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Richard Koo: “España tiene que limpiar balances, expandir el gasto público y establecer control de capitales”

“Es una bocanada de aire fresco”, comentaba el pasado martes uno de los pocos economistas heterodoxos que hay en España a la salida de la conferencia de Richard C. Koo. Koo, taiwanés, experto en balances financieros y economista jefe del banco japonés Namura Research Group, impartió una lección magistral en la sede de Telefónica titulada “La crisis económica española, europea e internacional: ¿cómo evitar una década perdida?”; aunque, revisando lo que expuso, bien podía Koo haber cambiado aquel rótulo por este otro: “Ajustes, austeridad, contención: cómo Occidente cava su propia tumba”.

El autor de The Holy Grail of Macroeconomics, Lessons from Japan's Great Recession (El santo grial de la macroeconomía, lecciones de la gran recesión japonesa) se exprimió sin rodeos: hay que "aumentar los estímulos fiscales hasta que se reparen los daños en los deteriorados balances del sector privado"; es decir, la idea de poner diques al gasto público y al endeudamiento –algo que defienden Alfredo Pérez Rubalcaba, Mariano Rajoy y, que se sepa, todos los líderes de la UE- es fatal para los tiempos que corren.

De hecho, opinó que el Tratado de Maastricht “es defectuoso, porque presuponía que los balances iban a estar siempre limpios”. No en vano, uno de los asistentes que se deleitaban con el orador era el secretario general de UGT, Cándido Méndez.

Richard Koo, en su libro Balance Sheet Recession (Recesión de Balances), defiende que el origen de la crisis actual se encuentra en los elevados niveles de sobreendeudamiento privado de la mayor parte de las principales economías desarrolladas (Estados Unidos, Reino Unido, Irlanda, España,…) de manera que cuando el colateral que “apoya” esos niveles de deuda colapsa, se inicia una crisis de balance. Las empresas disminuyen sus proyectos de inversión y las familias reducen su consumo privado, con el objetivo de reponer sus balances. Como consecuencia se produce una recesión económica.

Balances deteriorados

Esta explicación esconde el problema real de la economía española: el endeudamiento del sector privado. La suma de la deuda de las sociedades no financieras, sociedades financieras y familias se situaba en el 324% del PIB al final del segundo trimestre de 2011, según cálculos realizados por Vozpópuli a partir de los últimos datos de Banco de España.

¿Y cómo descontaminar los balances? Koo puntualizó que no hay soluciones milagrosas, que la salida debe llegar por imposición del sector público al sector privado. De las partes culpables, atribuyó la mayor a “accionistas y banqueros”. “Habrá que decir a los prestatarios: ‘lo siento’”, agregó, sin perder la sonrisa.

"La reducción de los déficit públicos se puede hacer cuando el sector privado está bien y toma dinero prestado”, apuntó. Pero el sector privado está mal, el dinero no corre y, si la cosa sigue igual, la crisis de Occidente se resolverá como la japonesa de finales de los años ochenta: con una depresión de aúpa que se prolongará más de la cuenta. “Si tuviéramos unos prismáticos bien grandes, veríamos lo que le ocurrió a Japón hace 15 años”, enfatizó.

Para demostrarlo, Koo, fajado no solo en la crisis japonesa, sino también en la latinoamericana de principios de los ochenta, llegó provisto de un PowerPoint con medio centenar de gráficos. Con ellos comparó la actual tormenta financiera con la nipona: el mercado de vivienda estadounidense cae al mismo ritmo, al igual que el índice de precios; en ambos casos, los recortes de los tipos de interés no han aumentado el empleo; la producción industrial europea –excepto Alemania- está por los suelos; ni en Europa ni en Norteamérica la drástica inyección de liquidez ha conseguido incrementar la masa monetaria…

Crear bonos nacionales

Entonces, Richard Koo dijo lo que muchos no querían escuchar: que hace falta un control de capitales. Se le planteó que el libre mercado había traído la prosperidad a la UE, pero él replicó sin dificultad: “también ha traído la burbuja, y después el estallido”.

Koo citó el problema. La ausencia de liquidez corroe el consumo interno y ahoga cualquier atisbo de recuperación. Criticó que se haya destinado tanto dinero público a bancos que no prestan “porque el sector privado está más preocupado en mejorar sus balances que en conceder créditos”. Así pues, habría que emprender una política de estímulos global pero controlada.

Para Koo, sería de pequeña ayuda –solo pequeña- que cada Estado emitiera bonos nacionales que solo puedan adquirir los ciudadanos de ese país. Alguien le dijo: “¿Pero quién va a querer deuda española?” Y el de Nomura recuperó la sonrisa y respondió: “si tus bonos no convencen a tus propios ciudadanos, apaga y vámonos”.


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