EL SUMARIO DE LOS NIÑOS DE CÓRDOBA

Baile de restos en el caso Ruth y José: los forenses discrepan en el número de dientes hallados

Los informes de los dos peritos que determinaron que los huesos encontrados en la hoguera eran humanos no coinciden al catalogar los mismos. Uno habla de quince piezas dentales. El segundo, sólo doce.

Imagen de dientes presente en el informe del forense Francisco Etxeberría.
Imagen de dientes presente en el informe del forense Francisco Etxeberría.

¿Quince dientes o sólo doce? Los dos informes forenses que el pasado verano dieron un vuelco a la investigación por la desaparición en Córdoba de los niños Ruth y José coinciden en señalar el origen humano de los restos hallados en la finca de Las Quemadillas, pero discrepan a la hora de cuantificar una parte de los mismos. El primero de ellos, elaborado por el forense Francisco Etxeberría, detalla la existencia de quince piezas dentales. El antropólogo José María Bermúdez de Castro, sin embargo, sólo habla de doce en el suyo. Fuentes policiales y forenses han restado relevancia a esta divergencia, que se conoce semanas después de que Vozpópuli desvelase que el juez que instruye el caso, José Luis Rodríguez Lain, ha ordenado la búsqueda de un hueso ‘desaparecido’ mientras estaba en dependencias policiales.

El detallado informe del forense Exteberría habla de 15 piezas. El realizado cinco días después por su compañero, sólo de doce

El informe de Etxeberría, de más de 100 folios de extensión y fechado el 17 de agosto pasado, detalla la existencia de dientes en dos de los cuadrantes en los que la Policía dividió los rescoldos de la hoguera para recoger los restos allí hallados. En uno de estos cuadrantes, el bautizado con las coordenadas 3B, el forense identificó dos coronas dentales correspondientes a un premolar y un molar de un niño de unos cinco o seis años de edad. En un cuadrante contiguo, el 4B, el número de piezas fue muy superior: trece. En este grupo, Etxeberría identificó restos de incisivos, premolares, molares y raíces dentarias, la mayoría de ellos gérmenes de lo que en el futuro debían de ser los dientes definitivos de la víctima.

Como en el caso de las dos piezas anteriores, Etxeberría identificó estas trece piezas dentales como pertenecientes a un niño de no más de seis años de edad, lo que le permitió concluir que se trataban de una única víctima y cuál era su posición cuando fue incinerado: “Es razonable deducir que la cabeza se encontraba en esa zona. Al quemarse y fragmentarse se produjo una cierta dispersión de los huesos craneales y de los dientes”. Sobre la ausencia de dientes de la otra víctima, el pequeño José, el forense concluyó que pudo no quedar ni rastro de los mismos ya que por la edad del pequeño, sólo dos años, “todo ellos serían deciduales o de leche, estarían expuestos en la boca y se han destruido por el calor”. La presencia de su cadáver en la hoguera tuvo que ser deducida por la presencia de otros huesos, entre ellos uno del pie: un astrágalo.

Cinco días de diferencia

En el informe de José María Bermúdez de Castro, realizado sólo cinco días después, el número de piezas dentales analizadas se reduce a doce. Mucho menos extenso que el de su compañero forense, ya que sólo cuenta con cuatro folios de extensión, el documento se centra precisamente en los dientes para concluir que los restos hallados en la hoguera no son de origen animal, como en un primer momento determinó erróneamente una técnico de la Policía. Bermúdez de Castro enumera y describe una a una las doce piezas que manejó para concluir que corresponden a un ser humano de “seis años y ochenta días (6,22 años), con un error de más/menos cuarenta y tres días”.  En sus conclusiones, el antropólogo determina también que todas las piezas corresponden a “gérmenes” de dientes. De hecho, la única discrepancia entre los dos informes es, precisamente, el número de dientes que cada uno dice haber encontrado en las cajas que por orden del juzgado les mostró la Policía.

Uno de los forenses destaca en su informe la "enorme fragilidad" de los huesos por culpa del fuego y pone el ejemplo un incisivo

Fuentes policiales y forenses consultadas por este diario insisten que esta divergencia no es especialmente relevante. "Los restos estaban muy deteriorados y algunos se ellos han ido perdiendo partes durante los traslados a los que se les ha sometido", explicaba a Vozpópuli una de estas fuentes. De hecho, en el propio informe del doctor Etxeberría se destaca, precisamente, el caso de un incisivo que en las primeras imágenes que tomó la policía poco después de hallarlo entre los rescoldos de la hoguera estaba casi completo. Cuando llegó a sus manos, una parte del mismo se había desprendido de la pieza, como dejo constancia con fotografías. El forense utiliza este ejemplo para destacar "la enorme fragilidad de estas evidencias".

Una fragilidad que el pasado viernes volvió a ponerse de manifiesto, después de que el director del Instituto de Ciencias Forenses de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), Ángel Carracedo, confirmase que extraer muestras de ADN de los restos óseos hallados en Las Quemadillas era "imposible". Carracedo explicó que las posibles huellas genéticas habían desaparecidos de unos restos que se encuentran "cristalizados por las altísimas temperaturas" a las que estuvieron sometidas "durante tanto tiempo". El propio Francisco Etxeberría ta había llegado a concluir que los cadáveres estuvieron expuestos a "temperaturas superiores a los 650-800 grados, como mínimo" por el aspecto que presentaban los huesos cuando los analizó.

Argumentos para la defensa

Todos estos detalles no han pasado inadvertidos para la defensa del único encausado, José Bretón, el padre de los niños. De hecho, el abogado que la ejerce, José María Sánchez de Puerta, destacaba en una reciente entrevista en el diario local Cordópolis que la ausencia de ADN iba a ser una de sus bazas en el juicio. También la supuesta pérdida del hueso número 8, el que motivó que el pasado 5 de octubre el juez del caso ordenara a la Policía confirmar que se había respetado la cadena de custodia de la que es, hasta ahora, la principal prueba de cargo contra el padre de los pequeños. Sánchez de Puerta, incluso, reconoce en la entrevista que "la cantidad de molares [hallados] no coincide" en los informes de los forenses. "Hay muchos puntos negros que son muy discutibles", añadió.


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