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Los ídolos caídos de los hedge funds: la crisis acaba con la mayor historia de lujo y glamour

 ¿Alguien sabe por dónde para Andrés Piedrahita? ¿Qué hace Arpad Bousson? ¿Y las megaestrellas de Vega?... Hace apenas un lustro eran lo más rutilante de la escena financiera. Ganaban más dinero que nadie, eran los más listos, gozaban del mayor lujo jamás pensado e incluso pasaban a primera línea del cotilleo social y la prensa rosa. Ahí estaban los nombres de Kyril de Bulgaria, Philippe Junot o el citado Arpad Bousson, que estuvo casado primero con Elle McPerson, antes sostuvo un affaire con Farrah Fawcett y después con Uma Thurman. Su inestable relación con esta última se asemeja bastante al estado de su industria, que antaño era lo más top.

La crisis se ha llevado por delante todo el glamour y la lluvia de dinero incesante. Uno de los grandes causantes del declive de esta sofisticada industria, Bernard Madoff, fue el máximo exponente de ese crecimiento exponencial en riqueza y reconocimiento. Era “un tipo por el que presidentes de grandes bancos dejaban con la palabra en la boca a quien fuera y se dirigían hacia él en saraos, para que se dignara saludarles”, comenta un consejero de un pequeño banco de inversión. En aquellos tiempos (mitad de la pasada década), ser cliente de Madoff ya era un éxito, “pero si te reconocía en un evento social, el placer se elevaba al paroxismo”.

La fuente señala que “al colombiano (Piedrahita, representante en España de Madoff) lo tuvimos hasta cuatro veces en nuestras oficinas, pero no invertí porque ¿cómo voy a tomar posiciones en un fondo que gana siempre un 12%, pase lo que pase, y no ofrece la menor información sobre su cartera? Eso sólo se logra con artimañas”, comenta el experto.

Sin duda, otro factor de peso para que no le atrapara la caída de Madoff fue el carácter extremadamente selectivo de la entidad. Ese fondo tenía lista de espera, como los clubes más elitistas, y no admitía pequeños importes de entrada. Semejantes barreras de entrada acrecentaron el mito. Quien estaba en Madoff podía sentirse un VIP con todas la de la ley. 

Borrado del mapa

Piedrahita, famoso por su mansión de Madrid, sus fiestas y sus relaciones y en definitiva, su tren de vida, espera un juicio ahora en EE UU que no llega nunca. Inteligentemente se ha borrado de la circulación; “se lo ha tragado la tierra” dicen en el sector. “Con la de enemigos que se creó, no me extraña”. El final de Madoff es conocido por todos, con misteriosa muerte de su hijo por medio.

En los tiempos de glamour y lujo también se podía ver a Philipe Junot, ex marido de Carolina de Mónaco y conocido en otros tiempos por ser un bon vivant, como uno de los fundadores de Access International Advisors Group (AIA), entidad que fue muy perjudicada precisamente por Madoff. En Madrid se le pudo ver en alguna jornada de hedge funds, con su cartelito identificativo en la solapa del traje, asistiendo a ponencias sobre el sector y participando en las rondas de encuentro comercial. Hoy, tampoco se conoce nada sobre su labor financiera. Su anterior compañía no figura en buscadores y su página web está caída.

En España también hubo mucho de esto, en unos tiempos que se fueron para, aparentemente, no volver. No en vano, en La Moraleja estaba el chalet donde Rahvinder Mehra, Jesús Saá y Emilio Botín jr lograron crear una gestora hedge que fue la mayor de Europa, con más de 10.000 millones de euros bajo gestión.

No hace falta recordar el episodio de Mehra y Carlos Arenillas, almorzando en Zalacaín, en el que el primero le insistía al segundo que se diera prisa en registrar en la CNMV la gestora. La factura del ágape rondó los 1.500 euros, merced a una botella de vino y otra de coñac francés con unos precios que escapan a casi todos los mortales. Se montó un enorme escándalo por aquello.

Preciso es recordar, sin embargo, que Botín jr se había marchado antes de este vendaval y, por supuesto, antes del declive de la industria. Toda una demostración de olfato, inteligencia y prudencia que muy pocos logran mostrar, no sólo en la gestión sino en la vida misma.

