Nacional

Rajoy quiere impulsar la segunda oleada de fusiones bancarias ante la pasividad del BdE

Las recientes informaciones aparecidas en días recientes sobre la posibilidad de que el Gobierno imponga un ajuste a las valoraciones inmobiliarias de la banca del orden del 20%, algo que ya establece la normativa del Banco de España, tiene una única lectura, según fuentes bancarias: el nuevo Ejecutivo quiere acelerar el proceso de reordenación del sector financiero. Una segunda oleada de fusiones, que permita sanear definitivamente la industria financiera. El gabinete Rajoy ha sido muy crítico con el Banco de España. Cree que ha sido excesivamente lento y permisivo y no están dispuestos a permitir un primer semestre de año contemplativo.

“O pones orden ya o lo ponemos nosotros”, dicen que es el mensaje que le ha lanzado en repetidas ocasiones Rajoy al Gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez y no precisamente de manera soterrada. Ya la propia Soraya Sáenz de Santamaría criticó con dureza al banco central el pasado 5 de octubre, al que tildó de simple “comentarista”, insistiendo en el “saneamiento real” de las entidades financieras. En el discurso de investidura de Rajoy, lo más llamativo fue el nuevo ataque hacia el organismo.

El presidente insistió en un “cambio del sistema de supervisión y regulación del Banco de España, que lo agilice y tecnifique, evitando las indecisiones y bloqueos que lo han caracterizado”. Unas palabras que causaron hondo malestar en la inspección, ya que consideran que no son deficiencias técnicas las que han impedido que se tomaran las medidas apropiadas en tiempo y forma.

La revisión de precios de la cartera inmobiliaria forzaría un nuevo proceso de provisiones por parte de la banca que muy pocas entidades estarían capacitadas para afrontar. Además de las tres o cuatro grandes, apenas alguna mediana más podría afrontar esos recortes inmobiliarios. Muchas se verían obligadas a aflorar pérdidas, solicitando ayudas al FROB para que les supliese del capital necesario.

Si ese proceso ocurriera, el Ejecutivo tendría toda la capacidad del mundo para promover una segunda oleada de fusiones, que reorganizara al sector financiero, una de las grandes prioridades de Rajoy, señalada casi con tanta insistencia como el control del déficit.

Así han interpretado en las grandes entidades bancarias esos deseos del nuevo Ejecutivo por hacer aflorar cuanto antes las pérdidas ocultas y actualizar los balances lo máximo posible a precios de mercado. Con esta medida se podrá comprobar realmente qué entidades son viables por si solas y cuáles no.


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