Nacional

Sáenz de Santamaría incrementa su cuota de poder y crea un grupo de leales

Soraya Sáenz de Santamaría tiene poder y lo ejerce. Ya lo hacía en su calidad de portavoz del Grupo Parlamentario Popular durante la pasada legislatura y lo ha reforzado en el proceso de traspaso con el Gobierno socialista, ya en funciones. Cuando Mariano Rajoy le hizo el encargo --parece que apenas una hora antes de comunicarlo en el comité ejecutivo del partido del día 21 de noviembre-- la vallisoletana volvió a activar en torno suyo al equipo que organizó en el Congreso de los Diputados, formado en su gran mayoría por gente joven, que, a pesar de su preparación, levantó reticencias entre los más veteranos de los escaños de la Carrera de San Jerónimo. A ese equipo se han ido sumando, de forma puntual, algunos "genoveses".

El equipo de la más que probable futura vicepresidenta política del Gobierno, ha alcanzado un perfil propio y muchos de ellos pueden estar llamados a ocupar segundos y hasta primeros escalones de la nueva administración popular. Han formado una especie clan hasta el punto de que todos responden como uno solo a las condiciones impuestas por la jefa, entre ellas, la máxima de la absoluta discreción sobre su trabajo de las dos últimas semanas. Lo poco que se ha ido sabiendo sobre el proceso de traspaso de poder ha sido con cuentagotas, muchas veces gracias al ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, el interlocutor principal de Sáenz de Santamaría.

A la primera reunión del traspaso de poderes, con foto incluida, acudió Sáenz de Santamaría con el secretario general del Grupo Popular, José Luis Ayllón, y con el secretario de Economía y Empleo del partido, Álvaro Nadal. Conforme las reuniones se iban sectorializando, los acompañantes variaban. En la segunda cita, Ayllón fue sustituído por la diputada onubense Fátima Báñez, miembro de la dirección del Grupo y una de las personas más conocedoras de las cuestiones laborales. De hecho, fue uno de los nombres que pronunció Rajoy el pasado miércoles cuando el líder de Comisiones Obreras, Ignacio Fernández Toxo, le inquirió acerca de quiénes iban a ser sus interlocutores hasta la formación de Gobierno. Rajoy también citó a Tomás Burgos, experto, en su caso, en el Pacto de Toledo.

Lista de nombres

Alfonso Alonso --que fuera alcalde de Vitoria y que llevaba en el Grupo los asuntos sociales--, Santiago Cervera --el gran experto del Grupo en Sanidad--, José María Lasalle --el hombre de la cultura--, Andrés Ayala --el conocedor de infraestructuras--, Carlos Floriano --para los temas de medio ambiente-- y Arturo García Tizón --el único veterano entre tanto joven-- son algunos de los dirigentes del PP que se han ido sumando al proceso de transferencia de poder. A ese grupo parecía haberse sumado también el director de Presidencia del PP, Jorge Moragas, para el traspaso de Defensa. Enfrente han tenido a los secretarios de Estado y subsecretarios generales técnicos de cada Ministerio en reuniones que siempre han tenido lugar en el edificio de Presidencia.

El clima de las citas ha sido bueno salvo algunos acaloramientos protagonizados por uno de los interlocutores populares, sin consecuencias. La disponibilidad de Moncloa ha sido máxima a cambio de pedir que el PP no esté todo el día rumiando el mensaje de la herencia recibida. De hecho, este fin de semana los populares esperaban tener el grueso de la información que han ido reclamando de los distintos Ministerios: ejecución presupuestaria, órdenes ministeriales, planes en ejecución... Uno de los capítulos en los que ya había trabajado previamente Sáenz de Santamaría con el portavoz popular en el Senado, Pío García Escudero, era en el organigrama de la Administración y de las empresas y entes públicos, de los que también han pedido datos.

En el PP hay quien piensa que el equipo de traspaso de poder debiera haber sido mucho más potente. Sin cuestionar la figura de Sáenz de Santamaría, creen que ésta podría haber ido acompañada de personas de mayor peso político, poniendo como ejemplo a María Dolores de Cospedal y a Alberto Ruiz-Gallardón. Imposible. Porque precisamente uno de los objetivos de Rajoy es que de la composición de ese equipo nadie pudiera colegir que se ha señalado a algún futuro ministro. Si se ha pasado ocho años sin Gobierno en la sombra, como, en cambio, sí hizo José María Aznar, no va a empezar a hacerlo ahora.


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