Sociedad

¿Por qué tiramos tanta comida a la basura?

Cada año, 1.300 millones de toneladas de comida son enviadas directamente a los vertederos de todo el mundo. Compramos más de lo que necesitamos mientras más de 800 millones de personas están malnutridas.

Esta pera tiene todas las papeletas para acabar en tu basura
Esta pera tiene todas las papeletas para acabar en tu basura GTRES

No hace falta que sea un día señalado para poner de relieve un problema que se lleva por delante 1.300 millones de toneladas de basura en todo el mundo. Basta con pasearse por los contenedores de los supermercados para hacerse una idea de lo que se tira cada día. O mejor, una rápida mirada al cubo de basura de tu cocina puede bastar para calcularlo. ¿Compramos mal? ¿Compramos mucho? Vozpópuli ha hablado con el Banco de Alimentos de Madrid, la Fundación Eroski, la Confederación Española de Consumidores y Usuarios (HISPACOOP) y con Espigoladors, una asociación que busca erradicar el problema del despilfarro alimentario.

¿Qué pasa por comerse una mandarina fea?

“Existe el mito de que fruta bonita es igual a buena fruta, y que la fruta fea es mala. Se promueve el consumo de frutas y verduras que cumplen unos parámetros de forma, color y tamaño ignorando que lo importante es el contenido del alimento”, dicen desde Espigoladors. Por su parte, Paula Lorrio, del Banco de Alimentos de Madrid, dice que “lo que de verdad buscan los consumidores es la calidad y el sabor del producto y no su apariencia física”. En HISPACOOP van más allá: “En el momento de la compra de los alimentos existe una tendencia generalizada a adquirir aquellos alimentos más atractivos o bonitos”. “Es importante tener en cuenta que las propiedades nutricionales (nutrientes, vitaminas, minerales…) y las organolépticas (sabor, aroma, textura) son las mismas. Lo único que cambia es el aspecto", sentencia Alejandro Martínez Berriochoa, director general de la Fundación EROSKI.

Y si los compramos 'bonitos', ¿por qué los tiramos? Todos coinciden en tres factores que hacen que despilfarremos en exceso: compramos demasiada comida, no sabemos conservar los alimentos y desconocemos la diferencia entre fecha de caducidad y fecha de consumo preferente. “Existe una desensibilización por parte de los consumidores en cuanto al esfuerzo que significa producir los alimentos tanto como al número de personas que todavía sufren malnutrición”, denuncian desde el Banco de Alimentos.

Estas mandarinas son transformadas en mermeladas, salsas y cremas - Foto: Espigoladors

La UE también es tajante en este asunto: casi la mitad de lo tirado se produce en los hogares por falta de sensibilización y formación a la hora de tratar los productos para su conservación.

En ese sentido nacen asociaciones que buscan concienciar a la población de que no hay que tirar sino conservar los alimentos de un modo diferente. Es el caso de Espigoladors. Su actividad consiste en la recogida de frutas y verduras que se descartan, ya sea por un descenso en las ventas, por cuestiones estéticas, por excedentes de producción o porque la fruta está madura y el consumidor ya no la compra. Gracias a esta recogida, una parte va a entidades que dan acceso a alimentos a colectivos de riesgo (Bancos de Alimentos), y la otra se destina a la elaboración de nuevos productos como salsas, cremas o mermeladas.

¿Cuánto supone a nuestro bolsillo?

Si ampliamos nuestro punto de vista al mundo entero, cada año 1.300 millones de toneladas de comida son enviadas directamente a los vertederos de todo el mundo, una cifra que equivale a un tercio de la producción mundial de alimentos y a cuatro veces el total de lo que necesitan las 805 millones de personas malnutridas en el mundo.

Son datos de Protocolo de Milán, una especie de acuerdo internacional de mínimos para erradicar el problema del despilfarro de alimentos. Este acuerdo tiene el objetivo de reducir a la mitad esa cifra, hasta las 650 millones las toneladas que acumulemos en todo el planeta. Por su parte, el Banco Mundial, establece que un tercio de la comida que se produce se va directa a la basura. "De hecho, de un 42% de aquello que se tira en los hogares, un 60% es evitable", denuncian desde el Banco de Alimentos.

Si reducimos el punto de mira a nuestro continente, la Comisión Europea estima que en nuestro continente solamente en 2014 se desperdiciaron 100 millones de toneladas. Si no se hace nada para remediarlo, en 2020 llegaremos a los 126 millones. En España, en concreto, el baile de cifras se mueve desde los 1,5 millones de toneladas hasta los 7,7 porque no existe un medidor específico. Equivale, por persona y semana, a desperdiciar medio kilo de alimentos perfectamente válidos para el consumo o, en términos económicos, 250 euros por persona.

¿Cuánta comida tiramos a la basura? | Create infographics

(Los datos han sido facilitados por el Banco de Alimentos de Madrid, Banco Mundial y el Protocolo de Milán)

¿Quién ayuda?

En este momento hay 5 millones de españoles sufriendo hambre y pobreza y 13 millones viviendo en el umbral de la exclusión social. Son datos del informe de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social referentes a España.

Pese a ello, la Comisión Euopea no se compromete a reducir el problema, pero sí que ofrece su ayuda para intentar prevenirlo. Pero son directamente las asociaciones privadas las que más se involucran en el tema. A lo largo de estos años de crisis hemos visto varias campañas para, en lugar de tirar a la basura, donar a los bancos de alimentos estos productos que están “feos” y que otras personas necesitadas pueden aprovechar.

Todos estos agentes coinciden en la falta de preocupación por parte de las autoridades para establecer una legislación acorde que ahora mismo sólo se reduce a listas de buenas prácticas. “Se trata más de concienciar que de penalizar”, dicen desde HISPACOOP. Por su parte, la Fundación Eroski habla de una “preocupación creciente” por parte de las administraciones competentes. “Sin un cambio en los hábitos de los consumidores no conseguiremos reducir el desperdicio y alcanzar los objetivos marcados para el 2020”.

¿Cómo lo podemos evitar?

A la espera de medidas, fijamos la vista al otro lado del charco. En Vancouver, por ejemplo, los restaurantes pagarán un 50% más del impuesto de basuras si en sus residuos hay un 25% más de restos orgánicos. En España no existe ninguna legislación parecida. De hecho, desde el Banco de Alimentos piden más medidas, especialmente en lo que se refiere a los residuos procedentes de los restaurantes.

Lo que se puede hacer mientras eso llega es seguir los consejos que promueven esa mejor conservación de los productos que metemos en nuestra nevera. Se pueden encontrar aquí y aquí. Y siempre tener presente esa declaración del Banco de Alimentos: "Hay que concienciarse de las acciones que llevamos a cabo con la comida y reflexionar sobre el hecho de que muchas personas no la tienen".


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