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La periodista Pilar Urbano sobre el Rey Juan Carlos: “A pesar de todo, lo lloraremos”

Comenzó a ejercer el periodismo, dice ella, a los 17 años. Hoy tiene 71. Pilar Urbano (Valencia, 1940), autora de La reina muy de cerca (2008) -un libro que produjo la intervención de la Casa Real para aclarar cosas que ahí se decían-, presenta ahora El precio del trono (Planeta, 2011), en el quenarra el proceso histórico y político de Juan Carlos I de Borbón para suceder a Franco y poner en marcha la Monarquía.

Con el epígrafe “Ni con el Rey. Ni contra el Rey”, Urbano ha escrito un libro cuya contraportada promete revelaciones, aunque en la conversación su autora hace todo lo contrario. No se moja. Da rodeos, fuerza las repuestas y rehúye preguntas de actualidad mientras afirma, tajantemente, que “éste no es un libro palaciego”. Ella –dice- no ha hecho llegar si quiera las galeradas a Casa Real. No esta vez.

“No he enviado nada, si se ha enviado fue sin contar conmigo. Además, este libro es como su título: Ni con el Rey, ni contra el Rey. Es un libro que he hecho con mis pistolas, con mis recursos, con mi tiempo. Tiene una objetividad mineral, fría, distante, como si estuviese hablando de un rey del siglo XII”.

El caso es que ni Juan Carlos reinó en el siglo XII ni es posible distanciarse de una historia que ocurrió hace menos de 40 años. En ese sentido, Pilar Urbano desarrolla una larga narración histórica de la que ha dicho, y repite en esta ocasión también: “Juan Carlos ha tenido que pagar un precio muy alto por el trono: tuvo que someterse a Franco, puentear a su padre y doblegarse a Washington".

Además de narrar capítulos de la historia española como el golpe de Estado que lleva a Franco al poder, el supuesto pacto del Caudillo con Hitler o el interés de Club de Bildelberg por colocar a Juan Carlos de Borbón al frente de España, Pilar Urbano construye una especie de teoría de la conspiración en el caso del asesinato de Luis Carrero Blanco, a partir de las pruebas que encontró en su investigación. Según narra la periodista en su libro, la CIA entró en contacto con ETA a través del PNV, justamente para eliminar una figura políticamente incómoda.

Carrero Blanco se oponía a la entrada de España en la OTAN, se oponía al tema de las base militares de EEUU, se oponía a la utilización de las bases para repostar los aviones en la guerra del Yom Kipur, y luego, por otra parte, estaba dispuesto a separarse de ese bloque armamentístico y diseñar su propio arsenal nuclear, su bomba atómica. Era tirar por otro camino, no en contra pero sí al margen de Estados Unidos.Eso se hacía muy incómodo”, afirma la autora.

A lo largo de 1200 páginas donde aporta documentos, fotografías, informes desclasificados de la CIA, Urbano pretende retratar también al Juan Carlos que desde muy joven fue separado de su familia para reinar. “Es un hombre que se hace a sí mismo, vive en una soledad muy dividida. Vive entre dos cortes, la de Franco y la de Don Juan, y siempre y en la línea del medio.Es un hombre que ha tenido que ejercitarse en la paciencia y en la templanza. Eso requiere de una seguridad en sí mismo que nadie se la ha dado, al contrario, intentaban minársela”.

A la pregunta sobre el precio del trono, sobre cuán amortizada puede estar la monarquía en las bases de la democracia y los afectos de los ciudadanos, Pilar Urbano, aunque yéndose por las ramas, responde: “A veces su labor es más apreciada en el exterior que en España, porque lo suyo no tenía que saberse, la mano del rey no se puede ver. Hay muchos acuerdos bélicos, comerciales y políticos que se han hecho gracias a él. Lo que ocurre es que un Rey no puede estar pasando factura de lo que hace”.

Incluso, en lo que al funcionamiento y la puesta en marcha de la democracia se refiere, el Rey Juan Carlos, según Urbano, es el responsable mayor de muchas cosas. “Hay una serie de instituciones que patrocina Juan Carlos, entre ellos el consenso. Muy reciente en el trono, deshizo un golpe de Estado. Lo hubiese armado quien lo hubiese armado. Y no voy a decir más… Lo lloraremos, ya verá. A pesar de todo lo que digan, lo lloraremos. La gente se tirará de los crespones… Aquel hombre enorme, gordo, feo, campechano… ¿Por qué no te callas?... quién puede decir eso hoy en día”.

“Júrame que no fue a propósito”

Un episodio de la vida del Rey que narra Pilar Urbano es la muerte accidental de su hermano Alfonsito mientras jugaban con una pistola. El hecho ocurrió en Villa Giralda (Portugal), en marzo de 1956. El entonces príncipe y cadete disfrutaba de unos días de permiso de la Semana Santa cuando su hermano menor entró a su habitación e insistió, una y otra vez, para que jugasen con la pistola Long Automatic Star, calibre 22, que le había regalado Javier Travesedo, “su compañero y padre académico en la General de Zaragoza”.

“ Por dar más verismo al juego apretó el gatillo. Esperaba que el disparador cediese blando al estar vacía la recámara. Pero no. Notó que el dedo índice combado vencía la resistencia del muelle… ¡Había una bala! Y el proyectil se desplazaba ya por el ánima del cañón. Milésima de segundo. Demasiado tarde. Alfosito se desplomó fulminado”, escribe la periodista, quien unas líneas más adelante reproduce las palabras de Don Juan a su hijo durante el velatorio de Alfonsito: “¡Júrame que no lo has hecho a propósito! Esas palabras se le clavaron a Juan Carloscomo una cuchillada”.

Lo que parecería una escena escrita con licencias narrativas es, según aclara Pilar Urbano, una reconstrucción a partir de la consulta de los testimonios que sobre ese hecho dieron el confesor del Rey Juan Carlos, Bartolomé Lloréns (incluido en el libro Yo, María de Borbón), así como Sabino Fernández de Campo en conversaciones con Urbano. A eso testimonios se suman muchas otras fuentes documentales glosadas en las 200 páginas de apéndices y referencias.

“Júrame que no lo has hecho a propósito es una frase que marcará a Juan Carlos. Al momento de ser su prometida, ya Sofía se da cuenta de que esa frase está rajándolo por dentro. En el año 1959, en un encuentro que tienen ambos, Juan Carlos le cuenta esto  a Sofía, y muchas otras cosas. Esa frase se la cuenta también a un amigo y mucho más tarde a Sabino Fernández, el jefe de la Casa Real.Más que en su memoria, esa frase permaneció en su conciencia. Por eso lo he escrito así, por testigos que me contaron que fue así”.


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