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Draghi fulmina la Autoridad Bancaria Europea en sólo tres meses de mandato

 La autoridad bancaria europea (EBA) anulará las exigencias de provisiones sobre cartera de deuda soberana, lo que liberará mucho capital a las entidades españolas, entre otras cosas porque las inyecciones de liquidez del Banco Central Europeo (BCE) han provocado un gran rally en el mercado de bonos. Además, no va a realizar más test de stress este año. Todo ello, bajo la presión de Mario Draghi, que está al frente del BCE desde noviembre. El resultado: los ratios de la EBA cada vez tienen menos importancia en mercado, aunque antes de la llegada del italiano eran una ley insuperable. La entente entre BCE, estados y banca deja fuera de juego a la propia autoridad bancaria, cuyo papel queda muy superado por el del propio banco emisor. 

La EBA se puso en funcionamiento oficialmente el 1 de enero de 2011, promovida por el Parlamento Europeo, con determinadas competencias, como la convergencia de la supervisón bancaria. El pasado año actuó como referente de la ortodoxia en el sistema financiero, encargado de poner orden en sintonía con los deseos de Alemania y Ángela Merkel. La alemana quería bancos más pequeños y que purgasen orgánicamente sus activos tóxicos, con las menores ayudas públicas posibles. Pero eso se ha terminado.

En noviembre de 2011 Mario Draghi llegó al frente del BCE y la ortodoxia deseada por la canciller ha pasado a mejor vida. El BCE ha regado con liquidez ilimitada (LTRO) los mercados, provocando un auténtico rally en la deuda y financiando indirectamente a los estados, algo a lo que Merkel se ha opuesto con vehemencia.

Ahora, los criterios presentados por la EBA para su cumplimiento por los bancos se verán relajados. De paso, la presunta autoridad bancaria ha dicho que no realizará más test de stress este año. El resultado: las exigencias de la EBA prácticamente no interesan a nadie.

Menos relevantes

Con parecidas palabras se expresan casas como Credit Suisse, que ayer apuntaban que “los recientes acontecimientos sugieren que las exigencias de la EBA sobre deuda soberana a la banca serán reducidas o, más bien, anuladas”. Esto permite aflorar capital a las entidades y, si se añade que ya no habrá más test de stress este año, “los ratios de la EBA serán cada vez menos relevantes para el mercado”.

Una situación que casi anula la legitimidad de una autoridad bancaria que ya fue muy cuestionada, por ejemplo por el propio Emilio Botín, que presionó duramente al organismo en presencia de su presidente en la propia Ciudad Financiera de Santander, cuando el mercado aguardaba los requisitos de capital definitivos.

En definitiva, Draghi ha dejado claro que quien tiene el dinero es el BCE, que es quien inyecta liquidez a la banca y financia a los tesoros, de manera directa o indirecta. Una expansión cuantitativa derivada de un triángulo amoroso entre banco central, banca y Gobiernos, que deja fuera de juego a la EBA.

Si el BCE no supiera que la EBA iba a relajar sus pretensiones, ni habría abordado sus mega colocaciones de liquidez ni las entidades financieras las habrían cubierto, ya que el beneficio del carry trade con deuda no les arreglaba nada si les obligaba a provisionar más.  

La liquidez ilimitada, a corto plazo, salva la papeleta a los bancos y a los estados, a los que el organismo emisor inyecta liquidez, pero no solvencia. Se coloca como garante final de todos los riesgos sistémicos. Una situación que, como expresan todos los analistas con preocupación, habrá que saber parar a tiempo.


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