Sociedad

Los niños sí quieren cuentos chinos: El mandarín multiplica su demanda

El idioma chino se ha convertido en la segunda lengua extranjera preferida por los niños en España, donde su demanda se ha multiplicado en los colegios y centros de idiomas. Un comienzo a edad temprana y un enfoque lúdico a la vez que didáctico hacen que la dificultad del mandarín se convierta en algo anecdótico para los pequeños. 

El chino se ha convertido en los últimos años en la segunda lengua extranjera más solicitada por los niños en España por detrás del inglés. Así se desprende del estudio sobre tendencias que ha realizado Diverbo,  empresa especializada en la enseñanza de idiomas y experta en la inmersión lingüística. 

Según refleja el estudio, el mandarín habría multiplicado su oferta en base a la creciente demanda que ha experimentado, también entre los más pequeños. Y es que pese a la crisis, la inversión media para aprender lenguas extranjeras se sitúa entre los 450 y los 1.000 euros anuales, y es uno de los principales objetivos de los padres que consideran que estudiar idiomas permitirá a sus hijos competir en nuevos mercados o en el entorno laboral. 

En lo que a idiomas se refiere, y concretamente para el chino, "la clave para aprenderlo, además de comenzar a una edad temprada para aprovechar la facilidad para asimilar conocimientos de forma natural, está en el método", según defiende Julia Palomino, directora académica de Diverbo. Para ella, la mejor opción para que los pequeños lo aprendan es que se diviertan, y por ello su metodología apuesta por la enseñanza jugando, con actividades lúdicas para comprender la historia y cultura chinas, facilitando además el contacto con personas nativas. 

La clave para aprenderlo está en comenzar a una edad temprana, en la que aprenden fácilmente vocabulario nuevo y no tienen tantas dificultades con la pronunciación china

Beatriz Calvo, responsable de comunicación, añade que "los niños aprenden fácilmente el vocabulario nuevo, no tienen tantas dificultades para la pronunciación ni la entonación -principal problema con el chino- como los adultos, de manera que, para poder adquirir un nivel prácticamente nativo en la edad adulta, es muy importante que empiecen a aprender la lengua extranjera desde niños. Además, al identificar la cultura extranjera como una parte más de sus actividades diarias, los niños asumen que hablar otra lengua es algo natural, no ajeno a su vida. Esto facilita una apertura mental que será crucial para el resto de su vida, no ya solo para aprender idiomas sino para todo aprendizaje al que se tengan que enfrentar en un futuro".

La accesibilidad al idioma chino es algo reciente

Actualmente existe cada vez más una creciente oferta de aprendizaje de la lengua china, y los propios colegios han empezado a impartir clases ya sea en horario extraescolar o como parte de un programa de bilingüismo. En Madrid, un ejemplo de ésto último es el Colegio Internacional Nuevo Centro, donde los niños desde los tres años estudian tanto en inglés, como en alemán y chino. Además existen centros como el colegio Virgen de Mirasierra donde el chino se imparte en clases de dos horas semanales del mismo modo que se oferta el inglés. 

El auge del mandarín a día de hoy se puede explicar por la creciente importancia económica que China ha ido atesorando a nivel mundial. Hoy es relativamente fácil entender el potencial del país asiático, pero esto no era así hace una década. Decidirse entonces por el chino era una cuestión casi freak. "Los primeros años no recuerdo haber visto a ningún compañero español en clase. Sin embargo, más adelante, cuando aparecieron las primeras academias de chino, empecé a conocer a españoles que, o bien por motivos de trabajo, o bien por placer, compartían mi mismo interés", explica Mayte Rodríguez, española afincada en China que empezó a estudiar el idioma cuando tenía once años porque siempre le había llamado la atención la cultura china. 

Mayte explica que hace cerca de 12 años era difícil encontrar profesores. Ella empezó asistiendo a clases los sábados en un colegio para niños de padres chinos nacidos en España, y después pasó a recibir clases particulares cuando los precios eran bajos, ya que las profesoras no estaban especializadas en docencia y estudiar la lengua era poco común. "Encontrar a mi primera profesora particular fue un logro, porque era una camarera beijinesa del restaurante chino al que solía ir. Más tarde mejoró mucho la situación, y a día de hoy es mucho más fácil encontrar todo tipo de materiales", comenta. 

Desde hace unos años los centros de idiomas e incluso los colegios ofertan el chino como una de sus mejores opciones de lengua extranjera, adaptando el método al alumno infantil

Una amplia oferta

La cercanía del idioma y su accesibilidad actual viene corroborada por la versión de Marta Díez, de once años y estudiante de chino desde hace dos. "Elegí estudiar chino porque me parecía un idioma por una parte divertido y por otra necesario. Quiero estudiarlo hasta que sea capaz de mantener conversaciones con soltura, aunque creo que voy a tardar mucho, porque es muy diferente al inglés. Lo más complicado es la pronunciación, porque además de que cada vocal tiene cuatro formas de decirse, existen otras tantas entonaciones distintas según la intención de la frase, y a veces es muy difícil", comenta.  

Marta lo ha tenido más fácil que Mayte. En su colegio hace tres años empezaron a ofertar chino como segundo idioma extranjero, y tuvo muy buena acogida. Tienen una clase semanal de dos horas para once alumnos, y el propio colegio les facilita la compra del libro de texto, de unos 30 euros de precio y válido para más de un curso. Además, la profesora se encarga de repartir fotocopias aparte con lecciones anexas. "Aprendemos frases sueltas, no conversaciones enteras. Son frases hechas que te ayudan por ejemplo a ir a comprar el pan aquí y pedirlo en chino. Escribimos en chino con letra china, pero sin los caracteres", especifica Marta. 

En ambos casos, además del interés personal y de los recursos para estudiar la lengua, ha sido fundamental el apoyo de los padres. "A mí nunca me pusieron ninguna pega para estudiarlo, aunque costara encontrar un sitio o los materiales para ello", explica Mayte. Por su parte Nieves, madre de Marta, confiesa que aunque al principio le pareció un poco rara la opción, enseguida estuvo de acuerdo en que ella quisiera estudiarlo porque cree que tiene mucho futuro. "Yo apoyaría que lo estudie hasta que lo domine al mismo nivel que el inglés, porque seguro que el día de mañana eso tiene mucho peso en un currículum", concluye.  


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