Fuertes discrepancias sobre la presencia del sacerdote en la reunión con la Comisión de Verificación

La presencia de Uriarte en la trastienda del diálogo con ETA divide más a la Iglesia vasca

El obispado de San Sebastián considera que la asistencia del religioso a dicha reunión fue exclusivamente "a título personal". El de Bilbao, sin embargo, asegura que fue informado de la misma y la califica su presencia en convocatorias de esta índole de "positiva".

Monseñor Uriarte, en el centro, en la conferencia dada en octubre en la Fundación Sabino Arana
Monseñor Uriarte, en el centro, en la conferencia dada en octubre en la Fundación Sabino Arana EFE

"Juan María Uriarte (Iglesia)". Con esta sencilla referencia, la Comisión Internacional de Verificación (CIV) desvelaba el pasado viernes que el obispo emérito de San Sebastián era uno de los participantes en las reuniones que durante los días 3 y 4 de mayo habían celebrado en Bilbao los componentes de la misma con "los agentes políticos y sociales de la sociedad vasca" para informarles de la disposición de ETA para iniciar el diálogo que debe llevar a su desarme. Una simple referencia de cuatro palabras en la nota de prensa hecha pública en pasado viernes que ha servido para ahondar, aún más, las diferencias ya existentes en el seno de la Iglesia vasca sobre cómo abordar el fin de terrorismo. De hecho, la presencia del religioso en dicho encuentro sólo era conocido por el obispo de Bilbao, Mario Iceta. Fuentes cercanas al titular de la diócesis de Guipúzcoa, José Ignacio Munilla, y portavoces oficiales de la Conferencia Episcopal aseguraban, sin embargo, ayer a este diario que "nadie" les había anunciado previamente de la presencia de Uriarte en la misma ni les había informado de lo abordado en la misma a posteriori.

La presencia de monseñor Uriarte en el encuentro con la Comisión Internacional de Verificación no cogió, sin embargo, por sorpresa a los participantes en la misma, según aseguró ayer a este diario uno de ellos. "Tiene contacto directo con los miembros de la misma y todo el mundo reconoce su labor por la reconciliación el el País Vasco", añade la misma. De hecho, todas las fuentes consultadas recuerdan que fue él quien realizó la labor de mediación en las conversaciones que mantuvieron a finales de los 90 el Gobierno de José María Aznar y ETA, y que se concretaron en un encuentro en Zurich en mayo de 1999. La presencia del sacerdote fue entonces aceptada por ambas partes y nunca rompió el secreto de lo hablado allí a pesar de que el entonces ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, que era quién le había pedido que se implicara en los contactos cuando era Obispo de Zamora, sacó a la luz pública poco después su interlocución.

La Conferencia Episcopal y el obispado de San Sebastián aseguran que ni se les avisó ni se les informó de lo tratado

Desde entonces, su presencia en las trastiendas de los diferentes procesos de diálogo con la banda han sido prácticamente una constante. Durante el anterior proceso de paz, el roto con el atentado de la T-4, monseñor Uriarte, entonces ya obispo de San Sebastián, llegó a ofrecerse al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, su disposición a hacer una "especial contribución" al mismo. Aquel ofrecimiento fue rechazado, pero Uriarte se siguió moviendo entre bambalinas. De hecho, el que fuera su mano derecha cuando fue obispo auxiliar de Bilbao, el también sacerdote Joseba Segura, acompañaba en sus viajes al País Vasco al religioso irlandés Alec Reid, una de las piezas claves en el arranque de aquel intento finalmente frustrado.

Ahora, sin embargo, su participación es mucho menos discreta y el malestar no ha tardado en llegar al seno de la propia Iglesia vasca. "Si monseñor Uriarte ha estado en esa reunión, ha sido a título particular. A nosotros no nos ha informado de nada", recalcan a este diario fuentes cercanas al conservador obispo José Ignacio Munilla, quien desde el anuncio de la tregua de ETA se ha limitado a mostrarse a favor de las víctimas del terrorismo pero sin querer implicarse en el proceso. Estas mismas fuentes no dudan en mostrar su malestar por las actividades del religioso y aseguran que "tiene fijación con este tema, y aún más ahora que está jubilado. No sabemos quién le ha dicho que vaya a un encuentro de estas características porque, desde luego, no lo consideramos nuestro interlocutor", concluyen. Tampoco en Madrid quieren saber nada de la iniciativa. Portavoces autorizados de la Conferencia Episcopal se limitaron a asegurar a Vozpópuli que de este tema no se les había informado.

Diferente actitud mostraban ayer en el obispado de Bilbao, en una de cuyas residencias vive desde su jubilación monseñor Uriarte. Según fuentes cercanas a su titular, Mario Iceta, éste sí fue informado por el propio Uriarte de la asistencia a la reunión con los verificadores internacionales. Estas mismas fuentes añadían que la presencia de un miembro de la Iglesias en encuentros de estas características es considerada "positiva". No hay que olvidar que fue el propio obispo de Bilbao envió al vicario general, Ángel María Unzueta, a la Conferencia de Aiete que sirvió de prólogo al anuncio de tregua de ETA.

La pastoral que se quedó en homilía

Precisamente tras aquel anuncio, se plasmó públicamente las diferencias entre los distintos obispados vascos sobre cómo afrontar el proceso que se abría. El pasado mes de febrero los tres prelados fueron incapaces de consensuar un texto común para una pastoral. Al final, y para no ahondar más en las diferencias, se limitaron a redactar una homilía, “Busca la paz y corre tras ella", que fue leída en la jornada de oración por la reconciliación que habían convocado para el pasado 24 de febrero.

Ya antes, monseñor Uriarte había dado muestras de su apuesta abierta por el proceso. En octubre de 2011 dio una conferencia en la Fundación Sabino Arana, del PNV, en el que mostró su convencimiento de que la paz en Euskadi debía ser "sin vencedores ni vencidos". Aquella intervención no ha sido, de hecho, la única en el mismo sentido que ha dado en los últimos meses. Incluso, a finales del pasado mes de marzo, visitó en la cárcel de El Dueso (Cantabria), al dirigente del sindicato abertzale LAB Rafael Díaz Usabiaga, condenado a diez años de cárcel por querer reconstituir Batasuna y al que se ha considerado siempre uno de los líderes más cercanos a la lína posibilista de Arnaldo Otegi.


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