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El BCE purga el mercado de inversores foráneos e inutiliza a las agencias

 El Banco Central Europeo (BCE) ha provocado un éxodo de inversores foráneos ajenos a la Eurozona en la deuda de los países periféricos, lo que ha facilitado el buen tono de los mercados en los últimos meses y que las agencias de rating hayan dejado (de momento) de tener influencia. Lo único malo es que ha llenado su balance de bonos y puede estar cerca de un círculo vicioso en el que se vea forzado a comprar una y otra vez.

De momento, ayer Portugal colocó su subasta ayer “con menores tipos de interés que las anteriores subastas a estos plazos y con buenos ratios de demanda”, según destacan expertos de Ahorro Corporación. Esta firma destaca que “es la primera subasta portuguesa después de que S&P rebajara su rating hasta BB desde BBB-, con perspectiva negativa, el 13 de enero”.

Con la reciente rebaja, “Portugal ha perdido el grado de inversión por las tres principales agencias de rating (Moody's: Ba2 con perspectiva negativa, Fitch: BB+ con perspectiva negativa)”, es decir, tiene grado especulativo. Conviene recordar que Portugal tiene una rentabilidad a 10 años del 14,4%, es decir, "absolutamente de bono basura o país quebrado", comentaba un gestor de patrimonios.  

La situación es apacible, sin embargo, en el país vecino... por el momento. Las rebajas en tipos fueron muy notables (un 4,74% frente el 5,25% a seis meses y del 4,98% frente el 5,90% previo) con amplios ratios de demanda. Así, “el Banco de Portugal podría suavizar los requisitos de activos elegibles para ser descontados en el BCE de cara a la próxima subasta de liquidez a 36 meses con asignación total, el 29 de febrero”, indican en Ahorro Corporación.

Francia y España, igual

Lo mismo ocurrió con Francia o España esta semana. Ambas economías han podido colocar su deuda con demanda creciente y tipos a la baja en esta misma, lo que les suaviza el entorno en un año de vencimientos complicado. El pasado viernes, sin embargo, S&P retiró la Triple A a Francia y volvió a rebajar a España. 

La fortaleza del mercado se debe a compras del BCE, que además de sostener los precios, han expulsado a inversores foráneos, en especial no pertenecientes a la Eurozona. La base inversora ha sido un factor clave en las turbulencias de hace unos meses y en el buen tono de ahora, indican en Barclays.

España, por ejemplo, tenía una base de inversores foráneos del 45%, según cálculos del banco británico, y las compras del BCE han dejado esa cuota en el 34%. El BCE, por su lado, tiene en su balance el 4% del saldo de deuda doméstica. Con Italia ocurre algo parecido, aunque el país transalpino contaba con más presencia extranjera, por lo que el comportamiento relativo de su deuda ha sido peor. A finales del tercer trimestre del año pasado, aun tenían casi el 40% de los bonos, frente el 34% español.

La mayor presencia de inversores domésticos en los mercados de referencia facilita que renueven su posiciones en las nuevas subastas. Si a ello se le une que las subastas de liquidez del BCE van directamente a los bonos de los países de origen de cada banco, está claro por qué llega este impulso, que neutraliza del todo las opiniones de las agencias de rating, por duras que hayan sido.

Lo malo es que esto está introduciendo al BCE en un círculo vicioso. Las entidades financieras cada vez tienen más deuda en cartera de nuevo. Si llegara un nuevo desplome de los bonos, los bancos necesitarían ajustar precios en balance y recapitalizarse.

Así, el BCE está condenado a intervenir en el mercado para evitar más caídas. Barclays lo asegura, diciendo que “cualquier proceso de ventas será pequeño en términos relativos, dado el reducido nivel de inversores foráneos”. Eso sí, alerta que “el riesgo real está en Grecia y su plan de rescate”.


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