El lehendakari Urkullu también sugiere la conveniencia de la visita

Empresarios vascos presionan en Zarzuela para cerrar cuanto antes una visita del rey

Zarzuela sopesa el momento para la primera visita de los Reyes al País Vasco. No hay fecha a la vista pero el empresariado vasco sugiere que sea cuanto antes.

Íñigo Urkullu y el rey Felipe VI
Íñigo Urkullu y el rey Felipe VI EFE

La nueva Zarzuela trabaja intensamente en organizar la densa agenda de los Reyes. El rosario de audiencias y desplazamientos en estos primeros días de reinado es agotador. Apenas hay hueco para viajar más allá de lo agendado. Los Reyes se han desplazado ya a Cataluña y a Valladolid. Don Felipe se acerca mañana a Zaragoza, a la Academia General Militar y el lunes emprenden una visita a Lisboa. En el equipo de comunicación de Palacio comentaban ayer que no hay más salidas previstas que las ya anunciadas, que incluyen también Rabat y París. Es casi seguro que los Reyes acudan a alguna provincia española durante estas jornadas estivales. Quizás en este ámbito se encuentre un hueco para acercarse a Vitoria y Bilbao.

Los dos feos del lehendakari

Empresarios vascos que mantienen una buena relación con don Felipe le han transmitido la necesidad y relevancia de esta visita. El propio Urkullu también ha mostrado su interés, pese a que ha incurrido en los últimos meses en dos 'feos' algo impertinentes con el monarca. El primero fue cuando, al hilo de la imputación de la infanta Cristina, el lehendakari consumó un giro histórico al declararse republicano y al cuestionar la vigencia de la monarquía. Unas declaraciones que produjeron estupefacción en el entonces Príncipe de Asturias, quien pensaba que 'el moderado' Urkullu podría ser un buen aliado para los nuevos tiempos de la Corona. El segundo fue cuando se sumó al plante de Artur Mas y, en un gesto entre acomplejado y falto de personalidad, optó por no aplaudir tampoco en la ceremonia de las Cortes.

Días después, el presidente del Gobierno vasco consideró interesante una visita de Felipe VI al País Vasco, aunque en su clave de nacionalismo de campanario, señaló que lo importante de ese desplazamiento sería ver al rey en la Casa de Juntas de Guernika, "lo que reflejaría el respeto a los derechos históricos reconocidos por la Constitución". El guión de los empresarios vascos marcha por otros derroteros. Felipe VI transmite prestigio y credibilidad, pese a los problemas de la Corona. Su figura es muy valorada en esa comunidad donde la ceremonia en su proclamación fue seguida por el 80 por ciento de los televidentes en esa jornada.

Almuerzo en Guecho

El rey don Felipe asistió a mediados de mayo a Guecho a un almuerzo con el Círculo de Empresarios Vascos, núcleo duro del poder financiero del territorio. Allí compartió mantel con los Sáncez Galán, Imaz, Erauzkin, Bergareche y otros. Nada se sabía para entonces de la abdicación de don Juan Carlos. Estos prohombres vascos de la economía le pidieron ayuda a don Felipe para ayudar a prestigiar la actividad empresarial.

Mantiene Felipe VI desde hace años excelentes contactos con personajes influyentes del País Vasco. El desaparecido alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, actuó de introductor de embajadores con algunos de ellos que, con el paso del tiempo, se convirtieron en asiduos. Urkullu parecía uno de ellos, hasta que enarboló el eslogan del republicanismo y se ciscó en la permanencia de la monarquía. Una gran decepción para don Felipe.

Un PNV en ebullición

El desplazamiento al País Vasco es un paso importante dentro de los planes de la Zarzuela. La visita a Cataluña vino de la mano de una entrega de premios programada antes de la proclamación de don Felipe. No hubo que forzar agendas. En el caso vasco es diferente. De ahí que se aquilate mucho el paso y se mida el momento. El PNV atraviesa ahora por momentos de reivindicación y ruido. Teme ser fagocitado por Bildu. Un episodio paralelo a lo que ocurre en Cataluña, con el pulso entre Convergència y ERC.

En la Moncloa miman a Urkullu como posible apoyo parlamentario tras las generales. Esta estrategia, sin embargo, se va diluyendo conforme avanza la carrera soberanista emprendida tanto en Cataluña como en el país Vasco. Urkullu, además, no es un hombre de fuerte personalidad ni de sólida formación. Una constante en los lehendakaris, con excepciones. En Zarzuela se tiene constancia de la importancia de esta visita. No hay fecha pero los empresarios vascos quieren que sea cuanto antes. Quizás en verano.


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