POLÉMICA DISTINCIÓN

Interior justifica ahora su medalla a Nuestra Señora del Amor en que hace 14 años ya condecoró a un Cristo y dos Vírgenes

En un reciente escrito a la Audiencia Nacional, el Ministerio insiste en remontarse a la Guerra Civil para explicar la polémica entrega de la distinción a la figura religiosa. Además, recalca que en 2000 y 2001, también con el PP en el Gobierno, se realizó idéntico honor a otras tres figuras sacras por su "patriotismo, lealtad y abnegación".

El ministro del Interior, en los recientes actos de conmemoración del 191 aniversario de creación del CNP.
El ministro del Interior, en los recientes actos de conmemoración del 191 aniversario de creación del CNP. EFE

Bucear en los archivos. Eso es lo que ha hecho ahora el Ministerio del Interior para intentar justificar la polémica medalla al mérito policial que concedió el 3 de febrero de 2014 a Nuestra Señora Santísima del Amor. El último escrito presentado por el departamento de Jorge Fernández Díaz ante la Sala de Contencioso Administrativo de la Audiencia Nacional que instruye la denuncia del Movimiento Hacia un Estado Laico (MHUEL) y Europa Laica contra dicha concesión incluye un listado de cuarenta "personas jurídicas" a las que ha entregado distinciones policiales desde 1957. Entre ellas, como la más reciente, figura precisamente la de la Virgen del Amor, pero también aparecen otras tres concedidas a imágenes religiosas entre los años 2000 y 2001, también con el PP en el poder. Todas ellas tenían como objetivo reconocer "su colaboración o vinculación con el Cuerpo Nacional de Policía".

Interior ha enviado a la Audiencia Nacional un listado con cuarenta "personas jurídicas" a las que ha condecorado desde 1957, incluidas dos cofradías y Cáritas

El escrito, al que ha tenido acceso Vozpópuli, destaca que en el último medio siglo Interior "ha concedido el ingreso en la Orden al Mérito Policial, en sus diferentes categorías, a un total de cuarenta instituciones públicas y privadas, asociaciones, cofradías, etcétera", y para demostrarlo adjunta un certificado de la propia Dirección General de la Policía en el que se enumeran todas ellas. Según la Abogacía del Estado, éstas fueron entregadas para poner "de manifiesto cualidades de patriotismo, lealtad y abnegación" por parte de los agraciados, y destaca que entre ellas hay instituciones de todo tipo, desde la Asociación de la Prensa de Sevilla a la Caja de Ahorros de Badajoz, pasando por el Ayuntamiento de Palma de Mallorca, los GEO o el Departamento de Sanidad de la Generalitat catalana.

Además, el escrito recalca que la entregada a la Virgen del Amor no es, de hecho, la primera que recibe ni una institución católica ni una imagen religiosa "como símbolo representativo de un colectivo". De hecho, el listado que acompaña como anexo recoge otras tres de estas últimas. La primera, de febrero de 2000, concedida a Nuestra Señora la Virgen de Lledó, patrona de Castellón. Las dos siguientes son de septiembre de 2001. Una para el Cristo Jesús Caído de Valdepeñas y la segunda, curiosamente, a otra Virgen del Amor, en este caso a la "imagen de María Santísima del Amor y Soledad de Fuengirola". Todas ellas, otorgadas "por su colaboración o vinculación con el Cuerpo Nacional de Policía en una labor de fomento del prestigio y la solidaridad del mismo". Junto a ellas, Interior también recuerda que concedió sendas distinciones a dos cofradías en 2004 y 2010, durante los Gobiernos socialistas de José Luis Rodríguez Zapatero, además de a la organización Cáritas en 2007.

Con "estos precedentes"

Con "la existencia de estos precedentes", Interior insiste en que en la concesión de la misma a la Virgen del Amor no existió "ninguna irracionalidad o arbitrariedad" y que la "destinataria última de la distinción" no fue tanto la imagen religiosa en sí, sino la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno 'El Rico' y María Santísima del Amor, de Málaga, con la que el Cuerpo Nacional de Policía tiene "una relación ya consolidada y aceptada entre dos instituciones de hondas raíces" en la capital de la Costa del Sol. En este punto, Interior vuelve a remontarse a la Guerra Civil, y más en concreto al 14 de junio 1938, para explicar dicha vinculación, como en su momento hizo el expediente por el que se tramitó la medalla. En esa fecha, el entonces "Ministerio Público testificaba el nombramiento como Hermano Mayor Honorario de la Cofradía al Cuerpo de Investigación y Vigilancia, uno de los antecesores del actual Cuerpo Nacional de Policía".

