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Rajoy cumple con las inmobiliarias pero no despeja todas las dudas

Entre sus primeras medidas de corte económico, el nuevo Ejecutivo introdujo dos que afectan directamente al sector inmobiliario. En primer lugar, la recuperación de la deducción por compra de vivienda que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero había dado por concluido en 2010 (con el fin de estimular la adquisición de nuevas casas en la segunda mitad de aquel año).

Entre sus primeras medidas de corte económico, el nuevo Ejecutivo introdujo dos que afectan directamente al sector inmobiliario. En primer lugar, la recuperación de la deducción por compra de vivienda que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero había dado por concluido en 2010 (con el fin de estimular la adquisición de nuevas casas en la segunda mitad de aquel año).

La medida resultó del todo infructuosa por lo que el lobby inmobiliario insistió en que debería recuperarse la deducción, algo que el equipo económico del Partido Popular había adelantado y que, finalmente, se llevará a efecto.

Otra de las medidas aplaudidas desde las empresas del ladrillo es la prórroga del recorte del IVA (del 8% al 4%) para la compra de nueva vivienda que determinó el Gobierno Zapatero el pasado verano aunque sólo con vigencia hasta el próximo 31 de diciembre.

La voluntad del nuevo Ejecutivo es prolongar dicha medida para tratar de estimular, sobre todo, la reducción del stock de pisos, uno de los grandes problemas que tiene en vilo tanto al sector inmobiliario como al financiero, que ha tenido que “comerse” gran parte de ese lote de viviendas sin vender.

La valoración, el caballo de batalla

Sin embargo, las dudas se ciernen sobre la valoración de los activos. El lobby inmobiliario pide al Gobierno que no se aplique aún la medida de considerar los activos a valor real porque supondría el fin para un buen número de empresas del sector que cuenta en su cartera con abundante suelo, cuyo valor es muy complicado de determinar dadas las escasísimas operaciones que han logrado cerrarse a lo largo de los años de la crisis.

En este sentido, el reto que se ha propuesto el equipo económico de Rajoy y la nueva ministra de Fomento, Ana Pastor, es reducir de forma drástica el stock de viviendas terminadas sin vender, que algunos expertos calculan en más 750.000 pisos.

El problema es que aproximadamente la mitad de ellos no cuentan con ningún atractivo porque pertenecen a promociones que se iniciaron en pleno boom del sector, cuando el crédito fluía con extremada facilidad. Por estos pisos, muchos de ellos en zonas rurales o de costa, no hay interesados ni siquiera con las notables reducciones de precios que se han aplicado en numerosos casos. “La mitad de los pisos son directamente invendibles, ni siquiera regalados encontrarían interesados”, señala un veterano empresario del sector, dedicado en la actualidad a la promoción de vivienda.

De esta forma, el sector se encuentra aun lejos de disipar todas las dudas que se ciernen en torno a su futuro. De hecho, algunos expertos incluso ya han asegurado que las primeras medidas que pondrá en marcha provocarán que los precios de los pisos vuelven a subir e interrumpan de esa forma el lento ajuste que estaban llevando a cabo.


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