Rebelión del núcleo duro de IU en Andalucía

34 asambleas auspiciadas por Sánchez Gordillo rechazan cualquier alianza con el PSOE

Representan al 30% de la coalición de izquierdasEl sector crítico de la coalición Izquierda Unida en Andalucía (IUCA) mueve ficha frente al inminente pacto de gobierno de la federación de izquierdas con el PSOE 

El sector crítico de la coalición Izquierda Unida en Andalucía (IUCA), liderado por el alcalde de Marinaleda, Juan Manuel Sánchez Gordillo, mueve ficha frente al inminente pacto de gobierno de la federación de izquierdas con el PSOE, tras las elecciones autonómicas del 25M.

Más de una treintena de asambleas de base, la mayoría de la CUT (Confederación Unitaria de Trabajadores), en la que se encuadra el propio Gordillo, se reunieron el Jueves Santo en la localidad sevillana de Paradas para mostrar su rechazo, “por unanimidad”,  a cualquier alianza con los socialistas en la Junta de Andalucía: Ni pacto de gobierno ni acuerdos de legislatura con el Ejecutivo que presida José Antonio Griñán.

Realmente el movimiento crítico dentro de IUCA parece numeroso, pero sólo cuenta con un parlamentario andaluz en la nueva legislatura a la hora de representar sus intereses dentro de la coalición. Es el propio Sánchez Gordillo, cabeza de lista por Sevilla, frente a los once restantes diputados autonómicos elegidos el 25-M entre los que se encuentra el coordinados regional, Diego Valderas.

Los socialistas, que cuentan con 47 escaños, necesitan que al menos ocho de los doce diputados izquierdistas voten a favor de la investidura de Griñán, para sumar la cifra mágica de 55 escaños (mayoría absoluta), frente a los 50 del PP.  De la docena de electos con que cuenta IUCA diez de ellos pertenecen al PCA y uno a Izquierda Abierta, la formación liderada por Gaspar Llamazares.

El sector oficial de la coalición, liderado por el PCA, califica de “anecdótico” el movimiento de Sánchez Gordillo, especialmente la posible escisión y ruptura con la federación de partidos ante los acuerdos con el PSOE.

El parlamentario díscolo responde, en declaraciones a Voz Pópuli, que “somos una anécdota de 300 personas que representa al 30% de la coalición Izquierda Unida en Andalucía”, por lo que defiende la legitimidad de  un referéndum en el que “militantes y simpatizantes” puedan expresarse. Pretende que dicha consulta a las bases se celebre antes de que se cierre cualquier acuerdo entre las delegaciones de IU y PSOE que ya han comenzado a negociar.

Gordillo tiene claro que si se preguntara a las bases del PCA, mayoritario en la federación, “triunfaría la negativa a cualquier pacto de gobierno o  acuerdo de legislatura con el PSOE”.

El sector jornalero de Sánchez Gordillo con el SAT (Sindicato Andaluz de Trabajadores) de Diego Cañamero al frente, aspira a que dicho referéndum sea vinculante con lo que luego suceda entre PSOE e IU. Los votantes decidirían si hay apoyo de gobierno, legislatura o investidura de Griñán o, por el contrario, la coalición se abstiene y deja gobernar al PP en minoría, como ocurrió en Extremadura.

El alcalde de Marinaleda explicó a este medio que el próximo 15 de abril se debatirán en Osuna las dos opciones: La abstención de IU para que la lista más votada, el PP de Javier Arenas, gobierne, “o bien la investidura del PSOE con condiciones”.

La primera condición  sería que “ningún cargo pequeño o grande” de la Consejería de Empleo, salpicada por el escándalo de los ERE falsos se mantuviera. Como segunda condición irrenunciable está la propuesta de  comisión de investigación en el Parlamento Andaluz para esclarecer el escándalo que investiga la juez Mercedes Alaya sobre el saqueo de los fondos públicos detectado. Dicha premisa es la única clara y fieme ahora mismo, después de que Valderas la anunciara y Griñán la asumiera.

Gordillo, que acusa al PSOE andaluz de ser “cómplice” de las políticas “neoliberales y capitalistas”, también reclama un plan de empleo de cuatro meses “para todos los parados andaluces”, así como la puesta en marcha de la renta básica para el que no perciba subsidio. El fin de los desahucios y la creación de un banco público andaluz también está entre las condiciones reclamadas desde el sector duro de IU.

El pasado miércoles Valderas envió una circular a todas las asambleas de IUCA. En ella, el coordinador regional plantea dos preguntas a las bases: “¿En qué condiciones y cómo entrar IU en un gobierno con el PSOE?“ y “¿Cuáles son las medidas irrenunciables?”, de las que tanto habla Sánchez Gordillo. El escenario extremeño es, a día de hoy, política ficción.


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