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Zapatero delegó en su amigo Javier de Paz el seguimiento durante el congreso de la candidatura de Chacón

Zapatero prometió que en su calidad de secretario general mantendría hasta el final una exquisita neutralidad y no se decantaría ni por Chacón ni por Rubalcaba. Pero no ha dejado de ser más que una verdad a medias porque sus amigos más estrechos han estado apoyando desde el principio a la candidata catalana, derrotada por solo 22 votos de diferencia. Del equipo que ha asesorado a Chacón hasta su fracaso ha formado parte Ana María Pérez Santamaría, la esposa de Javier dePaz, funcionaria en excedencia del Inem y ex jefa de Gabinete de Sonsoles, la mujer de Zapatero, durante el tiempo en que éste permaneció en la presidencia del Gobierno.

De Paz se paseó ayer sábado de forma discreta por los pasillos del Congreso, siempre con el móvil pegado a la oreja. Un estrecho colaborador de Chacón confirma que invirtió buena parte del tiempo en informar a Zapatero en tiempo real de cómo evolucionaba la recogida de apoyos de la catalana entre las diferentes delegaciones. Fue durante toda la mañana la antena del ex presidente en el cónclave sevillano, ya que Zapatero decidió no hacer acto de presencia para aparentar su imparcialidad. Solo se hizo de cuerpo presente cuando el triunfo de Rubalcaba, sacado con fórceps tras dos horas largas de recuento, se hizo oficial a media tarde. Entonces no solo no le importó hablar y fotografiarse con los periodistas sino que hizo el paseíllo en varias ocasiones para que las televisiones le filmaran pasando la mano por el hombro al ganador. La política se alimenta también de estas hipocresías.

La estrecha amistad entre Javier de Paz y Zapatero no añade ninguna novedad al episodio porque era de sobra conocida y, además, se hizo patente en papel impreso cuando el primero fue fotografiado en el automóvil del ex presidente cuando ambos entraban en el sótano de Ferraz el pasado 22 de mayo, la noche de autos en la que el PSOE perdió casi todo su poder territorial. De Paz le rindió grandes servicios a Zapatero como correa de transmisión con algunos importantes empresarios y financieros y él llegó a creer que su influencia era tan grande, que los servicios prestados a su amigo eran de tal proporción, que incluso podía jugar con la posibilidad de sustituir a César Alierta en la presidencia de Telefónica. Es una operación que, posiblemente, éste último no conozca en toda su dimensión, a la vista de la defensa numantina que está ejerciendo ante quienes creen que, caído Zapatero en desgracia, su protegido debería recorrer también el mismo camino.

De Paz y su mujer no solo han trabajado en esta ocasión a favor de la candidata fracasada sino que lo han hecho también con el beneplácito del secretario general de UGT, Cándido Méndez, ferviente partidario en la sombra, siempre en la sombra, de que llegara carne fresca a la secretaría general del PSOE. De Paz y Méndez mantienen desde hace muchos años una fraternidad que parece también inquebrantable.

Tampoco es conocido el nombre de Mónica Melle, una profesora de economía de la Complutense, ex directora general de Infraestructura del Ministerio de Defensa durante el tiempo en que Chacón fue titular de esta cartera. Melle ha sido vicedecana de Estudios de Grado en la facultad de Ciencias Económicas de la citada Universidad y es la que ha estado asesorando a Chacón en el área económica. De ganar la secretaría general, hubiera contado con ella para la ejecutiva federal, donde le estaba reservado el puesto que hasta hoy ha ocupado Octavio Granado, ex secretario de Estado para la Seguridad Social.

Pero el apunte que más se enfatiza entre los delegados afines a Rubalcaba concierne al marido de Chacón, Miguel Barroso. “No alcanzamos a entender como alguien que presume tanto del ingenio para comunicar es capaz de asesorar tan mal…¡A su propia mujer!”, comentan estos compromisarios. Y es que hasta algunos de los propios congresistas que votaron a la candidata reconocen que estuvo histriónica, que no supo ni leer ni entonar las frases que presumiblemente le redactó Barroso, ex secretario de Estado de Comunicación con Zapatero. Es más, muchos delegados aseguran que fue su penosa actuación de ayer la que enterró sus posibilidades de victoria y terminó encumbrando a Rubalcaba, aunque solo haya sido por 22 papeletas de diferencia.

Los demás asesores y amigos de la candidata derrotada son de sobra conocidos. La mayoría pertenecen como De Paz al círculo de camaradería de Zapatero y de su entorno. Angélica Rubio, ex fontanera mayor en La Moncloa o el también gurú de la comunicación Luis Arroyo, al frente de Asesores de Comunicación Pública, han formado parte también del séquito perdedor. La fama muchas veces construye falsos iconos y otras necesita de auténticos iconos para ser consistente. Eso es lo que ha pasado con Chacón, dicen dentro del PSOE quienes han seguido de cerca su estrambótica excursión hasta Sevilla.


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