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Navarra puede convocar un 9-N pero solo para unirse al País Vasco

La disposición transitoria cuarta de la Constitución Española autoriza al Parlamento Foral a convocar un referéndum para que el pueblo navarro decida si se quiere unir o no al País Vasco. 

La presidenta de Navarra, Yolanda Barcina, durante el debate del Estado de la Comunidad
La presidenta de Navarra, Yolanda Barcina, durante el debate del Estado de la Comunidad Efe

Navarra es la única Comunidad española que podría convocar un referéndum para cambiar su estatus actual sin necesitar el consentimiento del Gobierno de España ya que así lo dispone la disposición transitoria cuarta de la Constitución: “En el caso de Navarra y a efectos de su incorporación al Consejo General Vasco o al régimen autonómico vasco que le sustituya, en lugar de lo que establece el artículo 143 de la Constitución, la iniciativa corresponde al órgano Foral competente, el cual adoptará su decisión por mayoría de los miembros que lo comprendan. Para la validez de dicha iniciativa será preciso, que la decisión del órgano Foral competente sea ratificada por referéndum expresamente convocado al efecto y aprobado por la mayoría de los votos válidos emitidos”.

En el referéndum de Navarra sólo se podría preguntar a los navarros si quisieran formar parte del País Vasco, nunca sobre la independencia de España

Sin embargo, este referéndum no sería similar al planteado por el presidente de Cataluña, Artur Mas, sobre la independencia. En primer lugar el navarro sería legítimo, mientras que el convocado por la Generalitat ha sido suspendido por el Tribunal Constitucional al considerarlo ilegal. Y, en segundo lugar, porque sería para consultar a los navarros si quieren unirse al País Vasco y no para separarse del resto de España.

Así lo recuerda el expresidente de Navarra Jaime Ignacio del Burgo, quien además fue uno de los impulsores y corredactores de la transitoria cuarta en el momento de su inclusión en la Carta Magna, y asegura que "en ningún caso" Navarra podría salir de España. “Se refiere exclusivamente a la integración en el País Vasco y, por tanto no permite plantear la separación de España. El hipotético referéndum no es una manifestación del derecho de autodeterminación que no reconoce la Constitución Española”, explica Del Burgo.

 ¿Cómo sería el proceso?

En caso de que se llegara a activar la cuarta de las nueve disposiciones planteadas en la Constitución Española, el encargado de plantear la consulta sería el Parlamento de Navarra y los navarros mayores de 18 años serían llamados a las urnas. Respecto a la pregunta que realizaría esta cámara, Del Burgo afirma que podría ser: “¿Aprueba la iniciativa del Parlamento de Navarra para su incorporación a la Comunidad Autónoma del País Vasco?”.

En caso de que la respuesta fuera afirmativa y la mayoría de los votos emitidos se mostraran a favor de la unión de Navarra al Consejo General del País Vasco, habrá que negociar la adaptación de la comunidad Foral al Estatuto Vasco. Una vez que se hubiera llegado a acuerdo, habría que convocar un nuevo referéndum a los navarros para que mostraran su aprobación. Tras esta segunda aprobación de los ciudadanos navarros, se produciría la unión y, en ningún caso habría vuelta atrás: la disolución de la unión no sería posible. 

Si por el contrario la iniciativa no prosperase, la transitoria cuarta prevé que sólo podrá volver a plantearse en un periodo distinto del mandato del Parlamento de Navarra y cuando haya transcurrido un plazo mínimo de cinco años.

Si se convocara el referéndum, ¿cuál podría ser su resultado?

Hasta la actualidad, ningún gobierno ha convocado una consulta de este tipo, pero distintos políticos navarros auguran que en caso de que se activase, el referéndum no prosperaría. Uno de los que sostiene este pronóstico es Del Burgo, quien indica que los nacionalistas "necesitarían obtener la mayoría absoluta en el Parlamento de Navarra y eso es muy difícil que lo consigan”. Debido a su dilatada trayectoria política, conoce muy bien las reacciones y argumentos empleados habitualmente por la izquierda nacionalista vasca y vaticina que en el supuesto caso en el que los abertzales alcanzasen la presidencia de la Diputación foral y, por ende, activaran el referendo, argumentarían que “Navarra ‘sola’ no puede sobrevivir" para persuadir a los navarros de la necesidad de unión, lo que él califica de "falacia".

