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La Sala Segunda del Tribunal Supremo se rebela e impide una investigación ordenada por Lesmes

Las consecuencias de la fuga del etarra Plazaola ha originado una tormenta en el Supremo: los magistrados se han negado a una investigación ordenada por Carlos Lesmes, que ha tenido que dar marcha atrás.

Carlos Lesmes felicita a Marchena en su toma de posesión de su cargo de presidente de la Sala de lo Penal del Supremo.
Carlos Lesmes felicita a Marchena en su toma de posesión de su cargo de presidente de la Sala de lo Penal del Supremo. EFE

El presidente del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes, se ha visto obligado a dar marcha atrás en una investigación interna que había ordenado para descubrir si algún magistrado de la Sala Segunda había filtrado a la prensa la sentencia por la que el etarra Alberto Plazaola, en libertad desde el 4 de diciembre pasado por decisión de la Audiencia Nacional, debía volver a prisión. El presidente de la Sala, Manuel Marchena, apoyado por el resto de los magistrados, se negó a colaborar con la investigación ordenada por Lesmes, que ha tenido que dar marcha atrás ante la amenaza de recibir un plante generalizado.

Según ha sabido Vozpópuli de fuentes del Tribunal Supremo, los magistrados de la Sala Segunda, con su presidente a la cabeza, llegaron a plantear su negativa a prestar cualquier tipo de declaración en la investigación interna ordenada por Lesmes y que, de seguir con los planes de esa investigación, “boicotearían” cualquier acto en el que Lesmes participara, ya fuera como presidente del Supremo o del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Ese boicot se traduciría, entre otras cosas, en que los magistrados se levantarían y se irían del acto de forma ostentosa.

El enfado entre los magistrados era enorme y las posibles medidas a adoptar se tomaron por unanimidad de los componentes de la Sala, razón por la que Lesmes se vio obligado a rectificar y no llevar a cabo la investigación interna que había ordenado. Al final, el enfrentamiento entre Marchena y Lesmes se resolvió a favor del primero y desautorizando al segundo, pero las citadas fuentes del Supremo afirman que “la guerra sigue abierta”.

Hay que recordar que es en la Sala Segunda del Tribunal Supremo donde culmina la jurisdicción penal. Además, es el órgano competente para enjuiciar a los diputados, senadores y miembros del Gobierno de España y por ello es la única Sala mencionada específicamente por la Constitución Española de 1978, que le atribuye competencias exclusivas en esta materia. Controlar esta Sala es el sueño dorado –e inalcanzable- de todo poder político.

El desencadenante: la fuga del etarra Plazaola

La rebelión, que se ha saldado con la marcha atrás de Lesmes, tiene su origen en la filtración a principios de marzo de la decisión adoptada por esta Sala del Supremo de anular la excarcelación del etarra Alberto Plazaola, decretada en diciembre de 2014 por la Audiencia Nacional. Al conocer la noticia, el etarra, que estaba en libertad desde diciembre y no estaba controlado por un dispositivo de vigilancia policial suficiente, se fugó y desde entonces se encuentra en paradero desconocido.

Al conocerse la fuga, jueces y policías se acusaron mutuamente. El departamento de Jorge Fernández Díaz exigía responsabilidades sobre el filtrador de la sentencia sobre Plazaola, mientras que desde el Supremo expresaban su sorpresa porque Interior no hubiera puesto vigilancia al etarra, dado que era evidente que el criterio del Supremo sobre Plazaola iba a ser similar al que expresó el pasado 19 de enero con respecto a Santiago Arróspide ‘Santi Potros’, en situación similar a la del fugado.

Como resultado de aquella sentencia anterior, ‘Santi Potros’ tuvo que ingresar en prisión, y todo hacía presumir que lo mismo se iba a plantear con respecto a Plazaola. Ese criterio del Supremo –radicalmente distinto al aplicado por la Audiencia Nacional el 4 de diciembre-, es que las condenas cumplidas en Francia o en cualquier otro país de la Unión Europea no deben ser restadas a las impuestas en España. Por esa razón, el Supremo ordenó la entrada en prisión de ambos etarras. Luego, era previsible que Plazaola pudiera plantearse la huida.

Según fuentes del Supremo consultadas por Vozpópuli, lo que está ocurriendo ahora es un intento de control de la Sala Segunda por parte del presidente del Tribunal Supremo y del Poder Judicial. Según esas mismas fuentes, a Lesmes le han reprochado que no haya podido cumplir con su promesa -realizada a viva voz nada más acceder al cargo- de acabar con las filtraciones en el seno del poder judicial. “Él ya sabía que eso era imposible de cumplir”, dicen esas fuentes.


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