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El PP vasco tiende la mano al PNV para que no “confluya” con Amaiur tras las autonómicas

En la ponencia política para su XV congreso regional, el partido liderado por Basagoiti defiende que “creemos que es más lo que nos une que lo que nos separa”. Recuerda a la formación de Iñigo Urkullu que en el País Vasco “no tienen cabida los proyectos tribales ni excluyentes” y se dicen dispuestos a reformar el Estatuto de Guernica "para profundizar en su perfeccionamiento" y no para satisfacer determinadas ansias independentistas. Rajoy clausurá el cónclave.

Rajoy y Urkullu en una reunión que celebraron en el Congreso
Rajoy y Urkullu en una reunión que celebraron en el Congreso Europa Press

El PP vasco ofrece, no sin críticas, una política de mano tendida al resto de las fuerzas políticas, incluido el PNV, del que temen que pueda “confluir” con la izquierda abertzale “en un proyecto de independencia para Euskadi tras las próximas elecciones autonómicas si la aritmética de los resultados electorales se lo permite”, según reza la ponencia política que debatirán en su congreso regional de los días 12 y 13 de mayo, a cuya clausura acudirá el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. En el texto se alerta de que el deseo nacionalista de independencia, “en estos momentos de angustia económica y de inestabilidad social”, supone “un lastre que perjudica seriamente la convivencia en Euskadi”. Por ello, para exorcizar ese peligro y “dejando claramente sentadas sus convicciones”, el Partido Popular vasco “tiende la mano al resto de fuerzas políticas para llegar a acuerdos en los que pueda haber una posición común o puedan acercarse posiciones”.Y es más, “pese a nuestra historia reciente y a lo estridente de posturas políticas independentistas, creemos que es mucho más lo que nos une que lo que nos separa”.

Es una idea recurrente de un texto de treinta folios cuyo ponente ha sido el presidente del PP vasco en Guipúzcoa y diputado autonómico, Borja Semper, que representa a la nueva generación de políticos vascos que aterrizaron en los puestos de máxima responsabilidad del partido tras la traumática salida de María San Gi, que sin duda, no compartiría ninguno de estos postulados, entre ellos el ofrecimiento de que “nosotros tendemos la mano al resto de formaciones para buscar las mejores soluciones convencidos de que la Historia nos juzgará no sólo individualmente, sino también colectivamente, como generación. Seamos la generación que mejoró la vida y el bienestar de los vascos”, seún reitera el texto.

“El PP no tiene un modelo enfrentado al nacionalismo, sino confrontado”, dice el texto del que ha sido ponente Borja Semper

 Y hay más, porque Semper afirma que el PP vasco no defiende un modelo “enfrentado” al nacionalismo aunque sí “confrontado”, basado en la visión de un modelo de sociedad alejado de “connotaciones tribales en las que el individuo y la libertad individual son difuminados o suprimidos en favor de un sujeto colectivo al que debe someterse”. La particularidad del proyecto que defienden para el País Vasco, con el horizonte de unas elecciones autonómicas a menos de un año, es que “ni negamos a España ni buscamos disimularla con alardes vasquistas. Nosotros ya somos vascos, estamos seguros de nuestra vasquidad y no la sentimos en riesgo por crecer, por integrarnos en ámbitos más amplios”, sentencia la ponencia popular.

Sostén del socialista Patxi López en la Lendakaritza, con el gobierno de la Diputación de Álava y del Ayuntamiento de Vitoria, creciendo en Guipúzcoa y decisivos en Vizcaya, los populares vazscos no ahorran en críticas a los peneuvistas a los que acusan de apelar a los “instintos tribales” en los últimos treinta años. “Es un partido que se nutre de las tensiones internas y externas que provoca, que ha hecho de la queja un fin en sí mismo”, dicen, pero más preocupados están por un escenario postelectoral en que sean los abertzales de Amauir o cualquier otra de sus marcas, las que se conviertan en determinantes. Es por ello que defienden que el futuro del País Vasco “no se puede construir desde la ruptura, la división ni el enfrentamiento que suponen propuestas independentistas, que no sólo alteran y enrarecen la convivencia entre vascos, sino que condenarían a Euskadi a ser una comunidad aislada y encerrada en sí misma.. No tienen cabida los proyectos excluyentes. Las ideologías independentistas y secesionistas caducan y, en este contexto, no son posibles ni deseables proyectos que dividan y debiliten a la sociedad vasca”, todo ello con la mirada puesta en la consulta electoral de dentro de un año.

Es más, exigen de los que justificaron, alimentaron y fueron parte de la banda terrorista que transmitan a la sociedad vasca que condenan “la historia de terror y de odio de ETA, que respetan el Estado de Derecho, y sobre todo, que el futuro político de Euskadi, de la sociedad vasca, no se puede construir ni definir sobre la base del proyecto totalitario que sirvió para motivar, causar y legitimar todos los asesinatos” de la banda terrorista.

Los populares vascos expresan su disposición a reformar el Estatuto de Guernica

Tras recordar que el PP se trata de un partido que “se ha renovado como ningún otro en el País Vasco” –superando la etapa de Jaime Mayor Oreja y de María San Gil, representantes del sector duro —incluso se atreven con un tema tabú, esto es, la reforma del Estatuto de Guernica “para profundizar en su perfeccionamiento siempre y cuando éste vaya encaminado a mejorar la gestión, ser más eficaces y dotar de herramientas financieras a nuestras diputaciones forales y locales, y no para satisfacer determinadas ansias independentistas”.

También hay otro capítulo, ya conocido, sobre el fin de ETA y la política penitenciaria, sobre la que se establecen los pasos a dar para hacer posible las vías de reinserción, las mismas que provocan tanto rechazo entre las víctimas del terrorismo. Los populares vascos sí hablan de la petición de perdón, junto con la renuncia individual a pertenecer a una organización terrorista, la asunción del daño concreto ocasionado individualmente a personas concretas; el arrepentimiento individual por los males ocasionados; la colaboración con la Justicia; la reparación material y el cumplimiento de la pena establecida por la sentencia. Sobre la base de estos principios, “respetamos las vías de reinserción en la sociedad que nuestra legislación contempla para aquellas personas que hayan decidido abandonar la disciplina de ETA y cumplir la ley. Son, por otra parte, vías que siempre han estado –y están- a disposición de los reclusos y que la propia organización terrorista ha impedido a sus integrantes utilizar y acogerse a los mismos. Es más, todo el que hoy quiera acogerse a ellas, puede hacerlo aunque la organización terrorista ETA no se haya disuelto” animan a ese centenar y medio de presos que se lo están pensando.

 Eso sí, discrepan de Interior al señalar que será la desaparición de ETA “la que posibilitará la apertura de un nuevo tiempo en el que las políticas de dispersión carecerán ya de sentido. No a la inversa” y es que el plan de Interior contempla un posible acercamiento, no automático y no para todos, de aquellos etarras que, sin pedir perdón, se acojan al programa de “reinserción” que pondrán en marcha en las cárceles. Sin embargo, desde el PP vasco aseguran a Vozpópuli que no hay diferencias internas sobre este proyecto.


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