Los bancos se contagiaron

Los grandes bancos no fueron ajenos a esta fiebre, pero entraron tarde y mal. BBVA, que tenía una participación en BBVA & Partners, en la que había profesionales de la gestión respetados como León Bartolomé, integró Vega en su estructura Próxima Alfa, cuando la súper gestora ya hacía aguas.

La historia salió mal. En la entidad que preside Francisco González se reunieron viejos amigos que habían trabajado anteriormente en el Santander o Argentaria (José Barreiro, Didac Artés, los propios de Vega) pero el mercado no acompañó y Madoff dio la puntilla.

Ahora, los ex de Vega se dedican a gestionar su patrimonio y no se les ve por ningún lado, mientras Didac Artés, antaño exitoso gestor de tesorería, vive como consultor independiente, es decir, retirado de las grandes firmas. Santander también sufrió un montón de pérdidas por culpa de Madoff, a través de su división Optimal. 

Hay más nombres que antaño figuraron de manera estelar en España. Mónica Vidal, por ejemlpo, fue un fichaje rutilante de Nmas1 para su división de gestión alternativa, a la que durante una temporada se podía ver impartiendo conferencias y seminarios sobre hedge funds. Pero ya ni existe dicha división ni ella está en España. Cristóbal Thomas de Carranza, antaño existoso gestor de Fonditel, fundó su propia firma Valorica en el peor momento. Después de un buen arranque, también sucumbió y se vio obligado a cerrar su entidad. De momento, permanece también alejado de la industria.

¿Qué decir  Kyril Saxe-Coburg; Kyril de Bulgaria, quien operaba como director comercial de GLG Partners? Hace pocos años se le podía ver fácilmente por Madrid, colocando fondos a diestro y siniestro. Se trata de "un tipo muy capaz y preparado", que efectuaba él solo la visita sin ningún tipo de ceremonias y "explicaba sus productos a la perfección", señalan en dos entidades. Pero ya no se le ve apenas por la capital española. Su entidad fue comprada por MAN y continúa operativa, aunque haciendo mucho menos ruido.

Arpad Busson, cuya firma European Investment Group o EIM Group también tuvo la etiqueta de la más rentable y mayor de Europa. Sus romances y su fortuna le convirtieron en un icono del saber vivir y el triunfo. Le declararon la séptima persona más deseable en una fiesta en Reino Unido, por delante incluso que sus parejas. Pero su gestora hace mucho menos ruido. A él se le pudo ver en la boda de Guillermo y Kate Middelton, pero solo.   

Casos de éxito¿Todo han sido casos de fracasos? No todos. En España se cita siempre el ejemplo de Cygnus Asset Management, una entidad fundada por Juan Cruz y Luis Amusátegui, que continúa. Nunca han hecho más ruido de la cuenta y continúan su andadura en Madrid, con unos 400 millones de dólares bajo gestión. Cruz era también gestor de la tesorería de Argentaria o el Santander, como los citados anteriormente. Es un tipo serio de trato, meticuloso, un enamorado del low profile

Equiparar supervivencia a éxito no es algo descaminado en esta industria. En cualquier caso, en Cygnus señalan dos factores como claves de esto. En primer lugar, que su base de clientes es internacional, no española. En segundo, que cuando no han logrado buenos retornos, al menos han defendido el patrimonio. Probablemente, un hedge gana más atractivo cuando logra evitar las caídas que cuando obtiene retornos exuberantes en entornos alcistas. Y conviene no descartar el hecho de que el equipo fundacional continúa al pie del cañón. Cuando empiezan las fugas en una entidad de gestión alternativa, mala señal.

¿Qué le ha ocurrido a este sector, cuyos dueños participaron de un cuento de auténtico ensueño en muchos casos? “El cliente final, al menos en España, ha desaparecido”, indica un director de inversiones de una pequeña boutique financiera. Así, “ha habido una gran purga, que no necesariamente tiene que ser negativa. Han desaparecido los conseguidores, que fueron principalmente quienes se beneficiaron de esa etapa de lujo, glamour y aviones privados. No sabían ni lo que vendían, aunque estrujaron hasta el límite un entorno favorable; dejando al margen Madoff, que fue directamente una estafa. Entre eso y la crisis, llegó esta enorme barrida. Si ahora quedan sólo unos cuantos profesionales de verdad, será una buena cosa, porque la industria de gestión alternativa, ni ha desaparecido del todo ni ha dejado de tener sentido si se emplea de manera adecuada”.


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