. A día de hoy, las fugas han perdido esa épica, basándose la mayoría en aprovechar los permisos carcelarios para no volver o salir del país.

El caso de los fugados de EEUU, ha llamado la atención mediática quizá porque reúne los ingredientes para, por un momento, remontarnos a esas huidas míticas, que aunque no se puede justificar su ilegalidad, lo cierto es que el patrimonio que han dejado para siempre, para que cualquiera pueda también huir de su realidad sumergiéndose en alguna de estas trepidantes historias, es digno de mención.


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