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Air Madrid, Sacresa,… las Sicav de las suspensiones de pagos agonizan, pero siguen vivas

La actual crisis ha dejado a nuestra economía un reguero de nuevos ricos cuya caída ha sido estrepitosa y que, además, ha dejado un montón de damnificados. Pero estos millonarios de nuevo cuño parecían imparables en su momento. Rezumaban dinero e incluso se permitieron el lujo de registrar Sicavs con el nombre de sus propias empresas. Algunas suspendieron pagos. Hoy, todavía queda alguna viva, aunque más que depauperada. Entre otras, las del fundador de Air Madrid, o las de los Sanahuja. 

El caso más actual es el de Air Madrid. La aerolínea que sufrió un estrepitoso concurso de acreedores ha superado la situación concursal el pasado mes. Ya ha formalizado la ampliación de capital con la que pretende pagar a los damnificados e incluso ha cambiado de razón social, pasando a denominarse Amla Explotaciones Turisíticas. El presidente sigue siendo José Luis Carrillo y el accionista de referencia, el touroperador Optursa, también fundado por él.

Precisamente, todavía perdura la Sicav Cartera Optursa, con el propio Carrillo presidiéndola. La sociedad está gestionada por la Banca March, y, aunque en su día esta fue una de ve´hiculos más potentes, con un capital máximo de 30 millones de euros, superior a lo habitual de 24, hoy sólo cuenta con 2,6 millones de euros, de los más de 8 que tenía hace tres años. La sociedad presenta, además, reducción del número de acciones, por lo que la caída del capital puede considerarse lógica.

Todo esto, según datos públicos, disponibles en la CNMV. Los expertos siempre insisten en que habría que saber si estas sociedades están pignoradas o fueron concedidas a crédito, es decir, si el patrimonio que aparece está disponible por su titular o no. En el pasado se concedieron muchas de estas sociedades a crédito, con lo que el cliente final podía sufrir fuertes pérdidas y si eso era así, encima debía pagar el dinero del principal, más intereses. También habría que saber si la Sicav está en proceso de venta, aunque, conforme aparece en los registros públicos de la CNMV, pertenece a Carrillo.

Movimientos de este tipo hubo con las cuatro Sicav que poseían los Sanahuja, en su día todopoderosos accionistas de Metrovacesa y hoy apuntados con el dedo como uno de los paradigmas de auge y caída inmobiliaria de España. Los inmobiliarios catalanes, con el patriarca Román a la cabeza, tenían alrededor de 25 millones de euros en estas cuatro sociedades con el nombre de su empresa, Sacresa, hoy reducidas a dos y en las que “apenas” cuentan con siete millones.

Las suspensiones de pagos es lo que tienen y sin duda los promotores barceloneses se vieron obligados a hacer caja a lo largo de estos años recientes en los que las deudas contraídas para hacerse al frente de la mayor inmobiliaria del país históricamente les aplastaron. En estas dos sociedades supervivientes ya no figura ningún Sanahuja, aunque en el registro mercantil sí aparece Sacresa como accionista principal.

Otros casos

Algo parecido hizo Enrique Bañuelos, fundador de esa Terra II que fue Astroc, que presumía de una poderosísima sociedad instrumental y varias Sicavs plagadas de millones de euros como quien tiene macetas en casa. Eran los tiempos en los que el controvertido empresario figuraba en Forbes entre los 100 más ricos del mundo, codeándose con nombres como las hermanas Koplowitz o Amancio Ortega entre el panorama nacional.

Todavía puede verse alguna de estas sociedades, como Reales de Galicia, con otros titulares. Sin duda, esta sociedad fue vendida, como han hecho otros patrimonios ilustres.

Otro coloso inmobiliario cuyo fundador registró una Sicav con el nombre de su empresa fue Jesús Ger, creador de la mítica Marina D´or, que no ha suspendido pagos pese a que ha sufrido mucha presión ante una complicada refinanciación. La venta de apartamentos se frenó de manera dramática, con un drástico ajuste de precios y sin duda habrá entidades financieras afectadas, pero, de momento, subsisten.

Hace unos meses, Jesús Ger vendió la Sicav Grupo Marina D´or, que cambio su nombre por el de Panicarmat Capital. Ahora, está en Banco Popular y ha incrementado su patrimonio.

Lo malo es que todos estos millonarios que emergieron con tanta fuerza, dejaron una estela de pérdidas y/o damnificados. Sería curioso saber qué pensarían los afectados de Air Madrid de estas Sicavs, por ejemplo, ahora que tienen cierta expectativa de cobro, casi seis años después.


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