Nacional

Amaiur toma el liderazgo del voto nacionalista iniciado por Bildu en las autonómicas

La coalición Amaiur (Bildu y Aralar) ha desplazado la hegemonía nacionalista del PNV en la primera votación en el País Vasco sin la amenaza de ETA ni incidentes causados por sus 'cachorros'. Con 7 diputados, Amaiur se ha convertido en el gran referente de la sensibilidad política vasca, quedándose al borde de tener su propio grupo parlamentario en el Congreso de los Diputados. Amaiur superó los 330.000 votos entre las urnas del País Vasco y de Navarra. Precisamente, en la comunidad foral consiguió su séptimo representante en la Cámara Baja.

Esos siete escaños de Amaiur significan el retorno de representantes de la izquierda abertzale a las Cortes, principalmente al Congreso de los Diputados, algo que no sucedía desde 1996 en que sacaron dos diputados en la Cámara Baja. Bildu, legalizado por el Tribunal Constitucional el pasado 5 de mayo, con 6 votos a favor frente a 5 en contra de los representantes de esta institucional, ya dio prueba de su fuerza política en las pasadas elecciones municipales y autonómicas.

En esos comicios, Bildu obtuvo 313.231 votos (1,39%) y 1.138 concejales, logrando a su vez 88 ayuntamientos con mayoría absoluta y 25 con mayoría relativa. Por comunidades, en el País Vasco se convirtió en la primera fuerza política por concejales, 953, y la segunda por votos, 276.134 (25,45%); igualmente logró 74 alcaldías con mayoría absoluta y 22 mayorías relativas. En Navarra obtuvo 37.017 votos (11,63%) y 184 concejales, siendo la tercera fuerza política en ambos aspectos en la comunidad foral; estos resultados se tradujeron en 14 mayorías absolutas y 3 relativas. Por último, en Castilla y León obtuvo un concejal en la localidad burgalesa de Condado de Treviño.

Sus mejores resultados los logró en Guipúzcoa, donde obtuvo 119.537 votos (34,60%), 441 concejales, 43 mayorías absolutas y 13 relativas (de un total de 88 municipios en la provincia); contando mayorías absolutas y relativas, los resultados se tradujeron en ser la fuerza más votada en el 63,60% de los municipios guipuzcoanos, destacando la victoria por mayoría relativa en San Sebastián. Con estos resultados Bildu superó los mejores resultados obtenidos por una formación de izquierda abertzale en unas elecciones municipales, marcado hasta la fecha por Euskal Herritarrok en las de 1999.

En las elecciones del 20-N, Amaiur fue en la línea de los sufragios de las votaciones municipales y autonómicas. En Guipúzcoa, la coalición abertzale consiguió casi el 35% de los votos, traduciéndose en 3 diputados. En Álava, fue la tercera fuera más votada (19,11%) tras PP (27,17%) y PSOE (23,44%). Lo mismo sucede en Bizkaia. Amaiur obtiene el 19,21% de los sufragios, por detrás de PNV (32,62%) y PSE (21,37%). En Navarra amarró su último representante, tras UPN-PP (38%) y PP (22%)

"La ciudadanía ha hablado y ha apostado por la soberanía", aseguraba la cabeza de lista de Amaiur al Congreso por Gipuzkoa, Maite Aristegi. "Las instituciones de Madrid no son las nuestras", incidía Aristegi en sus primeras reacciones a los datos.

PNV no puede mantener el liderazgo nacionalistaPese a que durante buena parte del escrutinio PNV mantenía ser la primera fuerza política en el País Vasco, los resultados definitivos relegaron a esta formación a las segunda plaza. Con cinco diputados, el partido nacionalista tendrá finalmente grupo parlamentario propio. En los primeros resultados de los sondeos, el PNV se quedaba en las puertas de esos cinco diputados.Con este triunfo histórico, Amaiur no sólo al PNV, sino a los dos grandes partidos generalistas. El PSOE no pudo frenar en el País Vasco la sangría de votos del resto de España. Frente a los 9 escaños de las elecciones del 2008, los socialistas se han quedado únicamente en 4. Por su parte, PP mantiene los 3 representantes de los últimos comicios generales.

El resultado de ayer ha de servir para dilucidar la hegemonía en la familia nacionalista entre el PNV, que se dispone a reelegir a comienzos de enero próximo a Iñigo Urkullu como presidente, y Amaiur. La coalición se institucionaliza como la voz de la izquierda abertzale, que llevará a las Cortes su mensaje de independencia, a la espera de que el Tribunal Constitucional decida sobre la legalización de Sortu.

El triunfo del PP deja muy reducida la capacidad de influencia peneuvista en el Parlamento central, tras una legislatura, sobre todo en su último tramo, en la que el PNV convirtió la agónica debilidad de José Luis Rodríguez Zapatero en su mejor baza de poder —y de desgaste del lehendakari— tras su salida de Ajuria Enea en 2009 y la pérdida de dos de las tres Diputaciones después de las elecciones forales de mayo.

Las elecciones sirven además como pórtico de las autonómicas previstas para 2013. Tras el desastre del PSE en las municipales y forales del 22-M, los resultados van a marcar el juego político de Patxi López tanto como lehendakari —y su relación con su socio preferente, el PP, ayer reforzado— como en su hipotético futuro a escala nacional, que en ningún caso entraría en la ecuación en su caso antes de ese año.

El resultado del PP afianza la política de giro al centro que abandera Antonio Basagoiti desde que se hizo con las riendas del partido en julio de 2009 tras la convulsa marcha de María San Gil y refuerza el papel y la voz de los populares vascos en Génova y de cara a la gestión del proceso abierto por el cese definitvo del terrorismo.


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