Sociedad

Un documental con más de 150 millones de visitas abre los ojos sobre la contaminación en China

Al más puro estilo Al Gore, una reputada experiodista china, Chai Jing, ha revolucionado las redes de China con su documental que ha reavivado el debate sobre la grave polución en el país asiático.

Visión aérea de una ciudad China
Visión aérea de una ciudad China EP

Las redes sociales chinas son el centro de una revolución informativa en los últimos días. Un documental sobre la contaminación del país se ha convertido en todo un fenómeno viral en el país asiático, en donde ha sido visionado más de 150 millones de veces desde que fuera colgado en un servidor de vídeos el sábado.

Al más puro estilo Al Gore, una reputada experiodista china, Chai Jing, ha revolucionado las redes de China con su documental que ha reavivado el debate sobre la grave polución en el país asiático. Su hija fue su llamada de atención. "Antes no hacía caso a la contaminación. Nunca me ponía mascarilla, daba igual dónde fuera. Ahora tengo a alguien entre mis brazos que tiene que respirar", manifiesta Jing en los primeros momentos del documental Under The Dome ('Bajo la Cúpula'), que toma prestado el nombre de la serie estadounidense de televisión en la que una ciudad entera se veía atrapada bajo una misteriosa cúpula, según Efe.

Chai trata de responder a tres preguntas clave: "¿De dónde viene la contaminación?, ¿cómo me afecta? y ¿qué puedo hacer para remediarlo?"

"Nosotros somos como esa ciudad (...) Tengo que tener como una prisionera en casa a mi hija", asegura Chai en el documental, en el que aparece hablando a una audiencia desde un escenario, imitando el estilo del expresidente estadounidense Al Gore en An Inconvenient Truth ("Una Verdad Incómoda"), la premiada cinta sobre el cambio climático.

Tras el nacimiento de su bebé -a quien diagnosticaron antes de nacer un tumor y tuvo que ser operado antes de que su madre pudiera cogerlo en brazos por primera vez-, la periodista decidió abandonar el año pasado su exitosa carrera en la televisión nacional china, CCTV para dedicarse a este proyecto. "Sin ese motivo tan emocional (su hija), hubiera sido imposible llevar a cabo este proyecto", explica Chai en una entrevista al Diario del Pueblo, el único medio de comunicación al que ha aceptado ofrecer declaraciones tras el repentino éxito del documental.

En 103 minutos de duración, con un discurso hilvanado que intercala con sus reportajes por China sobre la industria del carbón, entrevistas a altos funcionarios, numerosos datos oficiales y de organizaciones como Greenpeace y hasta dibujos animados, Chai trata de responder a tres preguntas clave: "¿De dónde viene la contaminación?, ¿cómo me afecta? y ¿qué puedo hacer para remediarlo?".

En su búsqueda de respuestas, Chai desvela, entre otras cosas, que a pesar de que existen normas para reducir las emisiones, los límites no se cumplen en algunos sectores y no se castiga a quienes los incumplen, como en el caso de los camiones con motores diesel que no tienen sistemas de control de emisiones.

Chai desvela, entre otras cosas, que a pesar de que existen normas para reducir las emisiones, los límites no se cumplen en algunos sectores y no se castiga a quienes los incumplen

Estas respuestas han resultado ser un éxito en internet. "Es un importante paso hacia adelante", señala Li Yan, activista de Greenpeace  en Beijing. La conciencia medioambiental ha crecido en China en los últimos tiempos, especialmente desde que  los niveles de contaminación alcanzaron un record en enero de 2013.

A la popularidad del vídeo ha contribuido también su presentadora, una conocida periodista de la televisión pública. "Lo que es diferente es cómo se cuenta, no que la gente no estuviera ya hablando de ello", explica el activista de JUCCEPeggy Liu. El hecho de que el documental haya pasado la censura en un país en el que Internet está fuertemente controlado por el Gobierno ha hecho pensar a algunos activistas en la posibilidad de que detrás de esta iniciativa esté parte del Ejecutivo, interesado obtener mayores recursos para luchar contra este problema.

No obstante, los obstáculos para lograr todavía son grandes. El país depende en gran medida del carbón y, a medida que el país prospera, aumenta también el parque automovilístico. A esto hay que añadir el rechazo que pueden provocar medidas destinadas a controlar la polución entre las industrias públicas, en ocasiones más poderosas que el propio Gobierno.


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