Nacional

UPyD intenta sepultar su crisis mientras Ciudadanos trata de atraer a los críticos con Díez

Tras el último cruce de acusaciones, la dirección de la formación magenta trabaja en una resolución para fijar las directrices del partido. Entretanto, Albert Rivera se deja querer y espera una suerte de trasvase de militantes...  

Los diputados de UPyD este miércoles en el Congreso.
Los diputados de UPyD este miércoles en el Congreso. EFE

La crisis de Unión, Progreso y Democracia (UPyD) aún no ha terminado. La herida es profunda y todavía manan más problemas intestinos en la formación magenta. Tras la batalla dialéctica entre unos y otros este martes, la dirección del partido, encabezada por Rosa Díez, intenta atemperar los ánimos y ya trabaja en una resolución para fijar las directrices a seguir en un futuro cercano. Una resolución que se aprobará en el consejo político de este sábado. Por su parte, Ciudadanos se deja querer como posible destino de los críticos de UPyD. Albert Rivera y los suyos consideran que habrá un trasvase de militantes de los magentas. 

En esta particular guerra interna muchos miembros destacados del partido han querido situar sus posiciones. Una vez que el lunes por la noche dimitieron del consejo de dirección los diputados Irene Lozano y Álvaro Anchuelo, así como Rodrigo Tena y David Andina, era el momento de las valoraciones. Uno de los más duros fue el número dos de UPyD, Carlos Martínez Gorriarán, fiel compañero de Díez. A su juicio, aquellos que "abandonan el barco" cuando las cosas vienen mal dadas, en clara alusión a Lozano y Anchuelo, son unos "irresponsables" y no piensan en los intereses políticos sino en "los suyos propios". "A veces se gana y otras veces se pierde y son quienes no saben perder los que no merecen ganar", apostilló.

Las tesis esgrimidas por Díez y Gorriarán chocan frontalmente con las opiniones de cargos electos como la propia Irene Lozano, Toni Cantó, Prendes, Fernando Maura y Enrique Calvet

Gorriarán hizo, en suma, una defensa cerrada de Díez, quien decidió publicar este mensaje en Twitter: "Aún no ha llegado el día en que UPyD deje de ser necesario. Por eso no podemos consentir sin pelear que destruyan todo aquello que amamos". Las palabras de ambos dirigentes contrastan sobremanera con las opiniones vertidas en los últimos días por otros cargos electos, como el diputado Toni Cantó, el diputado asturiano José Ignacio Prendes o los eurodiputados Fernando Maura y Enrique Calvet. Asimismo, las tesis de Díez y Gorriarán chocan frontalmente con Lozano, que llegó a pedir este martes la dimisión de Díez. No obstante, Lozano y Anchuelo no dejarán su escaño en el Congreso, aseguran diversas fuentes del partido. 

Intento de apaciguar

En ese contexto, la dirección intenta quitar hierro a lo sucedido y apaciguar los ánimos exaltados de las últimas horas. Fuentes de UPyD explican que el Comité de Dirección trabaja ya en una resolución que fijará las líneas maestras que el partido debe seguir a partir de ahora. Una resolución que se aprobará en el consejo político que el partido celebra este próximo sábado en Madrid. La aprobación de dicho documento no está en el orden del día, puesto que este cónclave tiene como principal finalidad sacar adelante los programas electorales de UPyD para las elecciones autonómicas y municipales del próximo 24 de mayo.

Con este documento, Díez, Gorriarán y sus afines intentarán mantener el control del partido y remarcar que es necesario continuar con la misma estrategia que han seguido hasta ahora. Es decir, nada de llegar a acuerdos con Ciudadanos ni de un cambio al frente del partido. Respecto a los huecos que quedan en el consejo político tras las dimisiones de Lozano, Anzuelo y otros dos correligionarios, las fuentes oficiales aclaran que la elección de sus sustitutos se dejará con toda seguridad para después de Semana Santa. 

Fuentes de UPyD insisten en que esta guerra interna no ha hecho nada más que comenzar. Y vaticinan que en lo que queda de semana se multiplicarán tanto los problemas como las probables renuncias de algunos cargos

Pese a los intentos de la dirección por calmar los ánimos, algunas fuentes de UPyD insisten en que esta guerra interna no ha hecho nada más que comenzar. Y vaticinan que en lo que queda de semana se multiplicarán tanto los problemas como las probables renuncias de algunos cargos, que se irían rumbo a Ciudadanos. Esa posibilidad, la del probable trasvase de militantes desde UPyD a Cs, está siendo avivada por personas de ambos partidos y, en especial, por algunos compañeros de Rivera. Extremo que en la formación magenta achacan a la presunta intención de Ciudadanos de debilitarles y fagocitarles. 

No es ninguna novedad que Rivera y los suyos se dejan querer como posible destino de los militantes de UPyD críticos con la dirección. El propio líder del partido lo dejó entrever tras conocerse el resultado de las elecciones andaluzas. Y es que el fracaso de las negociaciones entre ambos partidos el pasado noviembre ha marcado de forma decisiva el devenir de los acontecimientos posteriores. Así, no es casualidad que los diversos grupos de descontentos en UPyD defiendan reactivar la opción de unirse a Ciudadanos. En el partido naranja tienen la sensación de que habrá un trasvase de militantes. El tiempo dirá si se equivocan.


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