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La victoria del PP precipitará dimisiones entre las primeras filas de las energéticas

La victoria del PP y el cambio político en España coloca de nuevo en el punto de mira el posible cambio de los principales gestores energéticos próximos al partido socialista. En algunas compañías, no hay duda, el Estado tiene potestad para ejecutar el cambio por su posición de control, como en REE; pero en otras, pese a no tener esta potestad, se encargará de forzar el cambio mediante presiones políticas, debido al carácter estratégico de la compañía y las actividades reguladas que desempeñan.

La victoria del PP y el cambio político en España coloca de nuevo en el punto de mira el posible cambio de los principales gestores energéticos próximos al partido socialista. En algunas compañías, no hay duda, el Estado tiene potestad para ejecutar el cambio por su posición de control, como en REE; pero en otras, pese a no tener esta potestad, se encargará de forzar el cambio mediante presiones políticas, debido al carácter estratégico de la compañía y las actividades reguladas que desempeñan.

Un ejemplo, que está en boca de algunos círculos financieros extranjeros, es Enagás, donde el Estado, a través de la SEPI, sólo controla el 5% (un 15% son de cajas de ahorros y otro 5% de Oman). Pero las presiones del PP  impulsarán cambios en la presidencia de esta empresa privada encargada del transporte y almacenamiento del gas natural en España, según explican a Vozpópuli fuentes financieras.

Más tarde o más temprano, lo cierto es que los diferentes gobiernos prefieren siempre colocar a un gestor de su confianza tratándose de una compañía cuyos ingresos dependen de los peajes que cobra a terceros y que fija la Administración. Además Enagás debe trabajar estrechamente con el Gobierno, para avanzar con Francia en el impulso de las interconexiones gasistas.

El escenario que se baraja en algunas entidades financieras recuerda mucho a las presiones que forzaron la dimisión del anterior presidente de Enagás, Antonio Adalid. Éste llegó a Enagás con el apoyo de Alfonso Cortina, ex presidente de Repsol (accionista de Gas Natural), en 2002 a propuesta del PP, pero se vio obligado a cesar en enero de 2007. Antonio Llardén, hombre del PSC y ex directivo de Gas Natural, le sustituyó.

Precisamente y recordando el pasado, en algunos círculos empresariales también se habla de que la propia Repsol sufriría un movimiento en este sentido. Cortina se vio obligado a dejar paso al actual presidente, Antonio Brufau, siete mesesdespués de que el PSOE ganara las elecciones de 2004. En su filial gasista, Gas Natural Fenosa, su consejero delegado también está en el punto de mira. Rafael Villaseca es un hombre de la confiaza de José Luis Rodríguez Zapatero.

El caso de REE es más claro e inmediato. Su presidente Luis Atienza (ex ministro de Agricultura en el último gobierno de Felipe González) que entró en julio de 2004 con el PSOE recién llegado al Gobierno, tiene los días contados. El Estado cuenta con una posición de control con el 20% del capital -el 80% restante es free float-.


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