Similar opinión a la de Del Burgo mantiene la presidenta del Gobierno de Navarra, Yolanda Barcina. “Sé cual es el resultado de todas las elecciones que se han realizado en Navarra, en las que el nacionalismo no ha superado el 30% de los votos”.  Sin embargo, Del Burgo y Barcina no son los únicos que opinan de este modo y también dentro de las filas nacionalistas hay quien sostiene que el referéndum no prosperaría. “La diputada de Geroa Bai, Uxue Barkos, declaró hace no mucho que intentarlo en estos momentos sería ‘un suicidio’”, recuerda Del Burgo.

Respecto a la posibilidad de que los partidos nacionalistas intenten hacer en el País Vasco una consulta similar a la soberanista catalana, la presidenta de la comunidad cree que “no lo van a hacer hasta que consigan Navarra”, lo que espera que “nunca logren”. “Necesitan legitimidad histórica, política y territorial de Navarra para ‘justificar’ esa quimera de estado vasco”, apunta. Pese a que hay voces que opinan que el referéndum triunfaría, la presidenta de Navarra nunca se ha planteado convocarlo con el fin de acallar esas voces. “Hacerlo sería considerar que Navarra, la comunidad más histórica de España, es una comunidad de segunda. Sería además una irresponsabilidad que sólo llevaría al enfrentamiento social como en Cataluña o Escocia”, indica Barcina.

La transitoria cuarta, a debate

Ante cada convocatoria de elecciones, vuelve el debate a Navarra: ¿hay que eliminarla? Y, como en todo, división de opiniones. Formaciones regionalistas como Unión del Pueblo Navarro (UPN) abogan por su derogación ante el miedo de un posible triunfo electoral de la izquierda abertzale, quienes apuestan por mantenerla e incluso aplicarla. De ahí que los partidos no nacionalistas aboguen por suprimir la disposición para que sólo tenga vigor el artículo 145 de la Constitución –“En ningún caso se admitirá la federación de distintas Comunidades Autónomas”-  mientras que la izquierda nacionalista vasca quiera la permanencia de dicha disposición bajo el pretexto de que “será lo que los navarros decidan”.

Los partidos nacionalistas se muestran a favor de la transitoria cuarta mientras que el resto de formaciones aboga por su suspensión

De este modo, Barcina se muestra a favor de su suspensión. “El periodo transitorio ya pasó y esta disposición se pensó para un momento en el que, a pesar de la existencia de la comunidad Foral, todavía no estaban constituidas las demás Comunidades. Esta disposición es una anomalía fruto de una cesión que realizó el Gobierno de España a los representantes nacionalistas del País Vasco”, explica la presidenta, quien añade además que Navarra “no es una comunidad transitoria”.

“No es otra cosa que un procedimiento democrático para resolver el llamado contencioso Navarra-Euskadi”, recuerda Del Burgo, quien considera que la integración de Navarra en el País Vasco supondría “el fin del régimen foral, lo que implicaría la pérdida de la relación bilateral con el Estado y sujetaría a Navarra a la autoridad del Parlamento y del Gobierno Vasco para ejercer competencias autonómicas cuya titularidad sólo deben corresponder al pueblo navarro”.  “Algunos creen que bastaría con suprimir la transitoria cuarta para garantizar que Navarra no sea Euskadi. Olvidan que en tal caso bastaría un acuerdo del Parlamento de Navarra para promover la integración. Si Navarra quiere renunciar a su condición de comunidad Foral nadie podría impedirlo”, prosigue explicando y añade que “no se puede prescindir de un procedimiento que garantiza que la última palabra la tenga el pueblo navarro”.

El polémico debate no sólo se plantea a nivel regional, sino que los grandes partidos nacionales (PP y PSOE) también se muestran en contra de la disposición cuarta. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en la última campaña electoral prometió en el Baluarte de Pamplona la eliminación de la disposición, y pese a haber alcanzado la Moncloa, no ha cumplido su promesa. “Sólo falta cumplir y activar el procedimiento que acabe con sus suspensión”, concluye Barcina. 


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