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Temor en el PP porque Camps aspire a la presidencia del partido en Valencia

Carece de apoyos en el Grupo y partido, pero puede atraer a un conjunto de dirigentes dolidos con Génova y con Alberto Fabra. Algunos de los que fueron sus más estrechos colaboradores desconocían las declaraciones a la revista Telva. El ex presidente de la Generalitat llevaba semanas lanzando el mensaje de que "estoy con más fuerza que nunca". Se le esperó ayer en el pleno de las Cortes valencianas pero no acudió.

Francisco Camps, expresidente de la Generalitat Valenciana
Francisco Camps, expresidente de la Generalitat Valenciana GTres

Las declaraciones de Francisco Camps sobre su disponibilidad a entrar en política han caído como un misil en Génova, que no oculta su malestar con su antiguo "barón", no tanto por el contenido de sus declaraciones como por lo que trasluce a apenas dos meses de la celebración del congreso de los populares valencianos, que tendrá lugar en mayo. Desde del PP no dudan en señalar que Camps "quiere ser presidente regional", convencido de que "el partido lo va a seguir", y presentar candidatura alternativa a la de Alberto Fabra. Si hay voluntad firme o un simple amago, el tiempo lo dirá, porque entre otras cosas, debe sopesar con qué apoyos reales cuenta.

Y es ahí donde discrepan las distintas fuentes consultadas por Vozpópuli. Con la salida de Camps del Gobierno regional se acabaron prácticamente los campistas tanto en el partido como en el Grupo Parlamentario como en el Gobierno de la Generalitat. Es cierto que Fabra heredó a Camp y con ello todo el equipo que nombró éste, pero poco a poco ha ido sustituyendo algunas piezas al tiempo que se diluía el poder interno del ex presidente, del que dicen que, "a diferencia de lo que hizo Zaplana cuando se fue, no ha sabido cuidar a su gente".

Pero Camps podría pescar de los descontentos con Fabra en su empeño de marcar distancias con su antecesor. A Fabra no le tembló el pulso el pasado febrero para cesar en el minuto cero a un director general y a un subsecretario por un caso de fraude en la concesión de subvenciones o anunciar su voluntad de retirar a Jaume Matas el cargo honorífico de embajador de la Comunidad Valenciana en cuanto se conoció su condena, aunque el hecho de que mantuviera todavía esa distinción es bastante cuestionable. Y en ese marcar distancias, el actual presidente de la Comunidad valenciana se ha granjeado no pocas enemistades a las que podríamos poner el rostro deCarlos Fabra, Rafael Blasco o Sonia Castedo, esta última, alcaldesa de Alicante, por poner unos nombres con cierto peso en el partido que se han sentido desasistidas por su jefe de filas ante las acusaciones de presuntos comportamientos corruptos.

En el Grupo Parlamentario las fuerzas de Camps están bastante diezmadas después de la escaramuza que protagonizaron algunos parlamentarios para intentar forzar su  vuelta cuando se conoció su exculpación. Ahora solo le quedan los diputados Trinidad Miró y Andrés Ballester, además de la cuestionada delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Paula Sánchez de León. No estaría muy claro el papel que jugaría el presidente del parlamento, Juan Cotino, un estrechísimo colaborador durante años que fue de los que le recomendaron que se alejara durante un tiempo del foco mediático, con poco éxito.

De hecho, Camps no consultó prácticamente con nadie la oportunidad de su entrevista en la revista Telva. A muchos les pilló ayer a la hora del desayuno. Los más enterados lo pudieron conocer en la noche del lunes al martes gracias al avance de las portadas de los periódicos. Ayer se le esperaba en el pleno de las Cortes valencianas pero no apareció. Quizá se ha reservado para hoy, donde coincidiría por vez primera en esta legislatura con Alberto Fabra, que todos los jueves se somete a la sesión de control parlamentaria.

Igual que con Zaplana

Muchos de sus compañeros de filas cuestionan que haya escogido una revista para lanzar avisos inquietantes en lugar de aclarar qué quiere hacer y a qué aspira en el futuro. Sí es cierto que a todo aquel que le ha querido y podido escuchar en las semanas posteriores a su exculpación les ha dicho "estoy con más fuerza que nunca"y no faltan en el PP valenciano los que ven ciertas similitudes con lo que pasó entre Camps y su antecesor, Eduardo Zaplana. Las relaciones entre ambos acabaron dinamitadas y el mismo camino lleva ahora ante un Fabra al que parece querer mover la silla.

En cuanto a la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, se la ubica con Alberto Fabra en caso de que tuviera que elegir. "Rita no sale ahora en defensa de Camps", aseguran, Pero ella no ha cesado de mandar mensajes a Génova en los que ha resumido muy bien el estado de ánimo del partido en esta Comunidad. Y es que después de ser un actor político de primera magnitud en el PP, "los populares valencianos están en cuarentena". No han pintado nada ni en la formación del Gobierno de Rajoy, ni en el reparto de cargos de importancia del Grupo Parlamentario ni en el partido, donde el valenciano más reseñable, Esteban González Pons, parece estar penando por toda la organización valenciana. La ausencia de Rajoy de las Fallas puede explicarse muy bien a la luz de sus nuevas responsabilidades de Gobierno, pero lo cierto es que tanto el sábado como el domingo actuó como líder del PP acudiendo a Asturias y Andalucía a hacer campaña sin encontrar hueco para Valencia, y esos son detalles de los que podría prender una mecha pro Camps.

La Comunidad Valenciana ha acabado convertida en el paradigma del despilfarro y de la corrupción y Moncloa y Génova se mantienen lo más alejadas posible. Otra cosa es que esté tan lejos como para perder el control de lo que allí pasa.


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