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La banca alemana y francesa presenta los mismos males que Lehman Brothers

Los principales bancos alemanes y franceses son los más apalancados del mundo. Una variable que no se está contemplando apenas en Europa, pero que fue la que se llevó por delante a los grandes colosos financieros de EE UU y, en definitiva, la que originó la gran crisis actual. 

Los principales bancos alemanes y franceses son los más apalancados del mundo. Una variable que no se está contemplando apenas en Europa, pero que fue la que se llevó por delante a los grandes colosos financieros de EE UU y, en definitiva, la que originó la gran crisis actual. 

Al analizar al nivel de apalancamiento, el informe de estabilidad financiera de abril de 2011 del FMI, recoge como los bancos alemanes, franceses y belgas encabezan el ranking occidental, con un nivel de apalancamiento de 32 a 1, 30 a 1, y 26 a 1, respectivamente. Si nos centramos en el nivel de apalancamiento de bancos individuales, siguiendo los cálculos recientes de Hussman Funds, los más apalancados de Europa son Landesbank Berlín (53 a 1), Dexia (53 a 1), Deutsche Bank (38 a 1), y Credit Agricole (31 a 1).

Utilizando este criterio, las instituciones estadounidenses más apalancadas en 2008 eran Fannie Mae, Freddie Mac, Bear Stearns, Merrill Lynch y Lehman Brothers. Ni qué decir tiene que este criterio resultó ser un predictor bastante bueno de las instituciones que entraron en quiebra, y/o exigieron rescates como consecuencia de su insolvencia.

Los test de resistencia y los criterios de fijación del capital básico han demostrado su escasa utilidad. En el primero de ellos, en 2010, los bancos irlandeses Anglo Irish Bank, Bank of Ireland y Allied Irish Bank superaron las pruebas y poco después tuvieron que ser rescatados. En el último stress test, Dexia cumplía los requisitos, e igualmente tuvo que ser intervenido hace apenas dos semanas. 

Test poco útiles

Teniendo en cuenta los criterios que se están discutiendo estos días, los test de resistencia y los cálculos que se proponen serán de nuevo de poca utilidad, al sobrevalorarse de nuevo el capital de las entidades financieras, infravalorarse el volumen de sus activos, y no tener en cuenta el apalancamiento real de las mismas.

La discusión de todos los temas relacionados con la recapitalización de la banca europea ha puesto de manifiesto una imagen de absoluta improvisación. Por un lado, se mezclan conceptos como quita, valoración a precios de mercado, depreciación de la valoración a precios de mercado. Por otro, se fija un capital básico para situaciones normales, donde se incluyen los test de resistencia sobre la deuda pública; y otro distinto para escenarios estresados. Ya ni hablamos de lo que se denomina capital, o como se calculan los volúmenes de activos, donde, por ejemplo, al ponderar por riesgo, Dexia tenía un volumen de activos muy pequeño, y por lo tanto el mayor ratio de capital de la banca europea.

Para el caso español, además, los cálculos que se hagan nos son de poca utilidad. La banca española deberá recapitalizarse, pero por razones muy distintas, que tiene que ver con sus activos inmobiliarios. El Informe de Aristóbulo de Juan, que Voz Pópuli publicó el pasado viernes 14 de octubre, sería una propuesta en este sentido.

Para rastrear qué instituciones financieras pueden tener problemas uno debería fijarse en el nivel de apalancamiento, medido por la proporción del total de activos sobre el capital propio de la institución. Alternativamente, otra medida equivalente es la proporción de capital tangible sobre los activos totales. Cuando mayor es el apalancamiento, cualquier pequeña pérdida se comerá el capital del banco, y no solo eso, sino que detrás vendrían los bonistas.


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