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Los ricos españoles vuelven a las sicav por la puerta de atrás

Los grandes patrimonios vuelven a asomarse al universo de las sicav, que fue tan popular entre ellos especialmente durante la primera parte de la pasada década. Sin embargo, ahora lo hacen de manera diferente, con mayor discreción, sin que se note demasiado.

Los grandes patrimonios vuelven a asomarse al universo de las sicav, que fue tan popular entre ellos especialmente durante la primera parte de la pasada década. Sin embargo, ahora lo hacen de manera diferente, con mayor discreción, sin que se note demasiado.

Un ejemplo significativo tiene como protagonista a la familia Fernández Somoza, ex accionista de control de Transportes Azkar, que transformó hace escasas semanas su sicav Ardizia, una de las de mayor patrimonio de las registradas en España, en una sociedad anónima convencional.

Sin embargo, este movimiento se completó con la creación, casi en paralelo, de dos sicavs idénticas entre sí, denominadas Guntín de Inversiones y Currelos de Inversiones. En principio, estas sociedades no llamaron la atención por cuanto se registraron con un capital de 2,4 millones de euros, el mínimo exigido para este tipo de vehículos. Además, en su consejo de administración están presentes nombres de relevancia.

Pero apenas iniciada su andadura, ambas sociedades han modificado sus cifras de capital social inicial y máximo, para situarlas en 9 y 90 millones de euros. Es decir, se han transformado en sicav de un notable tamaño, lo que ha hecho que el mercado comenzara a observarlas con mayor detenimiento.

Un examen más minucioso ha hecho que se localizara entre los administradores de las sicavs, que además son clónicas, a personas cercanas a la figura de Luis Fernández Somoza, alma mater de la antigua Ardizia de Inversiones.

También Amancio Ortega

No ha sido el primer caso ni el único sistema a emplear. El mismísimo Amancio Ortega regresó de incógnito a las sicav. El fundador de Inditex y propietario de la primera fortuna de España y una de las mayores del mundo transformó en sociedades instrumentales las sicav Alazán y Keblar, que había registrado después de la salida a bolsa del imperio textil que entonces presidía para canalizar parte de los ingresos obtenidos en la operación.

Sin embargo, Ortega se guardó un as en la manga y adquirió poco después Dorneda, la sicav que estaba en manos de José María Castellano, su anterior consejero delegado en Inditex y ahora presidente de la operadora Ono y de Novagalicia.

En el caso de Ortega, es habitual no verle en primera línea de sus sociedades pero, en este caso, tampoco figura José Arnau, persona de su absoluta confianza y que comandaba las sicav del dueño de Zara. A decir verdad, Arnau está también marcado en este sentido, identificado plenamente en el mercado como muy próximo a Amancio Ortega y la discreción es un valor claramente en alza en estos movimientos.

El Gobierno de Rajoy no tocará las sicav

El entorno de la industria de la inversión colectiva es optimista respecto a la relación que van a mantener con el Gobierno de Mariano Rajoy y está convencido de que, a diferencia de lo que ocurrió con el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, las condiciones de las sicav no se van a ver modificadas.

La cruzada del anterior Gobierno contra estos vehículos se plasmó en las medidas tomadas a finales de 2010 por la ministra de Economía, Elena Salgado, con las que penalizaba algunas de las maniobras empleadas por los grandes patrimonios para realizar reembolsos encubiertos sin tener que pasar por el fisco, como era el caso de las reducciones de capital.

Eso sí, el retorno está siendo muy paulatino y sin hacer nada de ruido, al contrario de lo que sucedía anteriormente. Puede que se trate de una moneda de cambio solicitada por el equipo de Rajoy para que evitar posibles polémicas a futuro con asuntos como éste.


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