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El gobierno chino arresta a morosos de préstamos irregulares a empresas para evitar revueltas

 En los últimos meses más de 90 empresarios que habían recurrido a préstamos informales han huido e incluso varios se han suicidado al no poder afrontar sus deudas en Wenzhou, la ciudad donde ha estallado el problema, también cuna del sector privado del país y zona de origen de gran parte de la población china residente en España. Tanto en los casos de estas desapariciones o de que se declaren bancarrotas para invalidar las deudas, cada vez se están produciendo más protestas en las calles y fábricas de la ciudad por parte de empleados que temen que nunca les paguen los meses de sueldo que se les deben.

En Wenzhou la costumbre ancestral de buscar préstamos privados, y no de entidades crediticias, es una práctica común, que se extiende también con mucha frecuencia a los emigrantes de la zona a otros países, como España, de manera que familiares, vecinos y conocidos se van prestando unos a otros para ayudarse a salir adelante.

Ahora, desde que Pekín estrechó su control monetario en 2010 para combatir la inflación, los préstamos privados se han disparado aún más en Wenzhou, ya que los bancos estatales, con instrucciones de prestar sólo hasta donde se lo permitan los fondos que tienen en depósito, desconfían a la hora de dar crédito a pequeñas empresas. Ante esta situación, la policía local ha empezado a detener a los empresarios que desaparecen para evitar que escapen al extranjero, ya que se cree que muchos cuentan con pasaportes de otros países.

El primer detenido ha sido Rao Dawei, propietario de una fábrica de zapatos de Wenzhou, que también es conocida como la "capital china del calzado". Rao llevaba cuatro días huido en su provincia natal de Jiangxi después de vender a la desesperada parte de su maquinaria industrial y escapar en secreto, endeudado con sus acreedores y con sus 60 empleados.

Entretanto, Zhao Hongzhu, el secretario general del Partido Comunista de China (PCCh) en la provincia oriental de Zhejiang, una de las más desarrolladas e industrializadas del país, donde se encuentra Wenzhou, ha intentado relativizar la situación. El problema no afectará al crecimiento general de la provincia, aseguró Zhao, pero el más afectado por la crisis es sobre todo el sector privado, que representa el 70 por ciento del producto interior bruto de Zhejiang y el 90 por ciento de sus puestos de empleo.

"En general, las pequeñas y medianas empresas de la provincia siguen en buen estado de salud, no ha habido un aumento pronunciado de los cierres de negocios", señaló Zhao, que se apoyó en cifras anteriores a septiembre, cuando saltaron las alarmas sobre una crisis de deuda pública de la que empezó a saberse en abril.

Zhou destacó que en los primeros tres trimestres del año se crearon 91.601 nuevos negocios en Zhejiang, un 12,3 más que en el mismo período de 2010. Según estimaciones oficiales, las deudas invalidadas hasta ahora por suicidios o bancarrotas en Wenzhou alcanzan los 10.000 millones de yuanes (1.129 millones de euros, 1.571 millones de dólares) que se debían a bancos y prestamistas informales individuales.

Según Zhao, para evitar que el problema se expanda a otras provincias por el este de China, su corazón económico, las autoridades provinciales tendrán que encontrar el modo de regular el mercado crediticio informal para encauzarlo hacia un marco de funcionamiento con garantías legales.


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