Nacional

El PP teme que Rajoy se vea penalizado por la crisis antes de llegar a La Moncloa

El portavoz del Gobierno, José Blanco, reivindicó este viernes la potestad de Zapatero para fijar la disolución de las Cortes y la constitución de las nuevas Cámaras según su criterio. Y así lo ha hecho en el real decreto publicado por el BOE el pasado 27 de septiembre, donde se reserva para el 13 de diciembre la reunión constitutiva del Congreso y el Senado. A partir de este domingo empieza a correr, pues, un atropellado calendario para los intereses del país que pasa por la visita del futuro presidente del Congreso a Zarzuela para comunicar al Rey la formación de las nuevas Cortes, la aburrida apertura de consultas del monarca con los grupos parlamentarios, su propuesta de presidente del Gobierno, el debate de investidura, el nombramiento del nuevo Gabinete y, por último, su toma de posesión. Este rosario interminable de trámites conduce al 23 de diciembre, víspera de Nochebuena, que será cuando Rajoy, si gana las elecciones del domingo, estará en condiciones de tomar sus primeras decisiones como presidente.

La pregunta que se hace el equipo de Rajoy es obvia: ¿Puede permanecer este país un mes sin tomar nuevas medidas económicas para calmar a los mercados? La respuesta del Gobierno es positiva. De hecho, Blanco ha dicho que no prevé la adopción en este paréntesis de ninguna iniciativa urgente que tenga que ser consultada con el PP.

El problema añadido es que la ley de Gobierno de 1997 tampoco faculta al Ejecutivo en funciones para aprobar medidas relevantes. En este periodo, el presidente no podrá presentar proyectos de ley al Congreso, entre otras razones, porque las delegaciones legislativas otorgadas a las Cortes quedan en suspenso durante todo el tiempo en que el Gobierno está en funciones como consecuencia de la celebración de las elecciones generales.

“Estamos convencidos de que este calendario ha sido pensado para que el nuevo Gobierno tome posesión ya penalizado. Este calendario es la última gran frivolidad de Zapatero, porque el Consejo de Ministros lleva desaparecido desde julio, fecha en la que se debieron convocar las elecciones”, señalan fuentes del PP.

Aunque Mariano Rajoy ya ha recibido hace tiempo garantías por parte de Zapatero de que el traspaso de poderes se guiará por los cauces tradicionales, en el PP se teme que su líder tenga que retratarse por anticipado en el supuesto de que la situación de los mercados empeore y sea necesario pactar medidas urgentes de choque. Mientras el discurso del líder del PP acentúa en las últimas semanas la gravedad de la coyuntura, el del Gobierno sigue anclado en un relativo desprecio a las consecuencias de la crisis. Sin ir más lejos, este viernes Elena Salgado ha menospreciado el desboque de la prima de riesgo que incide en la financiación de la deuda española y ha descartado cualquier posibilidad de pedir el rescate.

En este complejo tablero, el PP verá limitada la explotación política de la herencia recibida ya que, según considera el equipo económico de este partido, no haría sino debilitar la posición de España ante los mercados.

En Génova, 13, se prepara con esmero el discurso que Mariano Rajoy hará este domingo por la noche tras conocer los resultados electorales. Si se cumplen los pronósticos, combinará un agradecimiento a los ciudadanos por haber depositado su confianza en el PP con un llamamiento generalizado al esfuerzo y a los sacrificios colectivos para superar la crisis. Según las mismas fuentes, este mensaje incorporará también una especie de ‘carta de navegación para que los mercados perciban desde el primer momento el potente compromiso de Rajoy con la austeridad presupuestaria y las reformas económicas pendientes.


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