El Ministerio insiste que pese a que la agraciada es una imagen de la Virgen y, por extensión, su cofradía la decisión está "carente de contenido religioso"

El escrito de la abogada del Estado recalca en este sentido que "se trata de una colaboración estrecha e intensa, a tenor de los numerosísimos actos de colaboración recíproca que ha habido a lo largo del siglo pasado y del actual, fundamentalmente durante la celebración de la Semana Santa" y que "en este marco se incardina la citada imposición de la Medalla de Oro con carácter honorífico a María Santísima del Amor". Pese a ello, recalca que el "otorgamiento" está "carente de contenido religioso" ya que, en su opinión, "las características que pueda tener el beneficiario" no se extiende "al contenido del acto". "Es igual que si el distintivo hubiera sido concedido a una Asociación Deportiva, que no convierte el acto en deportivo, o a una Asociación Científica, que no convertiría al acto en científico", esgrime.

No obstante, insiste también en que la laicidad del Estado que argumentan las asociaciones que han denunciado la concesión de la medalla es interpretada por éstas en un sentido "estricto y negativo" que, en su opinión, va en contra del espíritu de la aconfesionalidad del Estado que recoge la Constitución. En este sentido, afirma que una sentencia del Tribunal Supremo de marzo de 2013 recoge la "neutralidad" de los poderes públicos en el tema religioso, pero también la obligación de éstos de "mantener las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y demás confesiones" y, por tanto, "sin que comporte un rechazo del hecho religioso en todas sus manifestaciones públicas". Por todo ello, pide que se inadmita la demanda de Europa Laica y el MHUEL.

DIEZ MESES DE BATALLA JURÍDICA

La medalla a la Virgen del Amor fue concedida por una Orden del 3 de febrero de 2014. Sin embargo su peregrinar por la Audiencia Nacional no se inició hasta dos meses después, en abril, cuando una magistrada de la Sala de lo Contencioso Administrativo admitió la trámite la denuncia presentada por Europa Laica y el MHUEL. Desde entonces, el Ministerio del Interior se ha esforzado en tumbar la misma con todo tipo de triquiñuelas legales. Así, en mayo su representante legal ya entregó un escrito en el que se oponía a que la decisión final sobre la misma la tomara la titular del Juzgado Central de lo Contencioso Administrativo número 7, Ana María Jimena, en cuyas manos había caído la causa. Para Interior el hecho de que la Virgen del Amor no fuera "funcionaria" obligaba a que la causa fuera tramitada y fallada por una sala de tres magistrados. Ese escrito obligó a la magistrada a suspender la vista, prevista para el 11 de junio, y así poder decidir sobre el "incidente de competencia" que le habían planteado. Finalmente, acordó remitir la causa a sus compañeros de la Sección Quinta, que son los que deberán emitir finalmente el fallo.

Además, Interior tardó meses en remitir a la Audiencia Nacional el expediente administrativo de la concesión de la medalla pese a que la magistrada había dado al Ministerio 21 días para que se lo hiciera llegar. Cuando éste, de tres folios de extensión, hizo entrada en el juzgado se supo que el departamento de Jorge Fernández Díaz no había dudado en remontarse a 1938, en plena Guerra Civil, para encontrar argumentos que justificasen la polémica entrega. El expediente, adelantado por Vozpópuli, destacaba también que el objetivo último de dicha condecoración era pedir a la Virgen que "guíe a la Policía en la difícil misión que tiene encomendada". El pasado mes de septiembre, la Abogacía del Estado presentó un nuevo escrito, éste 'in extremis', que, en primer lugar, obligó al tribunal a dar marcha a la decisión que había tomado para entonces de considerar terminada la causa y, en segundo, a plantearse si las dos asociaciones laicas demandantes estaban legitimadas para emprender las medidas legales que habían llevado a la Audiencia Nacional a estudiar la nulidad o no de la condecoración. De aceptar este último recurso, los magistrados hubieran tenido que cerrar la causa sin llegar a discutir sobre la validez de la medalla. Sin embargo, la decisión del tribunal dos meses y medio después fue que Interior no tiene razón y que, por tanto, la causa seguía adelante. El escrito conocido ahora es consecuencia de ello.


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