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Arrecian las críticas en Ferraz a Rubalcaba tras el debate

En la dirección del PSOE, la intervención televisiva de Rubalcaba frente a Rajoy recordó mucho a la que hizo José Borrell en su estreno como líder de la oposición frente a José María Aznar. Corría el año 1998 y Borrell intentaba denunciar desde la tribuna del Congreso que la Seguridad Social tenía un desfase presupuestario de 640.000 millones de las antiguas pesetas. Lo hizo enredándose apasionadamente en la explicación de la diferencia entre el criterio de caja y el de devengo…y perdió el debate.

En la dirección del PSOE, la intervención televisiva de Rubalcaba frente a Rajoy recordó mucho a la que hizo José Borrell en su estreno como líder de la oposición frente a José María Aznar. Corría el año 1998 y Borrell intentaba denunciar desde la tribuna del Congreso que la Seguridad Social tenía un desfase presupuestario de 640.000 millones de las antiguas pesetas. Lo hizo enredándose apasionadamente en la explicación de la diferencia entre el criterio de caja y el de devengo…y perdió el debate.

La sesión parlamentaria quedó en la retina del grupo parlamentario socialista como algo que no se podía repetir y trece años después una experiencia parecida ha ocurrido en el plató montado por la Academia de Televisión con un protagonista, Rubalcaba, aparentemente ducho en las técnicas de comunicación. Dentro del PSOE se achaca el error al eurodiputado Enrique Guerrero, ex funcionario de La Moncloa en la etapa de Felipe González, redactor de muchos de sus discursos y ahora asesor de Rubalcaba y miembro de su comité electoral. Fue él, según fuentes seguras, quien convenció al candidato de la conveniencia de centrar su discurso en el supuesto programa oculto del PP, tarea a la que Rubalcaba se entregó con ahínco en los noventa minutos largos de debate.

La selección de propuestas contenidas en la oferta electoral del PP que eligió el asesor de Rubalcaba para intentar entrampar a Mariano Rajoy son todas de difícil comprensión para el ciudadano corriente. La primera tiene que ver con la presunción de que el Estado se hará cargo de los activos inmobiliarios que los bancos y cajas necesitan sacar de sus balances para poder respirar. La segunda, con la supuesta exclusión de las pequeñas y medianas empresas de los procesos de negociación colectiva. La tercera, con la revisión periódica del sistema de pensiones y la cuarta, con la sospecha de que el PP pretende reducir las prestaciones por desempleo. El candidato socialista sembró también las sospechas sobre las intenciones del PP de aumentar el IVA y promover una nueva ola de privatizaciones en la enseñanza y la educación.

Programa, programa, programa…Para un sector del Partido Socialista, Rubalcaba se equivocó al emplear tanto tiempo en el intento de demostrar que el PP guarda en el cajón planes ocultos que pondrá en marcha cuando llegue al Gobierno, ya que lo que los telespectadores pudieron deducir de ello es la firme convicción de que será Rajoy quien gane las elecciones después de que Rubalcaba haya tirado la toalla por anticipado.

En el PSOE se ha criticado también el protagonismo que tuvo Elena Valenciano, directora de campaña de Rubalcaba, en la llegada a los estudios montados por la Academia de Televisión, en contraste con la discreción de la directora de Comunicación del PP, Carmen Martínez Castro, acompañante de Rajoy. La primera posó para las televisiones y los fotógrafos con el candidato socialista, mientras que la segunda cedió todo el estrellato a su jefe.


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