EL MINISTERIO SE VA DE COMPRAS

Interior gastará 166 € en blindar las espinillas de cada antidisturbios a prueba de "patadas"

Agentes antidisturbios durante los incidentes registrados tras la manifestación del 22-M.
Agentes antidisturbios durante los incidentes registrados tras la manifestación del 22-M. EFE

Dos meses después de los graves incidentes del 22-M que causaron heridas a 67 policías, el Ministerio del Interior ha licitado el contrato para dotar a los agentes de las Unidades de Intervención Policial (UIP, los popularmente conocidos como antidisturbios) de nuevos equipos de protección personal. En concreto, el departamento de Jorge Fernández Díaz ha sacado a concurso el contrato para el suministro de 1.395 pares de espinilleras y 400 cascos por un total de 318.859 euros (IVA incluido). Más de la mitad de dicho presupuesto se lo llevarán las protecciones de las piernas de los agentes, un elemento inexistente hasta ahora en el uniforme de los policías. En ellas, la Dirección General de la Policía invertirá 166 euros en cada antidisturbios. Eso sí, exige al fabricante que sean capaces de resisitir el impacto de "patadas, objetos contundentes, tales como palos, piedras, barras metálicas, etc, incluso cortes por objetos punzantes (navajas, cuchillos etc)". Los sindicatos de Policía ya dieron la pasada semana su visto bueno al modelo propuesto por Interior, aunque criticaron su número, que consideran insuficiente ya que no cubre ni a la mitad de la plantilla actual de las UIP.

Los sindicatos de Policía ya han dado el visto bueno al modelo de espinillera elegida por Interior, pero critican que se adquiera una cifra que sólo cubre a la mitad de la actual plantilla de las UIP

El expediente de licitación, que se ha tramitado por el procedimiento de urgencia, detalla que las nuevas protecciones estarán compuestas por "rodilleras, espinilleras y protectores de tobillos/empeines" en una sola pieza. Además, exige que el material textil exterior sea de una material "retardante a la llama" y que el interior sea rígido "resistente al impacto, como polietilenos de alta densidad, poliamidas inyectadas u otro material equivalente". Todo ello en un "conjunto solidario" sin piezas metálicas, un peso aproximado al 1,8 kilos y en tres tallas para acoplarse a las diferentes alturas de los agentes. Para comprobar su resistencia al impacto, la Dirección General de la Policía tiene previsto someter a los modelos que presenten los fabricantes a una prueba de laboratorio en el que lanzará desde dos metros de altura una esfera metálica de 10 kilos sobre la superficie del protector. Si el mismo se rompe o se deforma, será rechazado por Interior. Los planes del Ministerio es que las espinilleras estén en su poder a la vuelta del verano y que su tiempo de "vida útil" sea de al menos de cinco años.

Junto a las espinilleras, Interior ha hecho público también este martes la licitación del contrato para suministrar nuevos cascos más resistentes destinados también a las unidades antidisturbios. En este caso, y tras descartar la instalación de una cámara de vídeo en su parte superior como se llegó a plantear desde el Ministerio, el presupuesto destinado a su adquisición es de 156.816 euros para 400 unidades. Cada una sale, por tanto, a más de 390 euros. La Dirección General de la Policía pretende que por ese precio, los cascos sean más resistentes que los actuales, algunos de los cuales terminaron destrozados por los impactos de adoquines durante las violentas protestas posteriores a la manifestación del 22-M. Así, Interior realizará pruebas para comprobar que la superficie no es atravesada por un disparo efectuado con un revólver del calibre 38 a cinco metros de distancia. O que la pantalla transparente que cubre el rostro de los agentes soporta el de un arma del calibre 22.

Cerca de 2 kilos de peso

También lo someterá a pruebas de resistencia al impacto y absorción al choque con el lanzamiento de bolas metálicas de 5 kilos de peso. Para conseguir esta resistencia, el casco deberá estar fabricado con "fibra aramida" y recubierto en su parte exterior de "una capa de fibra de vidrio". Además, la pantalla estará conformada por una  "policarbonato de primera calidad de 4 milímetros de espesor". Todo ello con un peso nunca superior a los 1,9 kilos. El objetivo, según destaca el pliego de condiciones técnicas, es que dicho elemento de protección de los antidisturbios, "además de servir de protección de la cabeza del usuario contra golpes e impactos", tenga "ciertas cualidades de confort" incluso en un "uso durante intervalos de tiempo prolongados en condiciones adversas". El diseño debe también permitir acoplar de modo rápido una máscara NBQ para el caso de que los agentes deban trabajar en una zona que haya sufrido un ataque nuclear, bactereológico o químico.

El pliego técnico de los 400 cascos resalta que deben soportar el impacto de una bala de 38 milímetros disparada a cinco metros de distancia

A Interior le queda aún por convocar otros dos concursos para dotar de nuevo material a los antidisturbios, como había anunciado Ignacio Cosidó en su comparecencia en el Congreso del pasado 23 de abril para explicar los sucesos del 22-M. Así, además de las espinilleras y los cascos reforzados, Interior ha ordenado la compra de chalecos antitrauma y escudos para los antidisturbios, cuyo coste total se acercará a los 300.000 euros. Según explicaron a este diario fuentes sindicales que tuvieron acceso al nuevo material, los primeros presentan un sistema de sujeción delantero que hará más cómodo su uso para los agentes. Por su parte, los escudos estarán fabricados en policarbonato 'Lexan' y serán capaces de soportar el impacto de una bala del calibre 22. Como las espinilleras, esta protección también caducará a los cinco años (llevarán inscrita la fecha de fabricación), tras lo que deberán ser renovados.

Además, el pasado 29 de abril, la Dirección General de la Policía aprobó la adjudicación del contrato para la fabricación de un camión policial con cañón para lanzar chorros de agua a presión a los manifestantes que protagonicen altercados a una Unión Temporal de Empresas (UTE) por 348.480 euros, una cifra sensiblemente inferior a la inicialmente presupuestada. En las bases del concurso, el departamento de Jorge Fernández Díazhabía mostrado su disposición a gastar hasta 493.680 euros (IVA incluido) para poder contar con uno de estos 'camiones-botijo', como son denominados por los propios policías antidisturbios. En concreto, las empresas que se encargarán de construir el vehículo serán la española Quatripole Ingeniería SL, especializada en la fabricación de material de Defensa, y Beit Alpha Tecnologies Ltd, una compañía israelí que en su página web presume, precisamente, de fabricar este tipo de ingenios antidisturbios para cuerpos policiales de una treintena de países.

La licitación del vehículo había creado polémica incluso entre los propios agentes, ya que la Policía llevaba más de veinte años sin usar los cinco camiones de similares características que tenía y que todo este tiempo arrumbados en sus almacenes criando óxido. Además, la licitación para adquirir el polémico vehículo fue publicada por Interior el pasado mes de diciembre, en plena polémica por el proyecto de Ley de Seguridad Ciudadana y tras una concentración de 'Rodea el Congreso'. Entonces, los responsables justificaron su adquisición en la necesidad “de proteger el libre ejercicio de derechos y libertades y garantizar la seguridad ciudadana”. Ahora, sin embargo, la compra de las espinilleras y los cascos ha venido motivada por el elevado número de agentes que resultaron heridos en los altercados registrados tras la manifestación del 22-M en Madrid.


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