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Rubalcaba limpia de 'ugetistas' las listas electorales del PSOE

La lista de caídos en desgracia es larga, pero en el Partido Socialista se subrayan en rojo los nombres de Jesús Membrado, ex secretario general de la UGT de Aragón; de Francisco Xavier Carro, ex secretario de Organización del sindicato en Galicia; de Celestino Suárez, estrechamente vinculado a la central en Asturias, así como de Manuel de la Rocha, Juan Antonio Barrio de Penagos y de José Antonio Pérez Tapias, éstos últimos integrados en la corriente Izquierda Socialista. Se trata de diputados que o bien han sido barridos literalmente de las candidaturas o han sido colocados en puestos de muy difícil salida.

Todos ellos han sido en la legislatura que termina los portavoces más o menos oficiosos de la organización que dirige Cándido Méndez y los que han intentado orientar hacia los intereses de la UGT las principales decisiones del Grupo Parlamentario y del Gobierno, con cierto éxito antes de que Zapatero diera un giro a su política económica en mayo del año pasado. El sindicato solo contará de forma testimonial con la presencia en el Congreso de Isabel López i Chamosa, vinculada a la UGT catalana, quien apenas puso reparos al Gobierno en la negociación de la reciente reforma laboral.

El peinado se completa con la salida de la Cámara Baja de Antonio Gutiérrez, ex secretario general de Comisiones Obreras, un habitual de la indisciplina de voto en las leyes más controvertidas del mandato que ahora finaliza.

Alfredo Pérez Rubalcaba y José Blanco han diseñado un grupo parlamentario compacto y sin fisuras, sin margen para los sustos o las sorpresas, de ahí que no hayan dado la cara por los representantes del sindicato ante los aparatos regionales y provinciales del PSOE que la semana pasada remitieron a la sede federal del partido un esquema de candidaturas muy cerrado. El control del grupo en el Congreso se antoja fundamental ya que es el que mayor influencia ejercerá en el próximo congreso federal de primavera una vez que el partido ha perdido casi todo su poder regional y municipal.

El desalojo del grueso de UGT del Grupo Socialista encuentra varias explicaciones. La más primaria deriva de la falta de huecos en las candidaturas teniendo en cuenta que de los 169 diputados puede pasarse a una horquilla que las últimas encuestas sitúan entre los 115 y los 130 escaños. Sin embargo, la lectura de más calado guarda relación con las estrategias tan distintas que se abrirán paso en el PSOE y en el sindicato después del 20-N. Mientras Rubalcaba aspira a pactar con Mariano Rajoy las grandes políticas de Estado, Méndez no dará tregua al nuevo Gobierno y le plantará cara desde el primer minuto del partido, afrenta para la que el líder del PP les dice a los suyos que está preparado.


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